A medida que se acerca la noche y
los aromas de la poesía atraen;
me recuerdan que te conozco
desde ayer, lo que parece
una eternidad.
Te conozco
desde que escribía
lo que pensé era poesía.
Jamás imaginé qué era, no tenía un libro,
pero eso no importaba porque tu voz, tus ojos,
mi todo, la inspiración estaba a la mano, junto a ti.
Sin saber que nos conocíamos
andábamos por allí y por allá, por calles opuestas
del mundo caminando y escribiendo de esto y aquello,
de ambos, de nadie, de nada, de algo sobre esa otra vida
que vivimos hace trecientos años y que hasta hoy recordamos.
los aromas de la poesía atraen;
me recuerdan que te conozco
desde ayer, lo que parece
una eternidad.
Te conozco
desde que escribía
lo que pensé era poesía.
Jamás imaginé qué era, no tenía un libro,
pero eso no importaba porque tu voz, tus ojos,
mi todo, la inspiración estaba a la mano, junto a ti.
Sin saber que nos conocíamos
andábamos por allí y por allá, por calles opuestas
del mundo caminando y escribiendo de esto y aquello,
de ambos, de nadie, de nada, de algo sobre esa otra vida
que vivimos hace trecientos años y que hasta hoy recordamos.
Fidel Guerra. Mayo 9, 2022
Última edición: