Y a la hora en que el mulo se reencuentra con los jabatos…
y como becerros compañeros,
que parecen flotar por los bullicios de las acogedoras calles…
y gracias a ese espíritu del sábado,
y gracias a este profundo agradecimiento…
y las multitudes por las frondosidades, y las músicas a racimos,
y los apasionados mercados…
y tan pronto, como es el espíritu a la fuente,
y las cerámicas de la plaza del pez.