Bernardo

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
Bernardo





Estaba sentado sobre el tronco,
mirando a los pajaritos,
de su mano pendía una rama,
un trozo de algún ramito.


En su pálida cara asomaba,
un niño muy chiquitito,
y en el bolsillo llevaba una carta,
amarilla de algún escrito.


El perdón nunca llegó,
quedó en suspense,
y Bernardo nunca pensó,
en aquel ramito verde.


Le quemaba la pesadilla
de unos gritos;
sólo pensaba en María,
y en sus dos hijos.


Estrujó aquella rama;
de su palma brotó la sangre,
María aún le gritaba:
"¡Cobarde…! Cobarde"


La bebida su compañera,
su fiel amante,
y por no buscar solución,
María nunca pudo perdonarle.


Hace tiempo que murió,
su María adorable,
y una carta le entregó,
con ramito perdonable.


Ahora sufre Bernardo
por su vida miserable,
y su infierno es el amor,
que ella supo regalarle.


Pasando todos lo miran,
con un gesto despreciable,
y María desde lo alto aún grita:


“Mi Bernardo es adorable,
hijos míos no halléis nada humillante,
que humilde fue mi vida,
y el marido es vuestro padre”






***
 
Última edición:
Triste historia la de Bernardo. Tal vez no le será suficiente la vida para lamentar sus errores.

Muy buena tu manera de escribirla. Felicitaciones.

Abrazos!
 
Me atrap+o tu inspiraciòn, una historia de amor y de poerdoòn sin perdon.Buenas metàforas y mucho sentimiento...Un gusto leer tus versos.
 

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