Gabriel Lupper
Aprendiz de poeta venezolano
La caricia del amante,
la mirada embelesada,
una fuerza arrinconada
que descubre su semblante.
La soberbia, petulante,
se interpone acongojada,
apostando todo o nada
por los miedos acechantes.
Y es así como comienza
la batalla de la duda
contra el ciego sentimiento,
mientras yace sin defensa
nuestro espíritu y se escuda
entre sombra y pensamiento.

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