Calle Orense

Luis Libra

Atención: poeta en obras
`
No sé quién dijo:
"Lo malo no es hablar solo por la calle,
lo realmente jodido es hacerlo en voz baja"


Y hoy, que los leopardos leen a Murakami
y sus canosos y obstinados puntos
han pasado de moda (solo son ligeramente
transigidos vistiendo Porsches,
invitando a coca mala y/o escondiendo
liposucciones irresolutas
entre los insomnes rascacielos de Benidorm)

Aún recuerdo tender mi hombro compasivo
a algún perdedor con buen fondo,
-casi lo único bueno que tenía,
como casi todos los perdedores-
mientras J. Iglesias se explayaba en en el Pionner
inteligente rumbo al viejo casino de la A-6.

Un seat 127 levita sobre la Castellana.
The Jam, el carbón de los lunes floreciendo
en el patio interior de la casa de la abuela,
la diosa Cibeles encendida al himno triste
de Los Secretos, y las estrellas fumadas
desde aquella ventana amiga del Cuartel General.

Después noches en bucle y al filo, horizonte
móvil tras la 5ª avenida, calibre 38
de almohada, versos e implosiones a contraluz,
los resentidos sabios del cachemir de Milano,
mis insaciables tigres del Portobello.
Tú (siempre Tú) y el Don Juán...

Y la pasión, alentando con discretos soplidos
y paciencia de santo esa tímida llama azul
que aún resiste en el lado oscuro
envejecer y afearse tantas
y tantas veces en el antro equivocado.

Quizás por eso que ya solo rezo al sabor de las pitayas rojas
en algún instante tropical de mis existencias
y dimensiones múltiples;
ladro como perro sin colmillos a las matemáticas
y maúllo cual gato en luna crónica a las tormentas.
A veces me dejo bailar y piso el suelo
que tú me cuentas, ya casi solo el tuyo,

porque de no hacerlo, fiebres ocultas
tras el ocaso y el voto útil
de la vida me podrían morder, me morderían
hasta no reconocer y reconocerme.
Y se reblandecería la bandera
de mi soldado sin bandera,
y se potabilizaría el ácido de mi sangre
hasta convertirme en la estatua extranjera e invisible

que sufre de agujeros negros y grita tan bajito
que incluso el coito de las palomas
sobre ella asesinaría todo el rock acumulado
en aquellos días,
cuando amé ese sol que arde,

... cuando intentaba despeinar,
como un tren hermoso, idiota y desbocado,
a cualquier flor especial que parpadeara
en aquel eléctrico jardín
del exoplaneta Metro Nuevos Ministerios.


_______
 
Última edición:
Son muy buenos versos, señor Libra Luis. Pero el halago debilita y le diré las debilidades que veo, según entiendo yo la poesía:

Creo que el poema debe contener un tesoro escondido que el lector debe descubrir. Hay que esconderlo mostrando imágenes, acción, espacio abierto, aire y que circule como hondas de agua que van y vuelven.

Es difícil encontrar ese tesoro aquí. Es verdad que huele a antaño, a melancolía...

Creo que los poemas deben contener estrictamente lo necesario y si alguna palabra o verso, tras releerlo, suena mal o uno no está seguro de que sirve y es bello, mejor quitarlo.

Vaya lata le he dado. Sírvale, sin embargo, señor Libra Luis, que destacan mucho sus poemas en esta web, y usted lo sabe.

No se me enfade que sabe que soy un tabarra ja, ja, ja...

Va un abrazo, amigo.
 
Son muy buenos versos, señor Libra Luis. Pero el halago debilita y le diré las debilidades que veo, según entiendo yo la poesía:

Creo que el poema debe contener un tesoro escondido que el lector debe descubrir. Hay que esconderlo mostrando imágenes, acción, espacio abierto, aire y que circule como hondas de agua que van y vuelven.

Es difícil encontrar ese tesoro aquí. Es verdad que huele a antaño, a melancolía...

Creo que los poemas deben contener estrictamente lo necesario y si alguna palabra o verso, tras releerlo, suena mal o uno no está seguro de que sirve y es bello, mejor quitarlo.

Vaya lata le he dado. Sírvale, sin embargo, señor Libra Luis, que destacan mucho sus poemas en esta web, y usted lo sabe.

No se me enfade que sabe que soy un tabarra ja, ja, ja...

Va un abrazo, amigo.


Me encantan las críticas constructivas e inteligentes, Vicente, por eso agradezco mucho la tuya. Y bueno, te comento. En mi opinión, que coincide plenamente con la tuya, hay que provocar que el lector se "coma un poco el coco" averiguando los matices y significados menos claros al leer nuestros poemas, pero que son los que verdaderamente hacen que un poema sea bueno, (cosa más difícil de lograr, por cierto, en la poesía realista). En el caso concreto de este poema, el "tesoro", si existiera, está en la "viñeta" de cada verso. Y es que mi intención no era escribir un poema con un mensaje determinado, solo consistía en hacer un "cuadro" compuesto de vivencias y reflexiones varias, sin más. Por eso ubiqué este poema en melancólicos (foro que no es especialmente de mi gusto ;)). Pero bueno, si crees que algún verso sobra me encantaría que me lo señalaras, aunque te aseguro que soy un perfeccionista patológico cuando escribo, y repaso cada verso y cada palabra cien veces :).

Te juro que no me enfado, ¡al revés!, ya te he dicho que me encantan las críticas inteligentes. ... Mis poemas no sé si destacan o no en esta web, (si fuera por el número de comentarios que tienen diría que no destacan nada :D), pero la verdad es que a estas alturas eso no me importa lo más mínimo, prefiero pocos buenos e interesantes que muchos insustanciales y por mera amabilidad o reciprocidad. Un fuerte abrazo amigo y muchas gracias.
 
Última edición:
Tu poema huele a melancolía y sé que hay mucha vida, nada de versos que escondan la sensación, al contrario según mi manera de ver la poesía más como forma de desahogarse o gritar toda esta joda que uno siente en el pecho y perdóname la expresión, pero tu poema atiende cierto es a una inmensa melancolía de diferentes vivencias o sensaciones no sé cómo la llames tú.
Lo cierto es que me dió mucho gusto leerte, te saludo afectuosamente, Luis.
Un abrazo.
 
Tu poema huele a melancolía y sé que hay mucha vida, nada de versos que escondan la sensación, al contrario según mi manera de ver la poesía más como forma de desahogarse o gritar toda esta joda que uno siente en el pecho y perdóname la expresión, pero tu poema atiende cierto es a una inmensa melancolía de diferentes vivencias o sensaciones no sé cómo la llames tú.
Lo cierto es que me dió mucho gusto leerte, te saludo afectuosamente, Luis.
Un abrazo.


Bueno, en realidad este poema no es un grito ni por desahogo, (mis "gritos y desahogos poéticos" suelen atender a temas más mundanos y políticos ;)), y sí, quizás sea un poema que se puede denominar melancólico, pero no lo es tanto, pues si volviera a esa época de mi vida cambiaría muchas cosas (¡la mayoría!, jeje); este es un simple poema vivencial un poco a modo de collage de un tiempo y un lugar. Me alegra que disfrutaras de su lectura. Muchas gracias, Rosmery. Un abrazo, compañera.
 
Última edición:
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No sé quién dijo:
"Lo malo no es hablar solo por la calle,
lo realmente jodido es hacerlo en voz baja"


Y hoy, que los leopardos leen a Murakami
y sus canosos y obstinados puntos
han pasado de moda (solo son ligeramente
transigidos vistiendo Porsches,
invitando a coca mala y/o escondiendo
liposucciones irresolutas
entre los insomnes rascacielos de Benidorm)

Aún recuerdo tender mi hombro compasivo
a alguno de esos perdedores con buen fondo,
(casi lo único bueno que tenía,
como casi todos los perdedores),
mientras J. Iglesias se explayaba en en el Pionner
inteligente rumbo al viejo casino de la A-6.

Un seat 127 levita sobre la Castellana.
The Jam, el carbón de los lunes floreciendo
en el patio interior de la casa de la abuela,
la diosa Cibeles encendida al himno triste
de Los Secretos, y las estrellas húmedas y fumadas
desde aquella ventana amiga del Cuartel General.

Después noches en bucle y al filo, horizonte
móvil tras la 5ª avenida, calibre 38
de almohada, versos e implosiones a contraluz,
los resentidos blazers de Milano, los tigres
arrugados del Portobello. Tú (siempre Tú)
y el Don Juán...

Y la bondad, alentando con discretos soplidos
y paciencia de santo esa tímida llama azul
que aún resiste en el lado oscuro:
Envejecer y afearse tantas
y tantas veces en el antro equivocado.

Quizás por eso que ya solo rezo al sabor de las pitayas rojas
en algún instante tropical de mis existencias
y dimensiones múltiples;
ladro, como perro sin colmillos, a las matemáticas
y maúllo, cual gato en luna crónica, a las tormentas.
A veces me dejo bailar y piso el suelo
que tú me cuentas (ya casi solo el tuyo),

porque de no hacerlo, fiebres ocultas
tras el ocaso y el voto útil
de la vida me podrían morder, me morderían
hasta no reconocer y reconocerme.
Y se me reblandecería la bandera
de mi soldado sin bandera,
y se potabilizaría el ácido de mi sangre
hasta convertirme en la estatua extranjera e invisible

que sufre de agujeros negros y grita tan bajito
que incluso el coito de las palomas
sobre ella asesinaría todo el rock&roll acumulado
en aquellos días,
cuando amé ese sol que arde,

... cuando intentaba despeinar,
como un tren hermoso, idiota y desbocado,
cualquier flor especial que parpadeara
en aquel eléctrico jardín
del exoplaneta Metro Nuevos Ministerios.

_______


Huele y mucho a melancolía pero yo creo que es lo que nos pasa siempre que echamos mano de los recuerdos y narramos aquello que nos supuso una apertura de entraña. ¿Qué queda de esos yoes?, ¿qué es lo que nos hace sentir que la intensidad de la vida nos embriagaba de un modo único e irrepetible... ?, quizás la prota del cuento, la juventud en su esplendor más absoluto.
Son muchas las referencias a una época que siento muy cercana y no por el tiempo transcurrido sino por el paralelismo de los seres, de los objetos, de las calles, de los ojos.
Me ha encantado acompañar esas huellas que han pulido tantas baldosas. El círculo se cierra pero sabemos que dentro existen también triángulos con sus lados, vértices y ángulos...

Un placer, amigo.

Palmira
 
Última edición:
:cool: voy a dejar un me gusta en este poema. Si, ahora lo dejo. O sea, ya lo deje.
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Huele y mucho a melancolía pero yo creo que es lo que nos pasa siempre que echamos mano de los recuerdos y narramos aquello que nos supuso una apertura de entraña. ¿Qué queda de esos yoes?, ¿qué es lo que nos hace sentir que la intensidad de la vida nos embriagaba de un modo único e irrepetible... ?, quizás la prota del cuento, la juventud en su esplendor más absoluto.
Son muchas las referencias a una época que siento muy cercana y no por el tiempo transcurrido sino por el paralelismo de los seres, de los objetos, de las calles, de los ojos.
Me ha encantado acompañar esas huellas que han pulido tantas baldosas. El círculo se cierra pero sabemos que dentro existen también triángulos con sus lados, vértices y ángulos...

Un placer, amigo.

Palmira


Muchas gracias, Palmira. Y bueno, sí, reconozco que este poema tiene muchos tintes melancólicos, pero lo cambié a "urbana" porque casi todo su contenido se ubica en una calle de Madrid muy especial y entrañable para mí, y además porque odio la poesía melancólica, aunque inevitablemente más de una vez caiga en ella :mad:. Yo creo que ese paralelismo del que hablas es común a casi todos, cambiando nombres de calle, ciudades y hasta épocas, y sí, los círculos siempre están llenos de lados, vértices y ángulos, aunque al final terminen "encerrados" dentro ;)
Un fuerte abrazo, amiga.
 
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No sé quién dijo:
"Lo malo no es hablar solo por la calle,
lo realmente jodido es hacerlo en voz baja"


Y hoy, que los leopardos leen a Murakami
y sus canosos y obstinados puntos
han pasado de moda (solo son ligeramente
transigidos vistiendo Porsches,
invitando a coca mala y/o escondiendo
liposucciones irresolutas
entre los insomnes rascacielos de Benidorm)

Aún recuerdo tender mi hombro compasivo
a algún perdedor con buen fondo,
(casi lo único bueno que tenía,
como casi todos los perdedores),
mientras J. Iglesias se explayaba en en el Pionner
inteligente rumbo al viejo casino de la A-6.

Un seat 127 levita sobre la Castellana.
The Jam, el carbón de los lunes floreciendo
en el patio interior de la casa de la abuela,
la diosa Cibeles encendida al himno triste
de Los Secretos, y las estrellas fumadas
desde aquella ventana amiga del Cuartel General.

Después noches en bucle y al filo, horizonte
móvil tras la 5ª avenida, calibre 38
de almohada, versos e implosiones a contraluz,
los resentidos sabios del cachemir de Milano,
mis insaciables tigres del Portobello.
Tú (siempre Tú) y el Don Juán...

Y la bondad, alentando con discretos soplidos
y paciencia de santo esa tímida llama azul
que aún resiste en el lado oscuro:
Envejecer y afearse tantas
y tantas veces en el antro equivocado.

Quizás por eso que ya solo rezo al sabor de las pitayas rojas
en algún instante tropical de mis existencias
y dimensiones múltiples;
ladro, como perro sin colmillos, a las matemáticas
y maúllo, cual gato en luna crónica, a las tormentas.
A veces me dejo bailar y piso el suelo
que tú me cuentas (ya casi solo el tuyo),

porque de no hacerlo, fiebres ocultas
tras el ocaso y el voto útil
de la vida me podrían morder, me morderían
hasta no reconocer y reconocerme.
Y se me reblandecería la bandera
de mi soldado sin bandera,
y se potabilizaría el ácido de mi sangre
hasta convertirme en la estatua extranjera e invisible

que sufre de agujeros negros y grita tan bajito
que incluso el coito de las palomas
sobre ella asesinaría todo el rock&roll acumulado
en aquellos días,
cuando amé ese sol que arde,

... cuando intentaba despeinar,
como un tren hermoso, idiota y desbocado,
cualquier flor especial que parpadeara
en aquel eléctrico jardín
del exoplaneta Metro Nuevos Ministerios.

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Se ve que conoces bien la zona, sí señor. La poesía es preciosa, de gran calidad, con esas referencias generacionales y de lugar. Un placer inmenso la lectura, gracias.
 
Se ve que conoces bien la zona, sí señor. La poesía es preciosa, de gran calidad, con esas referencias generacionales y de lugar. Un placer inmenso la lectura, gracias.

Sí, es una zona que me trae muchos recuerdos. Muchas gracias, Maroc, me alegra que te haya gustado este poema. Un cordial saludo.
 
No sé quién dijo:
"Lo malo no es hablar solo por la calle,
lo realmente jodido es hacerlo en voz baja"

También escuché como que las alegrías y las penas no son tales si no se cuentan, o algo así.
De vida, Luis. Me encantó verte aquí. Un beso

 
También escuché como que las alegrías y las penas no son tales si no se cuentan, o algo así.
De vida, Luis. Me encantó verte aquí. Un beso

Pero como ambas son contagiosas, si se puede elegir mejor contar solo las primeras, las segundas solo para los poemas y las canciones, y muy de vez en cuando :)
Muchas gracias por la visita, Rosa, y ya puestos con los Secretos, aquí va otra también muy chula, para mi gusto la mejor de ellos de la época de después del genial Enrique. Un beso y que pases una bonita Nochebuena, compi.

 

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