Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Cuando los viernes parecen jueves
y el reloj se detiene en la hora equivocada,
te descubro en el aire denso de una rutina que no avanza,
como si el mundo se hubiera olvidado de girar
y los días fueran solo un eco cansado
de lo que fuimos alguna vez.
Hay un aroma a melancolía en la brisa,
dulce, pero agrio en el fondo,
como el café que dejaste a medias en la mesa,
como las palabras que callaste
y aún rondan los rincones de la casa.
Los viernes deberían ser alegres,
tener la prisa del fin que se acerca,
la euforia de los sueños guardados para mañana.
Pero hoy, este viernes,
parece un jueves sin prisa ni promesas,
un día que no termina de ser ni se atreve a empezar.
Y yo, con los bolsillos llenos de silencios,
me quedo esperando que regreses,
que llegues con la risa desbordada
y el corazón encendido de historias nuevas.
Pero no vienes.
Entonces entiendo que no son los viernes ni los jueves,
ni las horas que se confunden en el calendario.
Es tu ausencia lo que dobla el tiempo,
lo que apaga los colores
y me deja varado en un rincón del día, esperando que pase,
esperando que vuelvas.
y el reloj se detiene en la hora equivocada,
te descubro en el aire denso de una rutina que no avanza,
como si el mundo se hubiera olvidado de girar
y los días fueran solo un eco cansado
de lo que fuimos alguna vez.
Hay un aroma a melancolía en la brisa,
dulce, pero agrio en el fondo,
como el café que dejaste a medias en la mesa,
como las palabras que callaste
y aún rondan los rincones de la casa.
Los viernes deberían ser alegres,
tener la prisa del fin que se acerca,
la euforia de los sueños guardados para mañana.
Pero hoy, este viernes,
parece un jueves sin prisa ni promesas,
un día que no termina de ser ni se atreve a empezar.
Y yo, con los bolsillos llenos de silencios,
me quedo esperando que regreses,
que llegues con la risa desbordada
y el corazón encendido de historias nuevas.
Pero no vienes.
Entonces entiendo que no son los viernes ni los jueves,
ni las horas que se confunden en el calendario.
Es tu ausencia lo que dobla el tiempo,
lo que apaga los colores
y me deja varado en un rincón del día, esperando que pase,
esperando que vuelvas.

