Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Klaus llegó a los barrios bajos de París a la hora en que las ciudades se deshabitan de ellas mismas y sus calles se llenan de sombras, espectros y temores; a la hora en que celan los sueños sin destino y abusa la noche de sus anónimos transeúntes.
Andaba buscando un cuerpo. Alguien le dijo que allí podía encontrarlo. Otro cuerpo. El suyo era ya insuficiente para albergar la cantidad de vidas que bullían en su interior y que a duras penas podía contener bajo su piel. Necesitaba otro continente para materializar sus coartadas y pensó que ese era el lugar y el momento adecuado.
Caminó asustado entre calles y oscuridades; vaciló en la forma pero no en su propósito. Vio a alguien desde lejos, un tipo raro en una esquina indeseable y preguntó
Esa noche sus miembros pasaron a engrosar la lista de cuerpos disponibles y a la venta.
Andaba buscando un cuerpo. Alguien le dijo que allí podía encontrarlo. Otro cuerpo. El suyo era ya insuficiente para albergar la cantidad de vidas que bullían en su interior y que a duras penas podía contener bajo su piel. Necesitaba otro continente para materializar sus coartadas y pensó que ese era el lugar y el momento adecuado.
Caminó asustado entre calles y oscuridades; vaciló en la forma pero no en su propósito. Vio a alguien desde lejos, un tipo raro en una esquina indeseable y preguntó
Esa noche sus miembros pasaron a engrosar la lista de cuerpos disponibles y a la venta.