• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Atardecer en el parque

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
ATARDECER EN EL PARQUE



Evanescente el cuerpo que se disuelve en música

sincopados latidos

el bajo continuo de la respiración ronca

externo el fru-frú que marca el lujo

rozamientos de vidrios que son miradas

y el soniquete desgarrador de las lágrimas que caen



Musgosa fuente de la que nacen ríos

sus tritones anclados ya en el tiempo

impedidos para el rapto de las ninfas

En el parque la violencia contenida del paseante que sueña

para crear nuevas tragedias o epopeyas luctuosas

agoniza con pasos renqueantes sobre cadáveres de insectos.



Extendidas ya las manos que ambicionan las caricias

son los árboles los que con sus menudas alas de hoja

proclaman victorias imposibles

o la derrota de la nueva epifanía del Minotauro

mientras se elevan ingrávidos para habitar nuevas nubes

pues los vendedores de helados han desertado de las veredas.



Atardecer en el parque la más triste de las muertes

Jóvenes oficinistas acuciadas por la urgencia del dossier

ocultan sus opulencias bajo paraguas multicoleres

Saben que pronto serán devoradas

por las bocas insidiosas del subterráneo

ese averno de ceguera universal.



Qué rigurosa metáfora de la vida

la del lento cesar del balanceo de un columpio

que ha sido animado por la vida de un chiquillo

Qué perfecto retrato del futuro

ese tobogán deshabitado donde el agua ya no corre

Pero los paseantes cabizbajos evitan mirar al frente

y prefieren vaciarse los ojos ante tan desolador panorama.



Ya se desperezan las sombras

y los pequeños gorriones mueren asfixiados por ellas

Ellos, diminutos pajaritos de áspero trino, que esperaban ser mirados

con la dulzura virginal de las muchachas

El aullido mineral anuncia el cierre de los parques

Los guardas abren las jaulas del silencio

y se transforman en tinieblas.



Imagen-1-Cuadros-art.jpg



Ilust.: Paul Delvaux.
 
Última edición:
ATARDECER EN EL PARQUE



Evanescente el cuerpo que se disuelve en música

sincopados latidos

el bajo continuo de la respiración ronca

externo el fru-frú que marca el lujo

rozamientos de vidrios que son miradas

y el soniquete desgarrador de las lágrimas que caen



Musgosa fuente de la que nacen ríos

sus tritones anclados ya en el tiempo

impedidos para el rapto de las ninfas

En el parque la violencia contenida del paseante que sueña

para crear nuevas tragedias o epopeyas luctuosas

agoniza con pasos renqueantes sobre cadáveres de insectos.



Extendidas ya las manos que ambicionan las caricias

son los árboles los que con sus menudas alas de hoja

proclaman victorias imposibles

o la derrota de la nueva epifanía del Minotauro

mientras se elevan ingrávidos para habitar nuevas nubes

pues los vendedores de helados han desertado de las veredas.



Atardecer en el parque la más triste de las muertes

Jóvenes oficinistas acuciadas por la urgencia del dossier

ocultan sus opulencias bajo paraguas multicoleres

Saben que pronto serán devoradas

por las bocas insidiosas del subterráneo

ese averno de ceguera universal.



Qué rigurosa metáfora de la vida

la del lento cesar del balanceo de un columpio

que ha sido animado por la vida de un chiquillo

Qué perfecto retrato del futuro

ese tobogán inhabitado donde el agua ya no corre

Pero los paseantes cabizbajos evitan mirar al frente

y prefieren vaciarse los ojos ante tan desolador panorama.



Ya se desperezan las sombras

y los pequeños gorriones mueren axfisiados por ellas

Ellos, diminutos pajaritos de áspero trino, que esperaban ser mirados

con la dulzura virginal de las muchachas

El aullido mineral anuncia el cierre de los parques

Los guardas abren las jaulas del silencio

y se transforman en tinieblas.



Imagen-1-Cuadros-art.jpg



Ilust.: Paul Delvaux.
Buenas tardes
Unas lindas letras pones en mi paso
Gracias
Un saludo
 
Extendidas ya las manos que ambicionan las caricias

son los árboles los que con sus menudas alas de hoja

proclaman victorias imposibles

ESTUPENDO, cuando se tiene hambre de poesía surrealista porque ya van días que no se ha probado un bocado detenerse en sus verso es un banquete y como hasta saciar mi alma es un lujo, lujo lujo realmente

Abrazos de colores en la distancia
 
Hola, Guadalupe, bienvenida a mis versos. Lástima no ser un grand chef etoilé para ofrecerte exquisitos menús de degustación. Aunque creo que la oferta del portal es muy variada y sabrosa. Yo no puedo más que alegrarme por la elección que haces prefiriendo mis poemas. Mi agradecimiento por ello. Un muy cordial abrazo, querida amiga,
miguel
 
ATARDECER EN EL PARQUE



Evanescente el cuerpo que se disuelve en música

sincopados latidos

el bajo continuo de la respiración ronca

externo el fru-frú que marca el lujo

rozamientos de vidrios que son miradas

y el soniquete desgarrador de las lágrimas que caen



Musgosa fuente de la que nacen ríos

sus tritones anclados ya en el tiempo

impedidos para el rapto de las ninfas

En el parque la violencia contenida del paseante que sueña

para crear nuevas tragedias o epopeyas luctuosas

agoniza con pasos renqueantes sobre cadáveres de insectos.



Extendidas ya las manos que ambicionan las caricias

son los árboles los que con sus menudas alas de hoja

proclaman victorias imposibles

o la derrota de la nueva epifanía del Minotauro

mientras se elevan ingrávidos para habitar nuevas nubes

pues los vendedores de helados han desertado de las veredas.



Atardecer en el parque la más triste de las muertes

Jóvenes oficinistas acuciadas por la urgencia del dossier

ocultan sus opulencias bajo paraguas multicoleres

Saben que pronto serán devoradas

por las bocas insidiosas del subterráneo

ese averno de ceguera universal.



Qué rigurosa metáfora de la vida

la del lento cesar del balanceo de un columpio

que ha sido animado por la vida de un chiquillo

Qué perfecto retrato del futuro

ese tobogán deshabitado donde el agua ya no corre

Pero los paseantes cabizbajos evitan mirar al frente

y prefieren vaciarse los ojos ante tan desolador panorama.



Ya se desperezan las sombras

y los pequeños gorriones mueren axfisiados por ellas

Ellos, diminutos pajaritos de áspero trino, que esperaban ser mirados

con la dulzura virginal de las muchachas

El aullido mineral anuncia el cierre de los parques

Los guardas abren las jaulas del silencio

y se transforman en tinieblas.



Imagen-1-Cuadros-art.jpg



Ilust.: Paul Delvaux.


El tuyo es un gran trabajo de observación y de empatía con todos los elementos que conforman ese "ecosistema emocional" del parque, con sus elementos físicos y las almas de las cosas interactuando con la humanidad.
Siempre digo que para leerte se necesita calma, concentración, y tiempo para el análisis de cada línea.
No puedo, no me sale decir "qué bonito", y nada más. No tendría respeto por tus obras si me comportara así.
Un abrazo con admiración.
 
ATARDECER EN EL PARQUE



Evanescente el cuerpo que se disuelve en música

sincopados latidos

el bajo continuo de la respiración ronca

externo el fru-frú que marca el lujo

rozamientos de vidrios que son miradas

y el soniquete desgarrador de las lágrimas que caen



Musgosa fuente de la que nacen ríos

sus tritones anclados ya en el tiempo

impedidos para el rapto de las ninfas

En el parque la violencia contenida del paseante que sueña

para crear nuevas tragedias o epopeyas luctuosas

agoniza con pasos renqueantes sobre cadáveres de insectos.



Extendidas ya las manos que ambicionan las caricias

son los árboles los que con sus menudas alas de hoja

proclaman victorias imposibles

o la derrota de la nueva epifanía del Minotauro

mientras se elevan ingrávidos para habitar nuevas nubes

pues los vendedores de helados han desertado de las veredas.



Atardecer en el parque la más triste de las muertes

Jóvenes oficinistas acuciadas por la urgencia del dossier

ocultan sus opulencias bajo paraguas multicoleres

Saben que pronto serán devoradas

por las bocas insidiosas del subterráneo

ese averno de ceguera universal.



Qué rigurosa metáfora de la vida

la del lento cesar del balanceo de un columpio

que ha sido animado por la vida de un chiquillo

Qué perfecto retrato del futuro

ese tobogán deshabitado donde el agua ya no corre

Pero los paseantes cabizbajos evitan mirar al frente

y prefieren vaciarse los ojos ante tan desolador panorama.



Ya se desperezan las sombras

y los pequeños gorriones mueren axfisiados por ellas

Ellos, diminutos pajaritos de áspero trino, que esperaban ser mirados

con la dulzura virginal de las muchachas

El aullido mineral anuncia el cierre de los parques

Los guardas abren las jaulas del silencio

y se transforman en tinieblas.



Imagen-1-Cuadros-art.jpg



Ilust.: Paul Delvaux.

Por todas esas visiones y experiencias de los paseantes solitarios por los parques de la ciudad... suculenta y sustanciosa obra, querido amigo Miguel, enhorabuena. Un abrazo, que tengas un buen domingo y buena semana.
 
Cecilya: "ecosistema emocional". Con tu permiso me quedo con esa completa y jugosa definición que nos agrupa a protagonistas y espectadores que habitamos esos lugares tan menospreciados que son los parques modernos. Ámbito de amores y vergüenzas, habitáculo de hormigas y mendigos... Todo un universo en dos palabras. Un acierto, querida amiga. Con todo mi afecto,
miguel
 
Buenos días, amigo mío.
Te encuentro derrochando surrealismo, como siempre, con esas imágenes que tan bien se te dan.
(Ojo al despiste: has hecho un baile de letras en la asfixia de los pequeños gorriones, pobres).
Un abrazo grande.
 
Última edición:
ATARDECER EN EL PARQUE



Evanescente el cuerpo que se disuelve en música

sincopados latidos

el bajo continuo de la respiración ronca

externo el fru-frú que marca el lujo

rozamientos de vidrios que son miradas

y el soniquete desgarrador de las lágrimas que caen



Musgosa fuente de la que nacen ríos

sus tritones anclados ya en el tiempo

impedidos para el rapto de las ninfas

En el parque la violencia contenida del paseante que sueña

para crear nuevas tragedias o epopeyas luctuosas

agoniza con pasos renqueantes sobre cadáveres de insectos.



Extendidas ya las manos que ambicionan las caricias

son los árboles los que con sus menudas alas de hoja

proclaman victorias imposibles

o la derrota de la nueva epifanía del Minotauro

mientras se elevan ingrávidos para habitar nuevas nubes

pues los vendedores de helados han desertado de las veredas.



Atardecer en el parque la más triste de las muertes

Jóvenes oficinistas acuciadas por la urgencia del dossier

ocultan sus opulencias bajo paraguas multicoleres

Saben que pronto serán devoradas

por las bocas insidiosas del subterráneo

ese averno de ceguera universal.



Qué rigurosa metáfora de la vida

la del lento cesar del balanceo de un columpio

que ha sido animado por la vida de un chiquillo

Qué perfecto retrato del futuro

ese tobogán deshabitado donde el agua ya no corre

Pero los paseantes cabizbajos evitan mirar al frente

y prefieren vaciarse los ojos ante tan desolador panorama.



Ya se desperezan las sombras

y los pequeños gorriones mueren asfixiados por ellas

Ellos, diminutos pajaritos de áspero trino, que esperaban ser mirados

con la dulzura virginal de las muchachas

El aullido mineral anuncia el cierre de los parques

Los guardas abren las jaulas del silencio

y se transforman en tinieblas.



Imagen-1-Cuadros-art.jpg



Ilust.: Paul Delvaux.
Recuperarse en ese paseo donde florecen esos bolsillos armonicos de una memoria,
todo el poema es como un homenaje que busca el contacto balsamico con una
soledad apreciable en el florecimiento de las texturas enmarcadas. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 
Hola, Eratalia: gracias por revitalizar mis publicaciones, aunque sean los socorridos versos surrealistas. Qué se le va a hacer: no se me da la rima y la métrica. He corregido (suave magisterio el tuyo) las asfixias de mis gorriones, aunque creo que ya no respiran. Muchas gracias por seguir ahí. Besibrazos mil,
miguel
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba