Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la pequeña alcancía de las monedas antiguas
hoy, temprano en la mañana, he colocado las sílabas
usadas en un poema, postergando algunos cambios
largamente cavilados, para un momento propicio:
cuando sola esté la casa y en sahariano silencio.
Estaba ya terminado, solo precisaba ciertas
correcciones baladíes. Al cabo de algunas horas
llegó el momento esperado, mi habitación rebosaba
noche, estrellas, luz metálica... Al abrir el cofrecito
y buscar todas las letras para mis versos enmendar,
no puede encontrar los signos, pero si monedas nuevas.
Busqué en todos los rincones los grafemas componentes
de mi suculento escrito, guiándome por sus susurros;
unos revoloteaban allá al fondo del espejo,
los demás cantaban bajo... la cama; mas súbitamente,
todos huyeron al álbum de viejas fotografías,
escondiéndose en las notas que señalaban la fecha
y ocasión conmemorada por cada retrato antiguo.
Como dicen que el mejor escondite es el más obvio,
no las percibía claro, hasta que noté una foto
color sepia que decía: -Diciembre doce, del año...
nuestra hija Antonia nació el doce ce acatl Abril...
-¡Vaya sorpresa! -pensé-, no recuerdo las palabras
en náhuatl en los retratos que mis abuelos dejaron.
-¿Será que no las había advertido en tanto tiempo?...
Entonces, al darse cuenta que estaban descubiertas,
rápidamente emigraron hacia un mensaje que había
atado a una paloma mensajera, ya dispuesto
para enviarse, por lo tanto la paloma inició el vuelo
con mis huidizas letras amarradas a sus patas.
Así que a quien las encuentre le digo que esas estrofas
tiene derechos de autor: son de Rigel Amenofis,
si alguien las ve en el pernil de la indicada paloma
le pido me las regrese vía correo electrónico,
pues no tengo copia alguna de las mismas, o me informen
que la tórtola llegó con mi mensaje y balada.
El exclusivo proósito es efectuar las minúsculas
correcciones mencionadas antes, y seguidamente
ponerlo a valoración de vosotros, compañeros
del portal, poetas ínclitos. El título del poema
es así: ¡Oh!, soy seda y orto. Pero las astutas letras
podrían acomodarse en sucuencia semejante
a esta: hyades o toro soy; decir acaso algo como:
Otro hades soy yo o quizá: Hoy otro Sade soy, bien
son avisos necesarios en torno a este suceso.
Atentamente, su amigo Rigel Amenofis, gracias.
17 Febrero 2011
Copyright © Derechos reservados ®
hoy, temprano en la mañana, he colocado las sílabas
usadas en un poema, postergando algunos cambios
largamente cavilados, para un momento propicio:
cuando sola esté la casa y en sahariano silencio.
Estaba ya terminado, solo precisaba ciertas
correcciones baladíes. Al cabo de algunas horas
llegó el momento esperado, mi habitación rebosaba
noche, estrellas, luz metálica... Al abrir el cofrecito
y buscar todas las letras para mis versos enmendar,
no puede encontrar los signos, pero si monedas nuevas.
Busqué en todos los rincones los grafemas componentes
de mi suculento escrito, guiándome por sus susurros;
unos revoloteaban allá al fondo del espejo,
los demás cantaban bajo... la cama; mas súbitamente,
todos huyeron al álbum de viejas fotografías,
escondiéndose en las notas que señalaban la fecha
y ocasión conmemorada por cada retrato antiguo.
Como dicen que el mejor escondite es el más obvio,
no las percibía claro, hasta que noté una foto
color sepia que decía: -Diciembre doce, del año...
nuestra hija Antonia nació el doce ce acatl Abril...
-¡Vaya sorpresa! -pensé-, no recuerdo las palabras
en náhuatl en los retratos que mis abuelos dejaron.
-¿Será que no las había advertido en tanto tiempo?...
Entonces, al darse cuenta que estaban descubiertas,
rápidamente emigraron hacia un mensaje que había
atado a una paloma mensajera, ya dispuesto
para enviarse, por lo tanto la paloma inició el vuelo
con mis huidizas letras amarradas a sus patas.
Así que a quien las encuentre le digo que esas estrofas
tiene derechos de autor: son de Rigel Amenofis,
si alguien las ve en el pernil de la indicada paloma
le pido me las regrese vía correo electrónico,
pues no tengo copia alguna de las mismas, o me informen
que la tórtola llegó con mi mensaje y balada.
El exclusivo proósito es efectuar las minúsculas
correcciones mencionadas antes, y seguidamente
ponerlo a valoración de vosotros, compañeros
del portal, poetas ínclitos. El título del poema
es así: ¡Oh!, soy seda y orto. Pero las astutas letras
podrían acomodarse en sucuencia semejante
a esta: hyades o toro soy; decir acaso algo como:
Otro hades soy yo o quizá: Hoy otro Sade soy, bien
son avisos necesarios en torno a este suceso.
Atentamente, su amigo Rigel Amenofis, gracias.
17 Febrero 2011
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