Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Blancor.
Para Elise, por el destello de su sonrisa...
Detengan a esa mujer antes de que llegue
a la pared del bosque de abedules;
antes de que se adentre en la ciénega
del corazón hinchado;
antes de que la luna ilumine con su luz de plata
las oquedades de este infierno;
antes de que maduren los cerezos que añoro;
antes de que caigan las miradas fijas;
antes de que el recuerdo se añeje
en su botella de yerbas y raíces;
antes de que termine el cura la misa mayor
de cuerpo presente del poeta apóstata;
antes de que yo sea una arruga más
en la corteza de mi roble;
antes de que mis ojos tropiecen
con la mirada del ángel a punto de batir
su alas alabastrinas hacia el cielo azul,
llevándose la cajita mágica de mi alma.
¡Por Dios!, paren a esa mujer,
antes de que su blancura sea una con los abedules...
2 de Diciembre del 2008
Para Elise, por el destello de su sonrisa...
Detengan a esa mujer antes de que llegue
a la pared del bosque de abedules;
antes de que se adentre en la ciénega
del corazón hinchado;
antes de que la luna ilumine con su luz de plata
las oquedades de este infierno;
antes de que maduren los cerezos que añoro;
antes de que caigan las miradas fijas;
antes de que el recuerdo se añeje
en su botella de yerbas y raíces;
antes de que termine el cura la misa mayor
de cuerpo presente del poeta apóstata;
antes de que yo sea una arruga más
en la corteza de mi roble;
antes de que mis ojos tropiecen
con la mirada del ángel a punto de batir
su alas alabastrinas hacia el cielo azul,
llevándose la cajita mágica de mi alma.
¡Por Dios!, paren a esa mujer,
antes de que su blancura sea una con los abedules...
2 de Diciembre del 2008
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