Anhelo insaciable
Este ansioso apetito que me impele
a comerme la luna, verso a verso,
aunque su fría luz sea el reverso
que muestra esa verdad que tanto duele.
Esta hambre perpetua de belleza
que ensaliva la tinta de mi pluma,
como ensaliva el mar toda la espuma,
al lamer de la arena su tibieza.
Es locura voraz que no se sacia,
ni del amanecer, ni del ocaso;
me muestra que es la vida un bien escaso
y la felicidad una falacia.
Hambre de sueños, hambre de ternura,
que solo en el amor encuentra cura.
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