marquelo
Negrito villero
Dijiste te quiero cuando escapamos del infierno gris que azotaba las crepitaciones del beso en tus manos.
El alba se tiñó con los residuos de la tarde / mostrando obsenidades digeriendo el pan blanco , las estrechadas manos.
Cuánta necesidad tuvimos
al despedir nuestros ojos en el espejo del lago.
Una rama se quebró y una herida vendo la lozania del tallo . El amor se detuvo ante el inminente choque del cometa y nos abalanzamos hacia una verdad oculta en la piedra fosilizada.
Ahora estamos congregados ante la voz del fuego
ante la paciencia del mar que sólo escucha el suspiro navegante de tu aliento.
Señales lanzadas desde el canto del Nido.
Amores construidos con sonidos de aplausos y vendajes de luz.
Tú y yo corriendo hacia todos los sitios/
hacia las ciudades anfitrionas del descanso
Hacia donde empieza el dónde de los ojos,
dejando atrás el ahogo suicida de las sombras.
El alba se tiñó con los residuos de la tarde / mostrando obsenidades digeriendo el pan blanco , las estrechadas manos.
Cuánta necesidad tuvimos
al despedir nuestros ojos en el espejo del lago.
Una rama se quebró y una herida vendo la lozania del tallo . El amor se detuvo ante el inminente choque del cometa y nos abalanzamos hacia una verdad oculta en la piedra fosilizada.
Ahora estamos congregados ante la voz del fuego
ante la paciencia del mar que sólo escucha el suspiro navegante de tu aliento.
Señales lanzadas desde el canto del Nido.
Amores construidos con sonidos de aplausos y vendajes de luz.
Tú y yo corriendo hacia todos los sitios/
hacia las ciudades anfitrionas del descanso
Hacia donde empieza el dónde de los ojos,
dejando atrás el ahogo suicida de las sombras.
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