Brisa de un canto ceremonial

marquelo

Negrito villero
Dijiste te quiero cuando escapamos del infierno gris que azotaba las crepitaciones del beso en tus manos.
El alba se tiñó con los residuos de la tarde / mostrando obsenidades digeriendo el pan blanco , las estrechadas manos.
Cuánta necesidad tuvimos
al despedir nuestros ojos en el espejo del lago.
Una rama se quebró y una herida vendo la lozania del tallo . El amor se detuvo ante el inminente choque del cometa y nos abalanzamos hacia una verdad oculta en la piedra fosilizada.
Ahora estamos congregados ante la voz del fuego
ante la paciencia del mar que sólo escucha el suspiro navegante de tu aliento.

Señales lanzadas desde el canto del Nido.
Amores construidos con sonidos de aplausos y vendajes de luz.
Tú y yo corriendo hacia todos los sitios/
hacia las ciudades anfitrionas del descanso
Hacia donde empieza el dónde de los ojos,
dejando atrás el ahogo suicida de las sombras.
 
Última edición:
:rolleyes: Genial este poema. Una obra que uno quiere leer mil veces, y más, muchas veces más. Gran talento amigo. abrazo.
 
la brisa me trajo el sonido de tus versos y la melodía de ese canto ceremonial de amor, que disfruté en silencio oyendo y sintiendo cada nota musical que dejo en mis oídos tu hermoso y sensual poema. Gracias por dejarlo aquí como regalo a los que te leemos. Besos!!!
 
Dijiste te quiero cuando escapamos del infierno gris que azotaba las crepitaciones del beso en tus manos.
El alba se tiñó con los residuos de la tarde / mostrando obsenidades digeriendo el pan blanco , las estrechadas manos.
Cuánta necesidad tuvimos
al despedir nuestros ojos en el espejo del lago.
Una rama se quebró y una herida vendo la lozania del tallo . El amor se detuvo ante el inminente choque del cometa y nos abalanzamos hacia una verdad oculta en la piedra fosilizada.
Ahora estamos congregados ante la voz del fuego
ante la paciencia del mar que sólo escucha el suspiro navegante de tu aliento.

Señales lanzadas desde el canto del Nido.
Amores construidos con sonidos de aplausos y vendajes de luz.
Tú y yo corriendo hacia todos los sitios/
hacia las ciudades anfitrionas del descanso
Hacia donde empieza el dónde de los ojos,
dejando atrás el ahogo suicida de las sombras.
Muy bello y profundo, un buen puñado de sugerentes y hermosas imagenes pueblan tus versos dándole al poema un homogeneo y brillante sentido. Un abrazo amigo Marquelo. Paco.
 
Es bella tu pluma estimado Markelo, única y inigualable, dejas atrás las sombras para ver nacer el sol ante el mar enamorado, es un placer encontrarte por aquí de nuevo, te envío mis saludos cordiales ;)
 
Dijiste te quiero cuando escapamos del infierno gris que azotaba las crepitaciones del beso en tus manos.
El alba se tiñó con los residuos de la tarde / mostrando obsenidades digeriendo el pan blanco , las estrechadas manos.
Cuánta necesidad tuvimos
al despedir nuestros ojos en el espejo del lago.
Una rama se quebró y una herida vendo la lozania del tallo . El amor se detuvo ante el inminente choque del cometa y nos abalanzamos hacia una verdad oculta en la piedra fosilizada.
Ahora estamos congregados ante la voz del fuego
ante la paciencia del mar que sólo escucha el suspiro navegante de tu aliento.

Señales lanzadas desde el canto del Nido.
Amores construidos con sonidos de aplausos y vendajes de luz.
Tú y yo corriendo hacia todos los sitios/
hacia las ciudades anfitrionas del descanso
Hacia donde empieza el dónde de los ojos,
dejando atrás el ahogo suicida de las sombras.

Sensualidad hermosa, casi musical en esa ceremonia que
es pureza de un canto de amor. brisas y encuentro en
un descolgado abanico de sensaciones. felicidades. luzyabsenta
 
Dijiste te quiero cuando escapamos del infierno gris que azotaba las crepitaciones del beso en tus manos.
El alba se tiñó con los residuos de la tarde / mostrando obsenidades digeriendo el pan blanco , las estrechadas manos.
Cuánta necesidad tuvimos
al despedir nuestros ojos en el espejo del lago.
Una rama se quebró y una herida vendo la lozania del tallo . El amor se detuvo ante el inminente choque del cometa y nos abalanzamos hacia una verdad oculta en la piedra fosilizada.
Ahora estamos congregados ante la voz del fuego
ante la paciencia del mar que sólo escucha el suspiro navegante de tu aliento.

Señales lanzadas desde el canto del Nido.
Amores construidos con sonidos de aplausos y vendajes de luz.
Tú y yo corriendo hacia todos los sitios/
hacia las ciudades anfitrionas del descanso
Hacia donde empieza el dónde de los ojos,
dejando atrás el ahogo suicida de las sombras.
Vaya marque cada vez que te leí, te siento más amado, grato leerte
 

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