Misterios tiene la vida,
misterios para soñar,
donde no hay palabra escrita
y todo se ve verdad.
Soñaba que te tenía
y que el aire era inmortal,
que la luna al sol no evita
a la ribera del mar.
Quererte querer quería
y tú decías quizás,
te besaba en la mejilla
y el tiempo hizo lo demás.
En la mitad de la vida,
el sueño volvía atrás.
¡Qué pena me da mi niña,
qué pena da despertar,
que ni los sueños son dicha
que duran la eternidad!
Misterios tiene la vida,
misterios para soñar.
Luis