¿Bailamos?

Vuelvo a este poema, y ya me contagio con la música, el son y tus letras que siempre llegan rotundas y elocuentes, y ya sabes la belleza que tus inspiraciones nos regalan, abrazos grandes poeta.

Pues te estaba esperando para marcarnos aquí unos pasos desafiando a la gravedad misma, je je je.
Siempre agradecido, Nancy, y con música lo que nos echen. Un abrazo con media vuelta... y uno, dos y tres.
 
Un genial poema nos dejas en tus letras querido amigo Alonso
con esa proposición y lo que conlleva, seguro que bailará
más de una o uno... quién sabe.. qué jajja.
Me ha gustado mucho poder pasar por tus letras, que hasta
ganas de bailar entran. Besos y un abrazo. Tere
Pues a bailar Tere; que la música es el reclamo y el ritmo lo llevamos puesto. Aquí no hay distinción de sexos ni de piernas... solo dejarse llevar.
Un abrazo amiga y muy agradecido y contento por el baile.
 
Mira por donde AlonsoV. no me había detenido todavía en estos versos bailongos, tan "requetebien" documentados y ya se sabe: "el secreto está en la salsa" jajajjaja.
Es un poema en el que te entran ganas de bailar un rato largo.
Abrazos sin márgenes y Buen Día
 
Mira por donde AlonsoV. no me había detenido todavía en estos versos bailongos, tan "requetebien" documentados y ya se sabe: "el secreto está en la salsa" jajajjaja.
Es un poema en el que te entran ganas de bailar un rato largo.
Abrazos sin márgenes y Buen Día

Buenos y bailongos días Valentina... y muy agradecido por haberme concedido este baile.
Un beso y sonrisas de primavera.
 
Desde mi tierra a tus aires,
de mi viento hasta tu playa,
a sembrar mis ritmos vengo
y a recoger a mi “Indiana
Jones” de un par corazones,
a la que mejor me baila…

Un, dos tres,
mis manos en tu cintura,
un, dos, tres,
en tu cintura y tu espalda.

Traigo los ritmos calientes
y aventura en la mirada,
vengo a robarte el sentido
y a que me robes el alma.
De mi sierra a Borinquen,
desde allí hasta donde te hayas,
no tardo más de un segundo,
que no es tiempo, que no es nada…

Un, dos, tres,
media vuelta con requiebro;
un, dos, tres,
para encontrarnos de cara.

El segundo y el primero,
y el último si hace falta.
Traigo un rumor de danzón
y el aroma de bachata,
y un vals en el filo mismo
del aire que nos propaga.

Un, dos, tres,
la visión habla a su antojo;
un, dos, tres,
mientras los pies la acompañan.

Enciendo el fuego, y la música
enciende nuestras miradas,
los cuerpos ya no son cuerpos,
pero sin cuerpos se abrazan
y bailan acompasados
cumbia, reguetón y salsa.
Que buenos ritmos en sus bailes, me gustó leerlo, saludos cordiales,
 

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