Desde mi tierra a tus aires,
de mi viento hasta tu playa,
a sembrar mis ritmos vengo
y a recoger a mi Indiana
Jones de un par corazones,
a la que mejor me baila
Un, dos tres,
mis manos en tu cintura,
un, dos, tres,
en tu cintura y tu espalda.
Traigo los ritmos calientes
y aventura en la mirada,
vengo a robarte el sentido
y a que me robes el alma.
De mi sierra a Borinquen,
desde allí hasta donde te hayas,
no tardo más de un segundo,
que no es tiempo, que no es nada
Un, dos, tres,
media vuelta con requiebro;
un, dos, tres,
para encontrarnos de cara.
El segundo y el primero,
y el último si hace falta.
Traigo un rumor de danzón
y el aroma de bachata,
y un vals en el filo mismo
del aire que nos propaga.
Un, dos, tres,
la visión habla a su antojo;
un, dos, tres,
mientras los pies la acompañan.
Enciendo el fuego, y la música
enciende nuestras miradas,
los cuerpos ya no son cuerpos,
pero sin cuerpos se abrazan
y bailan acompasados
cumbia, reguetón y salsa.