Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Blancas las horas nutren al invierno,
brotan con grises nubes en mi mente.
Lluvia senil de lánguido presente
deja el reloj. Su plazo no es eterno.
Letras borró deprisa mi cuaderno,
secas las hojas caen en la fuente,
vagan por albo aliento que presiente
ver el final de ciclo en el infierno.
Ruin el dragón del tiempo con su garra
hace a mis días presa del olvido.
Álgido flujo, lento me desgarra,
sangro minutos siempre confundido.
Pesan los huesos, vieja la zamarra.
Brillo en silencio, pálido y perdido.
Dvaldés