Ernst Nietzsche
Poeta recién llegado
Dejemos que las cosas pasen como han de pasar y que poco a poco, si es que es propicio, vayamos dejando atrás la pena y el miedo.
Hablemos de cosas sencillas, de ti y de mí, y que los grandes problemas queden alejados, presos de las grandes mentes que se pierden en pensamientos.
Vayamos allá, o aca, pero vayamos juntos, que así tomados de la mano imaginariamente cualquier lugar es fresco y cómodo. Así, abrazados, los besos en sueños nos saben mejor.
Juguemos a detener el tiempo y que las horas sean aliadas de nuestra pequeña travesura. Dejemos que las cosas pasen mientras nos perdemos el uno al otro, yo en tu mirada y tú en mis palabras.
Hagamos de cuenta que hemos llegado tan lejos que no podremos regresar, pongamos las cartas sobre la mesa y vivamos esa aventura desconocida que se ve tan peligrosa.
Hablemos de cosas sencillas, de ti y de mí, y que los grandes problemas queden alejados, presos de las grandes mentes que se pierden en pensamientos.
Vayamos allá, o aca, pero vayamos juntos, que así tomados de la mano imaginariamente cualquier lugar es fresco y cómodo. Así, abrazados, los besos en sueños nos saben mejor.
Juguemos a detener el tiempo y que las horas sean aliadas de nuestra pequeña travesura. Dejemos que las cosas pasen mientras nos perdemos el uno al otro, yo en tu mirada y tú en mis palabras.
Hagamos de cuenta que hemos llegado tan lejos que no podremos regresar, pongamos las cartas sobre la mesa y vivamos esa aventura desconocida que se ve tan peligrosa.
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