coral
Una dama muy querida en esta casa.
Borrascas de amor en invierno
¡Ruge el viento!, acompañando
a una borrasca, que entre sus brazos,
carga mil piedrecillas congeladas
¡que descarga con furia loca
en los cristales de mi estancia!
a una borrasca, que entre sus brazos,
carga mil piedrecillas congeladas
¡que descarga con furia loca
en los cristales de mi estancia!
¡Como un león enfurecido el rugido
de mi cielo, lanzando llamas sus ojos
y mil gritos de lamentos!
de mi cielo, lanzando llamas sus ojos
y mil gritos de lamentos!
Me estremezco, ¡ sopla el viento!
como queriendo arrebatar mi lamento,
con mil lagrimas en su rostro
arrastrando los despojos,
¡despojos de mis sentimientos,
que en mi grito lastimero,
tal vez, se escuchó hasta el mismo firmamento!
como queriendo arrebatar mi lamento,
con mil lagrimas en su rostro
arrastrando los despojos,
¡despojos de mis sentimientos,
que en mi grito lastimero,
tal vez, se escuchó hasta el mismo firmamento!
Arrasando los tejados, dejando su aliento blanco,
me salpica su nostalgia, se apodera de mi llanto.
¡Este cielo embravecido! no sabe que mi alma
se debate entre mil borrascas de suspiros
¡y me ahogo entre mis lágrimas!
unas lágrimas amargas
por el frió de su amor
¡y el invierno de sus besos!
me salpica su nostalgia, se apodera de mi llanto.
¡Este cielo embravecido! no sabe que mi alma
se debate entre mil borrascas de suspiros
¡y me ahogo entre mis lágrimas!
unas lágrimas amargas
por el frió de su amor
¡y el invierno de sus besos!
Prudencia arenas
Coral