Miriam Camelo
Poeta recién llegado
Hoy, soltaste mis demonios,
al desatar mis ojos
mis manos y mis piernas
no huyeron, fueron tras de ti,
mío el lirio que devoraron mis retinas,
iconoclasta de preceptos
crucificaste mis ansias
con tu espada en mi cruz,
bebiste del costado de mis bocas
allanando labios,
mares y un vergel.
¿Cómo no arrodillarme
ante el pedestal de mi muerte?
¿Cantar con labios sedientos de fe?
¿Cómo no orar con rosarios de besos
y que su luz se levante ante mi mirar?
Si tu vientre es mi trono de reina,
ofrezco mi rosa
con rocío de luna para alabar su presencia,
magnánimo obelisco que se alza en victoria
y se adorna de mieles,
sitial que me aguarda, corcel al galope
y en los alcores
mis cimas te acallan, copan tu boca,
hordas sediciosas
se lanzan por las venas
y al encanto de la magia
se desbordan tus oasis,
firmamento rojo anochecido entre mi patria
para morir en batalla
y resucitar en paz.
Última edición: