Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dame una ramita de romero
y dime gitana la buenaventura.
En la palma de mi mano llevo
las tumbas abiertas de mis deseos.
La sabiduría de los tiempos,
que en tus labios de amapola
danzan al compás del aliento;
son oasis floreciendo en mi desierto.
En la laguna de tus ojos
veo prendidos mil sueños,
moneda a cambio que cobras
por despejar el horizonte de desvelos.
Yo te pago con las cruces,
con el llanto y con la arena,
soy pobre y no tengo
salvo quizás algún poema.
Me pides codiciosa la vida
si me exiges que te entregue,
para saber yo del futuro,
el latir de mi presente.
Vete gitana entonces bien lejos
y llévate tu ramita de romero,
pues la poesía es lo único
por lo que aún respira mi pecho.