Nommo
Poeta veterano en el portal
Nochebuena abigarrada de árboles de hoja perenne.
Regalos por doquier, y alfombras persas.
Coníferas enhiestas de la buena mujer cocinera, que vive a gusto.
Bolas metálicas de colores puros y brillantes, cuelgan.
Nietos jubilosos encendidos corretean por los pasillos del castillo feudal.
Novias a la carrera en el jardín, montan a caballo y juegan a la hípica ecuestre.
Los príncipes comen turrón de avellanas y mascan chicle sin azúcar, al Oeste.
A tu tío, le van las cosas mal.
Una, de cal, y otra, de arena.
Ya, llegó la hora de la cena. Anillos en los dedos y collares en los cuellos y en los tobillos.
Gente con alas, vuela por el cielo y las nubes tienen rostro anciano de los cuatro abuelos.
Tu sobrino disfruta de su locura, porque trae buena percha y tiene hechuras.
Henchido de Gozo, se asoma al pozo, que contiene agua sucia y hedionda.
La tía María de las Angustias, es la monda.
Nos reímos todos, juntos. Ahí, llega el vecino Gunther.
Gunther ha fundado una heladería en la que ofrece sabores ilustres, en verano.
Gunther fabrica bombones que se derriten en tu boca, y no en tu mano.
Y Gunther monta sobre un Poney de color marrón obscuro.
Porque Gunther es un viajero del Tiempo, que procede del Futuro.
Estas cosas no tienen mucho sentido. Yo, por eso, a Dios le pido:
Un amor correspondido.
Una respuesta, a mi plegaria.
No me refiero a la supremacía del pueblo ario.
Ni a la inteligencia de las joyas labradas por el pueblo judío.
¡ Yo lo que quiero es un Mesías ! Un mensajero del espacio.
Alguien que decore mi Palacio.
Alguien que traiga pan y vino.
Alguien que escriba, con su corazón abierto, en mi diario, su destino.
No mezquino.
Alguien que me regale un pingüino.
Regalos por doquier, y alfombras persas.
Coníferas enhiestas de la buena mujer cocinera, que vive a gusto.
Bolas metálicas de colores puros y brillantes, cuelgan.
Nietos jubilosos encendidos corretean por los pasillos del castillo feudal.
Novias a la carrera en el jardín, montan a caballo y juegan a la hípica ecuestre.
Los príncipes comen turrón de avellanas y mascan chicle sin azúcar, al Oeste.
A tu tío, le van las cosas mal.
Una, de cal, y otra, de arena.
Ya, llegó la hora de la cena. Anillos en los dedos y collares en los cuellos y en los tobillos.
Gente con alas, vuela por el cielo y las nubes tienen rostro anciano de los cuatro abuelos.
Tu sobrino disfruta de su locura, porque trae buena percha y tiene hechuras.
Henchido de Gozo, se asoma al pozo, que contiene agua sucia y hedionda.
La tía María de las Angustias, es la monda.
Nos reímos todos, juntos. Ahí, llega el vecino Gunther.
Gunther ha fundado una heladería en la que ofrece sabores ilustres, en verano.
Gunther fabrica bombones que se derriten en tu boca, y no en tu mano.
Y Gunther monta sobre un Poney de color marrón obscuro.
Porque Gunther es un viajero del Tiempo, que procede del Futuro.
Estas cosas no tienen mucho sentido. Yo, por eso, a Dios le pido:
Un amor correspondido.
Una respuesta, a mi plegaria.
No me refiero a la supremacía del pueblo ario.
Ni a la inteligencia de las joyas labradas por el pueblo judío.
¡ Yo lo que quiero es un Mesías ! Un mensajero del espacio.
Alguien que decore mi Palacio.
Alguien que traiga pan y vino.
Alguien que escriba, con su corazón abierto, en mi diario, su destino.
No mezquino.
Alguien que me regale un pingüino.
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