ANTES DE LA CRUZ
Sudaba sangre orando en aquel huerto,
un olivar, por único testigo,
presagiando, omnisciente, el vil castigo
al cual llevó dar vida a tanto muerto.
Su alrededor silente era un desierto,
dormido más allá su fiel amigo,
si honor le dio a la paja siendo el trigo,
más que ciego el traidor estaba tuerto.
Treinta monedas fuera el justiprecio
que allí se estipuló por el desprecio
que a golpes recibiera en tanta ida
de mano en mano, todas con violencia,
buscando algún resquicio a su inocencia
y el populacho, al fin, segó su vida.
Salva González Moles
13/1/2026
Sudaba sangre orando en aquel huerto,
un olivar, por único testigo,
presagiando, omnisciente, el vil castigo
al cual llevó dar vida a tanto muerto.
Su alrededor silente era un desierto,
dormido más allá su fiel amigo,
si honor le dio a la paja siendo el trigo,
más que ciego el traidor estaba tuerto.
Treinta monedas fuera el justiprecio
que allí se estipuló por el desprecio
que a golpes recibiera en tanta ida
de mano en mano, todas con violencia,
buscando algún resquicio a su inocencia
y el populacho, al fin, segó su vida.
Salva González Moles
13/1/2026