Bart y yo, su humano

Luis Libra

Atención: poeta en obras
`
Él no promete nada
pero cumple cuando la situación lo exige.
No le atraen especialmente los debates
políticos o filosóficos,
si no vienen acompañados de un piscolabis
a la altura
de la seriedad y profundidad de la ocasión.

Sin duda prefiere la caótica distensión de las reuniones
ebrias e informales
(aun en su natural condición de abstemio),
con sus trascendentales idioteces,
despelotes ocasionales y/o humos depredadores...

Con mordiscos aleccionadores zanja
ipso facto
enervadas resoluciones de más que dudosa
verosimilitud o coartada.

Fanático de humores y nalgas.
Gourmet de suelos y viandas a destajo.
Él, que sabe la mitad de todo
y le sobra..
Él, mi viejo y mejor amigo.
Tan insumiso como cariñoso.
Tan caprichoso como transparente.
Él, ni mago ni psiquiatra
-pero lame las ruinas de mis desastres emocionales
y amortigua uno a uno
mis eventuales terremotos-

Fiel compañero de naufragios
y oscuridades varias.
No comprende la cadena evolutiva,
se la sudan la masonería, los extraterrestres
y la independencia de Cataluña.
Ni gota de poesía y le aburren
el fútbol, los realities y el telediario,
pero más sabio que una asociación de catedráticos
juntos.

Artista de la alegría.
Él no cuenta el tiempo
pero me enseña a entenderlo
mejor que nadie. Él
no me pide que deje de fumar, la cerveza
ni de escapar,
pero se acuesta a mis pies cuando mis fiebres de estrellas carnívoras,
vela mis resacas existenciales
y también las otras.

Nunca presume de nada
pero es un puto crack.
Desobedientes por principios.
Escuchamos juntos rock&roll, compartimos bares, ríos
y pizza.

No entiende de subterfugios,
tampoco los vericuetos del amor humano,
pero queremos a la misma chica.
Nos gana la primera nevada de diciembre
y los gatos negros.
A la par enseñamos, desafiantes,
los dientes a la tormenta.
(A veces él me habla y yo le ladro, entonces
me castiga con su más dictatorial
aunque breve indiferencia)

Mi mano haciendo la ola,
su nariz traduciendo el aire;
sin GPS ni inútiles mapas de futuro
aceleramos

lomo con lomo, espalda contra espalda,
siempre, como dos eternos cachorros,
tras algún palo nuevo y volador
juntos hacia el horizonte...

_______

-CONVERSACIONES CON EL SEÑOR BART-

Una tarde de septiembre en el jardín de mi casa.
Una cerveza holandesa de bote en la mano,
con la otra rasco la barriga del señor Bart
(Sus ojos pardos emanan placer
y agradecimiento a partes iguales)

-Sí, señor Bart,
podríamos llamar a esto el paraíso,
-¿qué es un paraíso un tanto solitario y mejorable?,
... pues no sé, quizás tengas razón,
hay tantos paraísos e infiernos como moscas,
pero es que tú siempre lo ves todo demasiado fácil,
compañero.

Y es que los humanos a menudo nos complicamos la vida.
Nos creemos el puto ombligo del mundo
y eso nos hace muy infelices, pues nos impide
entendernos en nuestra justa medida, generándonos
una profunda
e inevitable frustración.

-¿Que qué es el ego?
-pues es algo así como creerse un poco dios.
¿... Dios?
... sería como el macho alfa de todos y de todo,
pero nunca se deja ver.
Algunos creen haber olido su orín
y le veneran, aunque la mayoría solo busca
su protección ante aquello que les aterra
y contra lo que no encuentran armas ni escapatoria.
Otros le temen,
y otros simplemente se saben callejeros
y se lamen su propia herida..

-¡Si supieras que el infierno está a solo
unas horas de avión!

-¿Los aviones?,
-son como nuestro coche pero van por el aire.

-¿Las horas?,
-esas no tienen ninguna importancia, amigo;
en realidad se dice que son relativas.
Lo ideal es llenarlas acompañados de cosas buenas,
como la amistad y el amor...

-¿... La amistad y el amor?
-de eso tú ya sabes mucho, compañero.
Realmente no consiste en caminar siempre juntos,
sino en esperarse o acelerar el paso
(aunque nos duelan los huesos)
cuando dos se buscan y uno se retrasa
o se adelanta demasiado en el camino.

-Entremos, señor Bart, que viene una tormenta
y ya sabes que las tormentas siempre te acojonan.

-Por cierto,
recuérdame que escriba un poema sobre
cómo influyen los fenómenos meteorológicos
en los cerebros de las criaturas vivientes.

-Ok, te escribiré otro a ti sobre las cosas fáciles
y sencillas (las importantes de verdad)

-Lo sé amigo, lo sé...
volvamos a casa,
que oscurece y ya va haciendo hambre.


_______

A mi viejo amigo, Bart
(Luis M. 2018)

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Última edición:
El primero con la compañía del leal compañero me a encantado, amigo Luis, paso al segundo y...tanta filosofía sin nadie para contradecir me abruma. Voy a cenar que ya se me hace tarde.

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Muchas gracias, amigo. me alegra que te haya gustado. Un abrazo.
 
Ha sido un gustazo encontrarme en un tema como es el amor algo tan diferente a lo acostumbrado, fresco y trascendente. Y la verdad es que me apena ver que no tiene ni un "me gusta", ¿o quizá sea bueno?;)
Un placer leer tu poema, ha sido una suerte encontrarlo casualmente al ir en busca de alguno tuyo que leer.
Un abrazo, Luis, y sigue escribiéndole al amor, se te da muy bien:)
Eva
 
Ha sido un gustazo encontrarme en un tema como es el amor algo tan diferente a lo acostumbrado, fresco y trascendente. Y la verdad es que me apena ver que no tiene ni un "me gusta", ¿o quizá sea bueno?;)
Un placer leer tu poema, ha sido una suerte encontrarlo casualmente al ir en busca de alguno tuyo que leer.
Un abrazo, Luis, y sigue escribiéndole al amor, se te da muy bien:)
Eva


Muchas gracias, Eva. Y bueno, no te preocupes, ya sabes que los me gusta, premios y comentarios se rigen por extrañas leyes "metafísicas" difíciles de comprender, pero al abuelete homenajeado no le importan en absoluto, prefiere las golosinas con sabor a bacon ;).
Un abrazo, amiga.
 
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Él no promete nada
pero cumple cuando la situación lo exige.
No le atraen especialmente los debates
políticos o filosóficos,
si no vienen acompañados de un piscolabis
a la altura
de la seriedad y profundidad de la ocasión.

Sin duda prefiere la caótica distensión de las reuniones
ebrias e informales
(aun en su natural condición de abstemio),
con sus trascendentales idioteces,
despelotes ocasionales y/o humos depredadores...

Con mordiscos aleccionadores zanja
ipso facto
enervadas resoluciones de más que dudosa
verosimilitud o coartada.

Fanático de humores y nalgas.
Gourmet de suelos y viandas a destajo.
Él, que sabe la mitad de todo
y le sobra..
Él, mi viejo y mejor amigo...
Tan insumiso como cariñoso.
Tan caprichoso como transparente.
Él, ni mago ni psiquiatra
-pero lame las ruinas de mis desastres emocionales
y amortigua uno a uno
mis eventuales terremotos-

Fiel compañero de naufragios
y oscuridades varias.
No comprende la cadena evolutiva,
se la suda la masonería, los extraterrestres
y la independencia de Cataluña.
Ni gota de poesía y le aburre
el fútbol, los realities y el telediario,
pero más sabio que una asociación de catedráticos
juntos.

Artista de la alegría.
Él no cuenta el tiempo
pero me enseña a entenderlo
mejor que nadie. Él
no me pide que deje de fumar, la cerveza
ni de escapar,
pero se acuesta a mis pies cuando mis fiebres de estrellas carnívoras,
vela mis resacas existenciales
y también las otras.

Nunca presume de nada
pero es un puto crack.
Desobedientes por principios.
Escuchamos juntos rock&roll, compartimos bares, ríos
y pizza.

No entiende de subterfugios,
tampoco los vericuetos del amor humano,
pero queremos a la misma chica.
Nos gana la primera nevada de diciembre
y los gatos negros.
A la par enseñamos, desafiantes,
los dientes a la tormenta.
(A veces él me habla y yo le ladro, entonces
me castiga con su más dictatorial
aunque breve indiferencia)

Mi mano haciendo la ola,
su nariz traduciendo el aire;
sin GPS ni inútiles mapas de futuro
aceleramos

lomo con lomo, espalda contra espalda,
siempre, como dos eternos cachorros,
tras algún palo nuevo y volador
juntos hacia el horizonte...

___________

-CONVERSACIONES CON EL SEÑOR BART-

Una tarde de septiembre en el jardín de mi casa.
Una cerveza holandesa de bote en la mano,
con la otra rasco la barriga del señor Bart
(Sus ojos pardos emanan placer
y agradecimiento a partes iguales)

-Sí, señor Bart,
podríamos llamar a esto el paraíso,
-¿qué es un paraíso un tanto solitario y mejorable?,
... pues no sé, quizás tengas razón,
hay tantos paraísos e infiernos como moscas,
pero es que tú siempre lo ves todo demasiado fácil,
compañero.

Y es que los humanos a menudo nos complicamos la vida.
Nos creemos el puto ombligo del mundo
y eso nos hace muy infelices, pues nos impide
entendernos en nuestra justa medida, generándonos
una profunda
e inevitable decepción.

-¿Que qué es el ego?
-pues es algo así como creerse un poco dios.
¿... Dios?
... sería como el macho alfa de todos y de todo,
pero nunca se deja ver.
Algunos creen haber olido su orín
y le veneran, aunque la mayoría solo busca
su protección ante aquello que les aterra
y contra lo que no encuentran armas ni escapatoria.
Otros le temen,
y otros simplemente se saben callejeros
y se lamen su propia herida..

-¡Si supieras que el infierno está a solo
unas horas de avión!

-¿Los aviones?,
-son como nuestro coche pero van por el aire.

-¿Las horas?,
-esas no tienen ninguna importancia, amigo;
en realidad se dice que son relativas.
Lo ideal es llenarlas acompañados de cosas buenas,
como la amistad y el amor...

-¿... La amistad y el amor?
-de eso tú ya sabes mucho, compañero.
Realmente no consiste en caminar siempre juntos,
sino en esperarse o acelerar el paso
(aunque nos duelan los huesos)
cuando dos se buscan y uno se retrasa
o se adelanta demasiado en el camino.

-Entremos, señor Bart, que viene una tormenta
y ya sabes que las tormentas siempre te acojonan.

-Por cierto,
recuérdame que escriba un poema sobre
cómo influyen los fenómenos meteorológicos
en los cerebros de las criaturas vivientes.

-Ok, te escribiré otro a ti sobre las cosas fáciles
y sencillas (las importantes de verdad)

-Lo sé amigo, lo sé...
volvamos a casa,
que oscurece y ya va haciendo hambre.

_______


A mi viejo amigo, Bart
(Luis M. 2018)



Qué delicia Luis, me ha encantado el primer poema, tanta sensibilidad... si es que compañeros así son de lo mejor que puede darte la vida.

El segundo me ha traído a la memoria las "Charlas con Troylo" de Gala que solía leer con pasión hace ya muchos años. Creo que aún guardo algún recorte con las fotos que se publicaban en la prensa.

Doble disfrute compañero. ¡¡Gracias!!

Palmira
 
Qué delicia Luis, me ha encantado el primer poema, tanta sensibilidad... si es que compañeros así son de lo mejor que puede darte la vida.

El segundo me ha traído a la memoria las "Charlas con Troylo" de Gala que solía leer con pasión hace ya muchos años. Creo que aún guardo algún recorte con las fotos que se publicaban en la prensa.

Doble disfrute compañero. ¡¡Gracias!!

Palmira


Muchas gracias, Palmira, me encanta que te gustara; y sí, la verdad es que hay que tener compañeros como él para entenderlo.
No he leído "Charlas con Troylo", (lo tengo que leer), pero por lo poco que he leído de Gala, que el segundo poema te lo haya recordado es todo un elogio, pues ha sido un grandísimo escritor.
Un fuerte abrazo.
 
Última edición:
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Él no promete nada
pero cumple cuando la situación lo exige.
No le atraen especialmente los debates
políticos o filosóficos,
si no vienen acompañados de un piscolabis
a la altura
de la seriedad y profundidad de la ocasión.

Sin duda prefiere la caótica distensión de las reuniones
ebrias e informales
(aun en su natural condición de abstemio),
con sus trascendentales idioteces,
despelotes ocasionales y/o humos depredadores...

Con mordiscos aleccionadores zanja
ipso facto
enervadas resoluciones de más que dudosa
verosimilitud o coartada.

Fanático de humores y nalgas.
Gourmet de suelos y viandas a destajo.
Él, que sabe la mitad de todo
y le sobra..
Él, mi viejo y mejor amigo.
Tan insumiso como cariñoso.
Tan caprichoso como transparente.
Él, ni mago ni psiquiatra
-pero lame las ruinas de mis desastres emocionales
y amortigua uno a uno
mis eventuales terremotos-

Fiel compañero de naufragios
y oscuridades varias.
No comprende la cadena evolutiva,
se la suda la masonería, los extraterrestres
y la independencia de Cataluña.
Ni gota de poesía y le aburren
el fútbol, los realities y el telediario,
pero más sabio que una asociación de catedráticos
juntos.

Artista de la alegría.
Él no cuenta el tiempo
pero me enseña a entenderlo
mejor que nadie. Él
no me pide que deje de fumar, la cerveza
ni de escapar,
pero se acuesta a mis pies cuando mis fiebres de estrellas carnívoras,
vela mis resacas existenciales
y también las otras.

Nunca presume de nada
pero es un puto crack.
Desobedientes por principios.
Escuchamos juntos rock&roll, compartimos bares, ríos
y pizza.

No entiende de subterfugios,
tampoco los vericuetos del amor humano,
pero queremos a la misma chica.
Nos gana la primera nevada de diciembre
y los gatos negros.
A la par enseñamos, desafiantes,
los dientes a la tormenta.
(A veces él me habla y yo le ladro, entonces
me castiga con su más dictatorial
aunque breve indiferencia)

Mi mano haciendo la ola,
su nariz traduciendo el aire;
sin GPS ni inútiles mapas de futuro
aceleramos

lomo con lomo, espalda contra espalda,
siempre, como dos eternos cachorros,
tras algún palo nuevo y volador
juntos hacia el horizonte...

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-CONVERSACIONES CON EL SEÑOR BART-

Una tarde de septiembre en el jardín de mi casa.
Una cerveza holandesa de bote en la mano,
con la otra rasco la barriga del señor Bart
(Sus ojos pardos emanan placer
y agradecimiento a partes iguales)

-Sí, señor Bart,
podríamos llamar a esto el paraíso,
-¿qué es un paraíso un tanto solitario y mejorable?,
... pues no sé, quizás tengas razón,
hay tantos paraísos e infiernos como moscas,
pero es que tú siempre lo ves todo demasiado fácil,
compañero.

Y es que los humanos a menudo nos complicamos la vida.
Nos creemos el puto ombligo del mundo
y eso nos hace muy infelices, pues nos impide
entendernos en nuestra justa medida, generándonos
una profunda
e inevitable frustración.

-¿Que qué es el ego?
-pues es algo así como creerse un poco dios.
¿... Dios?
... sería como el macho alfa de todos y de todo,
pero nunca se deja ver.
Algunos creen haber olido su orín
y le veneran, aunque la mayoría solo busca
su protección ante aquello que les aterra
y contra lo que no encuentran armas ni escapatoria.
Otros le temen,
y otros simplemente se saben callejeros
y se lamen su propia herida..

-¡Si supieras que el infierno está a solo
unas horas de avión!

-¿Los aviones?,
-son como nuestro coche pero van por el aire.

-¿Las horas?,
-esas no tienen ninguna importancia, amigo;
en realidad se dice que son relativas.
Lo ideal es llenarlas acompañados de cosas buenas,
como la amistad y el amor...

-¿... La amistad y el amor?
-de eso tú ya sabes mucho, compañero.
Realmente no consiste en caminar siempre juntos,
sino en esperarse o acelerar el paso
(aunque nos duelan los huesos)
cuando dos se buscan y uno se retrasa
o se adelanta demasiado en el camino.

-Entremos, señor Bart, que viene una tormenta
y ya sabes que las tormentas siempre te acojonan.

-Por cierto,
recuérdame que escriba un poema sobre
cómo influyen los fenómenos meteorológicos
en los cerebros de las criaturas vivientes.

-Ok, te escribiré otro a ti sobre las cosas fáciles
y sencillas (las importantes de verdad)

-Lo sé amigo, lo sé...
volvamos a casa,
que oscurece y ya va haciendo hambre.

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A mi viejo amigo, Bart
(Luis M. 2018)
En otro poema que te leí decías -perdón por el parafraseo si lo equivoco- que algunos no sabían ver a la deidad en los ojos de un perro, y me gusta imaginar que aquí has desarrollado esa poderosa impresión que no queda en una mera atropomorfización de una "mascota", sino en una percepción de ida y vuelta con el mundo a medio camino, celebrando la complicidad y el afecto.

Me sorprende encontrarte en el este foro, compañero Luis, pero sin duda este es el lugar adecuado para dupla enorme que agradezco mucho que nos compartas.

Saludos cordiales.
 
Bueno, no es mi foro, pero te doy la bienvenida, amigo. Es bueno encontrarte aquí con tu obra diferente, fresca e inteligente. Los dos poemas me han gustado mucho, lo cual no significa que comparta todas tu filosofía como dicen por ahí, pero esto no es ningún problema entre personas que se respetan, más bien, las diferencias enriquecen las conversaciones, los poemas, etc. La variedad es buena y tu aportas eso también. No analizo, si no hay paga (broma). Que estés bien. Un abrazo.
 
En otro poema que te leí decías -perdón por el parafraseo si lo equivoco- que algunos no sabían ver a la deidad en los ojos de un perro, y me gusta imaginar que aquí has desarrollado esa poderosa impresión que no queda en una mera atropomorfización de una "mascota", sino en una percepción de ida y vuelta con el mundo a medio camino, celebrando la complicidad y el afecto.

Me sorprende encontrarte en el este foro, compañero Luis, pero sin duda este es el lugar adecuado para dupla enorme que agradezco mucho que nos compartas.

Saludos cordiales.


Cierto, Pedro, siempre he pensado que es un error "humanizar" a un animal, pues somos especies claramente distintas, pero del mismo modo no tengo la menor duda de que algunos animales pueden sentir esa complicidad y afecto del que hablas (para mí es también amor) de manera similar a la nuestra. Quienes hemos tenido o tenemos perros o gatos como mascotas no tenemos la menor duda de ello.
Y bueno, personalmente creo que el amor es lo único que da sentido a esta vida, otra cosa es la forma de tratarlo poéticamente. La poesía de amor no me suele gustar por lo repetitivo y poco original de la inmensa mayoría de obras de ese género.
Me alegra mucho que te gustaran estos poemas. Muchas gracias y un abrazo, compañero.
 
Bueno, no es mi foro, pero te doy la bienvenida, amigo. Es bueno encontrarte aquí con tu obra diferente, fresca e inteligente. Los dos poemas me han gustado mucho, lo cual no significa que comparta todas tu filosofía como dicen por ahí, pero esto no es ningún problema entre personas que se respetan, más bien, las diferencias enriquecen las conversaciones, los poemas, etc. La variedad es buena y tu aportas eso también. No analizo, si no hay paga (broma). Que estés bien. Un abrazo.


Jajja, valoraré eso de pagarte ;). Y sí, como le decía a Pedro el amor es lo que a mi modo de pensar verdaderamente da sentido a nuestro mundo, pero encontrar un poema de amor diferente y mínimamente original es muy difícil. En este caso, quizás lo único un poco distinto es que habla de un perro, un perro al que queremos mucho, y que el pobre actualmente está en el final de su vida. Muchas gracias, Gerardo. Un abrazo amigo.
 
Última edición:
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Él no promete nada
pero cumple cuando la situación lo exige.
No le atraen especialmente los debates
políticos o filosóficos,
si no vienen acompañados de un piscolabis
a la altura
de la seriedad y profundidad de la ocasión.

Sin duda prefiere la caótica distensión de las reuniones
ebrias e informales
(aun en su natural condición de abstemio),
con sus trascendentales idioteces,
despelotes ocasionales y/o humos depredadores...

Con mordiscos aleccionadores zanja
ipso facto
enervadas resoluciones de más que dudosa
verosimilitud o coartada.

Fanático de humores y nalgas.
Gourmet de suelos y viandas a destajo.
Él, que sabe la mitad de todo
y le sobra..
Él, mi viejo y mejor amigo.
Tan insumiso como cariñoso.
Tan caprichoso como transparente.
Él, ni mago ni psiquiatra
-pero lame las ruinas de mis desastres emocionales
y amortigua uno a uno
mis eventuales terremotos-

Fiel compañero de naufragios
y oscuridades varias.
No comprende la cadena evolutiva,
se la sudan la masonería, los extraterrestres
y la independencia de Cataluña.
Ni gota de poesía y le aburren
el fútbol, los realities y el telediario,
pero más sabio que una asociación de catedráticos
juntos.

Artista de la alegría.
Él no cuenta el tiempo
pero me enseña a entenderlo
mejor que nadie. Él
no me pide que deje de fumar, la cerveza
ni de escapar,
pero se acuesta a mis pies cuando mis fiebres de estrellas carnívoras,
vela mis resacas existenciales
y también las otras.

Nunca presume de nada
pero es un puto crack.
Desobedientes por principios.
Escuchamos juntos rock&roll, compartimos bares, ríos
y pizza.

No entiende de subterfugios,
tampoco los vericuetos del amor humano,
pero queremos a la misma chica.
Nos gana la primera nevada de diciembre
y los gatos negros.
A la par enseñamos, desafiantes,
los dientes a la tormenta.
(A veces él me habla y yo le ladro, entonces
me castiga con su más dictatorial
aunque breve indiferencia)

Mi mano haciendo la ola,
su nariz traduciendo el aire;
sin GPS ni inútiles mapas de futuro
aceleramos

lomo con lomo, espalda contra espalda,
siempre, como dos eternos cachorros,
tras algún palo nuevo y volador
juntos hacia el horizonte...

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-CONVERSACIONES CON EL SEÑOR BART-

Una tarde de septiembre en el jardín de mi casa.
Una cerveza holandesa de bote en la mano,
con la otra rasco la barriga del señor Bart
(Sus ojos pardos emanan placer
y agradecimiento a partes iguales)

-Sí, señor Bart,
podríamos llamar a esto el paraíso,
-¿qué es un paraíso un tanto solitario y mejorable?,
... pues no sé, quizás tengas razón,
hay tantos paraísos e infiernos como moscas,
pero es que tú siempre lo ves todo demasiado fácil,
compañero.

Y es que los humanos a menudo nos complicamos la vida.
Nos creemos el puto ombligo del mundo
y eso nos hace muy infelices, pues nos impide
entendernos en nuestra justa medida, generándonos
una profunda
e inevitable frustración.

-¿Que qué es el ego?
-pues es algo así como creerse un poco dios.
¿... Dios?
... sería como el macho alfa de todos y de todo,
pero nunca se deja ver.
Algunos creen haber olido su orín
y le veneran, aunque la mayoría solo busca
su protección ante aquello que les aterra
y contra lo que no encuentran armas ni escapatoria.
Otros le temen,
y otros simplemente se saben callejeros
y se lamen su propia herida..

-¡Si supieras que el infierno está a solo
unas horas de avión!

-¿Los aviones?,
-son como nuestro coche pero van por el aire.

-¿Las horas?,
-esas no tienen ninguna importancia, amigo;
en realidad se dice que son relativas.
Lo ideal es llenarlas acompañados de cosas buenas,
como la amistad y el amor...

-¿... La amistad y el amor?
-de eso tú ya sabes mucho, compañero.
Realmente no consiste en caminar siempre juntos,
sino en esperarse o acelerar el paso
(aunque nos duelan los huesos)
cuando dos se buscan y uno se retrasa
o se adelanta demasiado en el camino.

-Entremos, señor Bart, que viene una tormenta
y ya sabes que las tormentas siempre te acojonan.

-Por cierto,
recuérdame que escriba un poema sobre
cómo influyen los fenómenos meteorológicos
en los cerebros de las criaturas vivientes.

-Ok, te escribiré otro a ti sobre las cosas fáciles
y sencillas (las importantes de verdad)

-Lo sé amigo, lo sé...
volvamos a casa,
que oscurece y ya va haciendo hambre.

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A mi viejo amigo, Bart
(Luis M. 2018)

Yo quiero un Bart también. Saludos!
 

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