Angelina Gatell (Generación del 50)

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa




PERO DE PRONTO EL AIRE

I
Pero de pronto el aire
es un gemido, un pájaro
que sufre.
Lo percibes como un latido
que te acribilla el sueño al asomarse
a esa ansiedad en que te has convertido
irreversiblemente.
Habrá alguna razón -te dices para
tanta desdicha, una respuesta
a la pregunta que formulas,
o quizá un argumento en donde
nombrar a dios sea tan solo
fabulación, tramoya,
perfil de la impotencia.
La mañana no puede mirarte cara a cara
y se encoge de hombros cuanto tu la transitas
mendigando sosiego, mientras
allá en tus laberintos se apagan por completo
las ultimas estrellas que endulzaron la noche.

......

II

Pero de pronto el aire
es también el silencio
o el ángel maldiciente,
o el agua, que desborda tus presas,
la lentitud, e irrumpe...
Te preguntas por que este desamparo
donde el aire te obliga y te somete
a ser la herida
que ensangrienta tus limites, frontera,
de tu respiración o inexorable
ventana abierta en lo imposible.

Te evocas
en la muchacha aquella que tenia
lápices de colores
para escribir amor en los cuadernos
de un bachiller nocturno,
pero no puedes
reconstruirla: es solo un garabato
entre los dedos
enquistados del aire.

....

V


A Javier García
Paso a limpio la nada.

Javier Garcia


Pero de pronto el aire
te acude como un perro dulcisimo,
lame tu piel vejada
donde los corticoides liberan a diario su ira.
Él mueve las orejas, las agacha
al borde mismo de tu lagrima,
pasa a limpio la nada y te mira
con esos ojos suyos
de cristal indeciso. Te consuela.​


 
Última edición:




PERO DE PRONTO EL AIRE

I
Pero de pronto el aire
es un gemido, un pájaro
que sufre.
Lo percibes como un latido
que te acribilla el sueño al asomarse
a esa ansiedad en que te has convertido
irreversiblemente.
Habrá alguna razón -te dices para
tanta desdicha, una respuesta
a la pregunta que formulas,
o quizá un argumento en donde
nombrar a dios sea tan solo
fabulación, tramoya,
perfil de la impotencia.
La mañana no puede mirarte cara a cara
y se encoge de hombros cuanto tu la transitas
mendigando sosiego, mientras
allá en tus laberintos se apagan por completo
las ultimas estrellas que endulzaron la noche.

......

II

Pero de pronto el aire
es también el silencio
o el ángel maldiciente,
o el agua, que desborda tus presas,
la lentitud, e irrumpe...
Te preguntas por que este desamparo
donde el aire te obliga y te somete
a ser la herida
que ensangrienta tus limites, frontera,
de tu respiración o inexorable
ventana abierta en lo imposible.

Te evocas
en la muchacha aquella que tenia
lápices de colores
para escribir amor en los cuadernos
de un bachiller nocturno,
pero no puedes
reconstruirla: es solo un garabato
entre los dedos
enquistados del aire.

....

V


A Javier García
Paso a limpio la nada.

Javier Garcia


Pero de pronto el aire
te acude como un perro dulcisimo,
lame tu piel vejada
donde los corticoides liberan a diario su ira.
Él mueve las orejas, las agacha
al borde mismo de tu lagrima,
pasa a limpio la nada y te mira
con esos ojos suyos
de cristal indeciso. Te consuela.​



Querida, Eva, como siempre, nos traes una vez más, a una mujer extraordinaria. no solo como poeta.
He encontrado un poema que me ha gustado mucho y que dejo aquí como una huella más de su paso por el este mundo nuestro.

«Silencio»
Pero debo callar y callar tanto…
Blas de Otero

A Sabina de la Cruz

A veces te bastaba con llegar a mi casa
con aquel ángel fieramente humano en las pupilas.
Traías tu silencio y envuelto en él dejabas
que el tiempo transcurriera
igual que una corriente por los valles,
de la amistad que no precisa
de gestos, ni palabras, ni razones, ni méritos.
Ni siquiera de versos.

El agua,
ejercitada en ser cristal o abeja,
pasaba entre nosotros. Se llevaba la tarde
como una sombra trémula,
navegada
por todo lo no dicho.

Después, dejando el sufrimiento de tus labios
al borde de una copa
o de una taza de café vacía,
nos tendías la mano,
(a mí solías besarme levemente),
y te ibas despacio hacia la puerta
donde mi madre,
salía también a despedirte.

Sólo quedaba, atestiguando tu presencia en mi casa,
un periódico muy leído
y aquella intensidad que eran tus ojos

Angelina Gatell

De: «La oscura voz del cisne»

Muchas gracias Eva, por darnos a conocer a esta extraordinaria Poeta, que desde luego, yo no conocía, como tantas otras que hemos rescatado del olvido, todo un hallazgo.
Un abrazo
Isabel
 
Querida, Eva, como siempre, nos traes una vez más, a una mujer extraordinaria. no solo como poeta.
He encontrado un poema que me ha gustado mucho y que dejo aquí como una huella más de su paso por el este mundo nuestro.

«Silencio»
Pero debo callar y callar tanto…
Blas de Otero

A Sabina de la Cruz

A veces te bastaba con llegar a mi casa
con aquel ángel fieramente humano en las pupilas.
Traías tu silencio y envuelto en él dejabas
que el tiempo transcurriera
igual que una corriente por los valles,
de la amistad que no precisa
de gestos, ni palabras, ni razones, ni méritos.
Ni siquiera de versos.

El agua,
ejercitada en ser cristal o abeja,
pasaba entre nosotros. Se llevaba la tarde
como una sombra trémula,
navegada
por todo lo no dicho.

Después, dejando el sufrimiento de tus labios
al borde de una copa
o de una taza de café vacía,
nos tendías la mano,
(a mí solías besarme levemente),
y te ibas despacio hacia la puerta
donde mi madre,
salía también a despedirte.

Sólo quedaba, atestiguando tu presencia en mi casa,
un periódico muy leído
y aquella intensidad que eran tus ojos

Angelina Gatell

De: «La oscura voz del cisne»

Muchas gracias Eva, por darnos a conocer a esta extraordinaria Poeta, que desde luego, yo no conocía, como tantas otras que hemos rescatado del olvido, todo un hallazgo.
Un abrazo
Isabel
Gracias a ti, Isabel, por dejar este poema a Sabina de la Cruz, esa entrañable mujer. Me maravilla los vínculos que tenían establecidos, esos encuentros e intercambios entre poetas, intelectuales...qué enriquecedores.
De sus versos me quedo especialmente con éstos, expresan muy bien la relación que las unía más allá del plano formal. He llegado hasta imaginármelas:

Después, dejando el sufrimiento de tus labios
al borde de una copa
o de una taza de café vacía,
nos tendías la mano,


La verdad es que es un placer transitar y disfrutar el mundo de estas mujeres.

Un abrazo y ¡buen día!
Eva
 
Muy buen poema, ¿ está completo?
Hola, no, seleccioné solo algunos. Te lo dejo entero por si quieres/queréis disfrutarlos todos:


PERO DE PRONTO EL AIRE

I
P
ero de pronto el aire
es un gemido, un pájaro
que sufre.
Lo percibes como un latido
que te acribilla el sueño al asomarse
a esa ansiedad en que te has convertido
irreversiblemente.
Habrá alguna razón -te dices-
para tanta desdicha, una respuesta
a la pregunta que formulas,
o quizá un argumento en donde
nombrar a dios sea tan sólo
fabulación, tramoya,
perfil de la impotencia.
La mañana no puede mirarte cara a cara
y se encoge de hombros cuanto tú la transitas
mendigando sosiego, mientras
allá en tus laberintos se apagan por completo
las últimas estrellas que endulzaron la noche.


II
Pero de pronto el aire
es también el silencio
o el ángel maldiciente,
o el agua, que desborda tus presas,
la lentitud, e irrumpe...
Te preguntas por qué este desamparo
donde el aire te obliga y te somete
a ser la herida
que ensangrienta tus límites, frontera,
de tu respiración o inexorable
ventana abierta en lo imposible.
Te evocas
en la muchacha aquella que tenía
lápices de colores
para escribir amor en los cuadernos
de un bachiller nocturno,
pero no puedes
reconstruirla: es sólo un garabato
entre los dedos
enquistados del aire.


III
Pero de pronto el aire es una ausencia,
apenas cálculo o punzada, en esa
encrucijada de tu pecho
donde la muerte espera y te sonríe.
Pero de pronto el aire agita sus pañuelos
como al descuido en las acacias
que vigilan tu casa.
Te reconforta imaginarlo
en los pasadizos de la angustia
o en los ruidos
que frecuentan la noche
monótono y silbante, emergiendo
como un genio de ese
generador de oxígeno
al que vives uncida tantas horas,
sin más recurso
que una palabra amiga o unos versos
salvados
difícilmente del vacío
que te ocupa la vida.
Pero de pronto el aire, cuando menos lo esperas,
se acurruca en un lugar de ti que no consigues
adivinar cuál es ni dónde duele,
como si fuera un sueño.


IV
Pero de pronto el aire
no falta únicamente en tus pulmones,
no deja su maltrato en la criatura
tan inerme que eres... Hoy el aire,
una vez más, ha acuchillado al mundo.
Perdonadme la queja que formulo
sólo por mí en la noche.
Quince de julio, viernes, ocho cuarenta y cinco.




V
A Javier García
Paso a limpio la nada.
Javier García
Pero de pronto el aire
te acude como un perro dulcísimo,
lame tu piel vejada
donde los corticoides liberan a diario su ira.
Él mueve las orejas, las agacha
al borde mismo de tu lágrima,
pasa a limpio la nada y te mira
con esos ojos suyos
de cristal indeciso. Te consuela.



VI
Pero de pronto el aire
de la noche de julio se resiste
a abastecerte.
Son las tres. Tu insomnio
es esa sala del museo en donde
fuiste colgando cuadros, las amadas imágenes
de ayer, los sueños...
Todo
lo que dejó de ser cuando creías que era.
Un coche,
vulgariza el silencio, deja
en él su lanzada y en tu pecho
se acrecienta la angustia
hasta ser esa roca que lo ocupa
con más frecuencia día a día.


VII
Pero de pronto el aire
tiene un regusto extraño
quizás aún más amargo que tú misma,
más sufridor, más hecho a la tristeza,
al siempre, al nunca más de cada instante
y te tiende la mano y te asegura
que a la vida le basta con morir
para saberse hermosa.
"Ven conmigo -te dice-,
toca la mañana, sube
al esplendor del pájaro. No consientas
que se te apague el sueño que tuviste
y situaste
más allá de ti misma, de las pequeñas cosas
sólo a ti reservadas. Restituye
tu corazón a la esperanza
que le debes al mundo y que el mundo te debe".
Y sigue.

Abrazos y buen día.
Eva
 
Hola, no, seleccioné solo algunos. Te lo dejo entero por si quieres/queréis disfrutarlos todos:


PERO DE PRONTO EL AIRE

I
P
ero de pronto el aire
es un gemido, un pájaro
que sufre.
Lo percibes como un latido
que te acribilla el sueño al asomarse
a esa ansiedad en que te has convertido
irreversiblemente.
Habrá alguna razón -te dices-
para tanta desdicha, una respuesta
a la pregunta que formulas,
o quizá un argumento en donde
nombrar a dios sea tan sólo
fabulación, tramoya,
perfil de la impotencia.
La mañana no puede mirarte cara a cara
y se encoge de hombros cuanto tú la transitas
mendigando sosiego, mientras
allá en tus laberintos se apagan por completo
las últimas estrellas que endulzaron la noche.


II
Pero de pronto el aire
es también el silencio
o el ángel maldiciente,
o el agua, que desborda tus presas,
la lentitud, e irrumpe...
Te preguntas por qué este desamparo
donde el aire te obliga y te somete
a ser la herida
que ensangrienta tus límites, frontera,
de tu respiración o inexorable
ventana abierta en lo imposible.
Te evocas
en la muchacha aquella que tenía
lápices de colores
para escribir amor en los cuadernos
de un bachiller nocturno,
pero no puedes
reconstruirla: es sólo un garabato
entre los dedos
enquistados del aire.


III
Pero de pronto el aire es una ausencia,
apenas cálculo o punzada, en esa
encrucijada de tu pecho
donde la muerte espera y te sonríe.
Pero de pronto el aire agita sus pañuelos
como al descuido en las acacias
que vigilan tu casa.
Te reconforta imaginarlo
en los pasadizos de la angustia
o en los ruidos
que frecuentan la noche
monótono y silbante, emergiendo
como un genio de ese
generador de oxígeno
al que vives uncida tantas horas,
sin más recurso
que una palabra amiga o unos versos
salvados
difícilmente del vacío
que te ocupa la vida.
Pero de pronto el aire, cuando menos lo esperas,
se acurruca en un lugar de ti que no consigues
adivinar cuál es ni dónde duele,
como si fuera un sueño.


IV
Pero de pronto el aire
no falta únicamente en tus pulmones,
no deja su maltrato en la criatura
tan inerme que eres... Hoy el aire,
una vez más, ha acuchillado al mundo.
Perdonadme la queja que formulo
sólo por mí en la noche.
Quince de julio, viernes, ocho cuarenta y cinco.




V
A Javier García
Paso a limpio la nada.
Javier García
Pero de pronto el aire
te acude como un perro dulcísimo,
lame tu piel vejada
donde los corticoides liberan a diario su ira.
Él mueve las orejas, las agacha
al borde mismo de tu lágrima,
pasa a limpio la nada y te mira
con esos ojos suyos
de cristal indeciso. Te consuela.



VI
Pero de pronto el aire
de la noche de julio se resiste
a abastecerte.
Son las tres. Tu insomnio
es esa sala del museo en donde
fuiste colgando cuadros, las amadas imágenes
de ayer, los sueños...
Todo
lo que dejó de ser cuando creías que era.
Un coche,
vulgariza el silencio, deja
en él su lanzada y en tu pecho
se acrecienta la angustia
hasta ser esa roca que lo ocupa
con más frecuencia día a día.


VII
Pero de pronto el aire
tiene un regusto extraño
quizás aún más amargo que tú misma,
más sufridor, más hecho a la tristeza,
al siempre, al nunca más de cada instante
y te tiende la mano y te asegura
que a la vida le basta con morir
para saberse hermosa.
"Ven conmigo -te dice-,
toca la mañana, sube
al esplendor del pájaro. No consientas
que se te apague el sueño que tuviste
y situaste
más allá de ti misma, de las pequeñas cosas
sólo a ti reservadas. Restituye
tu corazón a la esperanza
que le debes al mundo y que el mundo te debe".
Y sigue.

Abrazos y buen día.
Eva

Gracias Eva, por enriquecernos con estos hallazgos poéticos.
Buen día.
Isabel
 

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