lesmo
Poeta veterano en el portal
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
[...]
Miguel Hernández
Apiádate, corazón[...]
Miguel Hernández
No digas, corazón, que estás cansado
de amar y de sufrir, que no es bastante
seguir en esta vida siendo amante
y al tiempo no sentir que eres amado.
No digas que el latido se ha agotado
que con un gran dolor es más vibrante,
jamás podrás saber cuál es tu aguante
estando entre algodón en el costado.
No digas que te dueles de la herida
en tanto que tu impulso da la vida;
no temas, corazón, por tus enojos.
Apiádate, por caridad, de aquellos
que no tienen la luz de sus destellos
y ciegos se atormentan sin sus ojos.