Old Soul
Poeta adicto al portal
Anoche soñé que la muerte me despertaba
que tocaba mi hombro,
que me fuera con ella…
Yo le di la espalda,
me di la vuelta,
le dije que esperara
que me dejara sufrir aún más en esta tierra.
Ella insistía,
hablándome gélida,
que ya era hora de partir,
que no me demorara.
Yo le di la espalda,
le dije que esperara
que me dejara sufrir aún lo que me tocaba.
Anoche soñé que la muerte me despertaba,
que tocaba mi hombro,
que me fuera con ella
y yo tanto le insistí,
dándole la espalda,
que ahora está detrás de mí
a la espera de que se cumplan mis palabras.
Parece que tan bien le caí
que no se separa de mí,
me sonríe sin labios,
como encantada
de echarme su helado hálito
en la nuca
que aún no tengo cortada.
Anoche soñé que la muerte me despertaba,
que tocaba mi hombro
y que yo me volteaba
diciéndole que aún esperase,
que, esta vez,
se equivocaba,
que aún no, no,
arroparme con su negro manto
no me tocaba.
que tocaba mi hombro,
que me fuera con ella…
Yo le di la espalda,
me di la vuelta,
le dije que esperara
que me dejara sufrir aún más en esta tierra.
Ella insistía,
hablándome gélida,
que ya era hora de partir,
que no me demorara.
Yo le di la espalda,
le dije que esperara
que me dejara sufrir aún lo que me tocaba.
Anoche soñé que la muerte me despertaba,
que tocaba mi hombro,
que me fuera con ella
y yo tanto le insistí,
dándole la espalda,
que ahora está detrás de mí
a la espera de que se cumplan mis palabras.
Parece que tan bien le caí
que no se separa de mí,
me sonríe sin labios,
como encantada
de echarme su helado hálito
en la nuca
que aún no tengo cortada.
Anoche soñé que la muerte me despertaba,
que tocaba mi hombro
y que yo me volteaba
diciéndole que aún esperase,
que, esta vez,
se equivocaba,
que aún no, no,
arroparme con su negro manto
no me tocaba.
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