Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Eran las diez y nueve y treinta y cinco
de un recuerdo que regresaba,
las hojas de los árboles
en vez de caer subían,
tu voz se me apareció
vestida de palabras
que ya conocía,
la tarde bostezaba
momentos que marchaban,
yo esperaba nada
pero esperaba,
eras todas la mujeres
que pasaban
y ninguna,
la noche no me pilló
por sorpresa,
anduve con los gatos
persiguiendote
hasta nuestra casa.
de un recuerdo que regresaba,
las hojas de los árboles
en vez de caer subían,
tu voz se me apareció
vestida de palabras
que ya conocía,
la tarde bostezaba
momentos que marchaban,
yo esperaba nada
pero esperaba,
eras todas la mujeres
que pasaban
y ninguna,
la noche no me pilló
por sorpresa,
anduve con los gatos
persiguiendote
hasta nuestra casa.