Octaviano Mundo
Poeta recién llegado
Tras cada decepción, en la que se refugió la esperanza.
Tras cada racimo de gotas; en la vaporosa arboleda,
donde tristes, ramifican las melancólicas briznas, un alma.
Tras cada cruz, de profundas raíces en su génesis etéreo,
los grávidos frutos, se desprenden; resquebrajando la tierra.
Tras el hermoso cielo, que empapa el lodo de esperanzas,
la soga de la abundancia; la asfixia del oxígeno
abrasa los campos; el pulmón sosegado del espíritu,
y las espigas doradas del futuro amanacer, se agotan.
Los pasados gérmenes, que brotaron entre prósperos solsticios
agonizan; bebiendo del turbio charco de la tempestad.
Tras la ilusión, sólo pueden permanecer; una solitaria ruina,
que sobrevive en el agua estancada,
y la convicción, del retorno de la bonanza.
Tras cada racimo de gotas; en la vaporosa arboleda,
donde tristes, ramifican las melancólicas briznas, un alma.
Tras cada cruz, de profundas raíces en su génesis etéreo,
los grávidos frutos, se desprenden; resquebrajando la tierra.
Tras el hermoso cielo, que empapa el lodo de esperanzas,
la soga de la abundancia; la asfixia del oxígeno
abrasa los campos; el pulmón sosegado del espíritu,
y las espigas doradas del futuro amanacer, se agotan.
Los pasados gérmenes, que brotaron entre prósperos solsticios
agonizan; bebiendo del turbio charco de la tempestad.
Tras la ilusión, sólo pueden permanecer; una solitaria ruina,
que sobrevive en el agua estancada,
y la convicción, del retorno de la bonanza.
Última edición: