Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Buena suerte te deseo,
maldecirte aunque pudiera,
ojalá nunca lo hiciera
que importa con quien te veo.
Y no pienses que alardeo,
guardarte rencor, no puedo,
el sentimiento que hospedo
en el alma, es positivo,
un amor que sigue vivo:
como si fueras mi credo.
maldecirte aunque pudiera,
ojalá nunca lo hiciera
que importa con quien te veo.
Y no pienses que alardeo,
guardarte rencor, no puedo,
el sentimiento que hospedo
en el alma, es positivo,
un amor que sigue vivo:
como si fueras mi credo.
Al pensamiento concedo
acariciar tu recuerdo,
mantenemos el acuerdo
cada vez en que a él accedo.
Entre mis sueños procedo
porque nada me limita
a adorarte completita,
te acaricio con certeza
de los pies a la cabeza:
pues tu belleza me incita.
acariciar tu recuerdo,
mantenemos el acuerdo
cada vez en que a él accedo.
Entre mis sueños procedo
porque nada me limita
a adorarte completita,
te acaricio con certeza
de los pies a la cabeza:
pues tu belleza me incita.
Y me ruegas que repita
las caricias prodigadas,
interpreto tus miradas
como una voz muy quedita.
Que volver a amarte invita
y perderme en el deseo,
en mi mente fantaseo
cómo amarte con ternura
aferrado a tu cintura:
con gran amor te poseo.
las caricias prodigadas,
interpreto tus miradas
como una voz muy quedita.
Que volver a amarte invita
y perderme en el deseo,
en mi mente fantaseo
cómo amarte con ternura
aferrado a tu cintura:
con gran amor te poseo.
Última edición: