Un corte de cabello por un cruce
de diseño y color, los preferidos.
Ninguna regla rige los latidos
de un corazón adicto que traduce
el impulso que cada cual conduce
de un interior con voces y sonidos
propios, solo por ser los elegidos.
A pantalón y falda se reduce
el último bastión de esclavitud
El más extraño signo de poder
que nunca ostenta un rasgo de virtud.
Que pronto se transforme en un deber
el derecho a vivir en plenitud
siendo por dentro y fuera el mismo ser.