Cambiar al puto mundo

danie

solo un pensamiento...
Hubo un tiempo
en el que recitaba algún que otro verso
borracho en la barra de algún bar.
Hubo un tiempo en el que fui joven,
sí, mucho más que ahora,
igual que esas cotorras fastidiosas
que se estrellan contra los tímpanos de tus oídos
y los parabrisas de los autos.
Molestas como viejas zorras repetidoras,
igual a tener un contestador automático
en el bolsillo del pantalón.
No lo niego, uno nace
comiendo, fumando y durmiendo
el hedor pútrido y florido de las margaritas.
Todos nacemos así
desde los comienzos del Edén.
Volviendo a ese tiempo,
era un chalado más
creído en mi asombrosa capacidad
de salvar al puto mundo.
Y, pues, recitaba versos, como ya había dicho.
Lo más patético es que por más que
recitaba y recitaba
las tetonas veteranas del burdel
no derretían sus bombachitas
ante la tinta estéril de mis letras.
Fue después de tanto que me di cuenta
que los versos tendrían que tener otro fin.
Tal vez, salvar al mundo.
A ese extremo se izaba la bandera de mi chaladura.
Ahí empecé a cambiar
a las cotorras del contestador automático
por un Fal de la primera guerra mundial
reformado con cargador
de doble calibre a repetición.
Volviendo al tema de salvar a todo el putísimo mundo,
siempre había un pelmazo/aza que se prendía
en la balacera y entre el rock/punk
con estigmas hippies de la época
todo eso terminaba en una orgía
de impacto nuclear
igualita al hongo de Chernóbil.
No sé qué es preferible: ¿si un hongo radiactivo
o tener el soponcio claustrofóbico de un hongo?
Pero me fui en busca del legendario Pie Grande
a la punta del Everest; porque
eso no es lo que les quería contar.
En fin, como sea. Uno madura,
pasa de hongo a moho
y por más moho marchito que era
seguía con mi berretín loco
de diseccionar todo este zoológico mundial.
Las señoras cincuentonas me lanzaban
lavandas, jazmines y violetas
“hasta la mierda que sacaba a balde
de los escusados les parecían flores”.
Los señores trajeados, que olfateaban
como perros en celo a kilómetros una hembra,
decían: más, más, más culos y tetas,
más, más versos para un mundo mejor.
Carajo, yo pensaba… “¿Más mierda de esta,
más culo, tetas y estrechas vaginas?”
Haría falta más porno, millones de litros de cerveza
y hasta que legalicen la marihuana, pero no más de esto.
Y ahí fue, no sé si resucitó alguna neurona
debajo de un manto grueso de helechos enmohecidos
que pensé: “chaladas y más chaladas.
Los poetas no cambian el mundo,
el mundo los cambia a ellos”.


* * *

Aquella noche, en mi cama,
soñé que estaba en una playa desierta
y mientras las olas devolvían
los restos moribundos
de todo ese público que me admiraba
encontré una botella con un mensaje dentro
diciendo: “¡Jodete gilipollas!”
Firmaba
con nombre y apellido:
......................................“El Puto Mundo”.
 
Última edición:
Yo creo que todos cambiamos el mundo en alguna medida (la inmensa mayoría lo hacemos en una "nanomedida" claro :), pero a fin y al cabo lo cambiamos). La cuestión es que lo cambiamos inevitablemente tanto para bien como para mal; por eso pienso que nuestra meta debería ser intentar que al final nuestro paso por este puto mundo haya servido para cambiarlo un poquito más para mejor que para joderlo más todavía, ... aunque en realidad eso nunca lo sabremos a ciencia cierta.

Un placer de lectura, Danie. Un abrazo.
 
Una doble lectura a verse con lupa y telescopio.
Es que el mundo es una definición doble.
Puede ser las preocupaciones, los atavares diarios, las relaciones, los futuros planes. Todo cuanto rodea al individuo en sí mismo.
O quien sabe. Puede tomar forma de la posterior nota anónima.
Entonces...
Puede ser las preocupaciones, los atavares diarios, las relaciones, los futuros planes. Todo cuanto rodea al individuo fuera de sí mismo.

Ni siquiera se reconoce el interior como para andar corrigiendo el exterior.

Saludos Danie.
 
Hubo un tiempo
en el que recitaba algún que otro verso
borracho en la barra de algún bar.
Hubo un tiempo en el que fui joven,
sí, mucho más que ahora,
igual que esas cotorras fastidiosas
que se estrellan contra los tímpanos de tus oídos
y los parabrisas de los autos.
Molestas como viejas zorras repetidoras,
igual a tener un contestador automático
en el bolsillo del pantalón.
No lo niego, uno nace
comiendo, fumando y durmiendo
el hedor pútrido y florido de las margaritas.
Todos nacemos así
desde los comienzos del Edén.
Volviendo a ese tiempo,
era un chalado más
creído en mi asombrosa capacidad
de salvar al puto mundo.
Y, pues, recitaba versos, como ya había dicho.
Lo más patético es que por más que
recitaba y recitaba
las tetonas veteranas del burdel
no derretían sus bombachitas
ante la tinta estéril de mis letras.
Fue después de tanto que me di cuenta
que los versos tendrían que tener otro fin.
Tal vez, salvar al mundo.
A ese extremo se izaba la bandera de mi chaladura.
Ahí empecé a cambiar
a las cotorras del contestador automático
por un Fal de la primera guerra mundial
reformado con cargador
de doble calibre a repetición.
Volviendo al tema de salvar a todo el putísimo mundo,
siempre había un pelmazo/aza que se prendía
en la balacera y entre el rock/punk
con estigmas hippies de la época
todo eso terminaba en una orgía
de impacto nuclear
igualita al hongo de Chernóbil.
No sé qué es preferible: ¿si un hongo radiactivo
o tener el soponcio claustrofóbico de un hongo?
Pero me fui en busca del legendario Pie Grande
a la punta del Everest; porque
eso no es lo que les quería contar.
En fin, como sea. Uno madura,
pasa de hongo a moho
y por más moho marchito que era
seguía con mi berretín loco
de diseccionar todo este zoológico mundial.
Las señoras cincuentonas me lanzaban
lavandas, jazmines y violetas
“hasta la mierda que sacaba a balde
de los escusados les parecían flores”.
Los señores trajeados, que olfateaban
como perros en celo a kilómetros una hembra,
decían: más, más, más culos y tetas,
más, más versos para un mundo mejor.
Carajo, yo pensaba… “¿Más mierda de esta,
más culo, tetas y estrechas vaginas?”
Haría falta más porno, millones de litros de cerveza
y hasta que legalicen la marihuana, pero no más de esto.
Y ahí fue, no sé si resucitó alguna neurona
debajo de un manto grueso de helechos enmohecidos
que pensé: “chaladas y más chaladas.
Los poetas no cambian el mundo,
el mundo los cambia a ellos”.


* * *

Aquella noche, en mi cama,
soñé que estaba en una playa desierta
y mientras las olas devolvían
los restos moribundos
de todo ese público que me admiraba
encontré una botella con un mensaje dentro
diciendo: “¡Jodete gilipollas!”
Firmaba
con nombre y apellido:
......................................“El Puto Mundo”.

Deberías pilotar un avión Cero kamikaze. Cambiarás cuando al final te quedes calvo.

Kiss.
 
Cada día al levantarnos a pesar de que sintamos que se nos rompen los huesos ya estamos cambiando al mundo, lo que pasa es que un grano de arena a la vez es un poco tedioso, pero poco a poco eso es lo que intentamos al atrapar un poco de oxigeno.
Así se vayan los días, los meses los años las decisiones buenas o malas tienen su razón de ser y cada una de ellas cambian al mundo para bien o para mal, sólo que lo que lo que soñamos con un mundo mejor siempre vamos a querer que sea lógicamente para bien.
Un poquito a la vez y ya casi...:p
Besos, muchos besos pa´ti mi amor!
 
Yo creo que todos cambiamos el mundo en alguna medida (la inmensa mayoría lo hacemos en una "nanomedida" claro :), pero a fin y al cabo lo cambiamos). La cuestión es que lo cambiamos inevitablemente tanto para bien como para mal; por eso pienso que nuestra meta debería ser intentar que al final nuestro paso por este puto mundo haya servido para cambiarlo un poquito más para mejor que para joderlo más todavía, ... aunque en realidad eso nunca lo sabremos a ciencia cierta.

Un placer de lectura, Danie. Un abrazo.
See… en una nanomedida. Pero para cambiar al “puto” mundo primero hay que cambiar uno mismo y al final no podemos cambiar nuestras desdichada vida de terminar ciegos, locos y sordos… y a eso, con suerte, sumarle que con dicha perezcamos borrachos. O te la digo al estilo Bukowski:
Al final acabamos locos y solos” y para entonces, al carajo que se vaya el puto mundo.

Para que dar tantas vueltas. Al final de cuentas somos "poetas" bien mortales que no nos cambiamos ni los calzones (muchas veces) ni la marca de cigarrillos que fumamos. ;)

El placer, Luis, es mío por intercambiar comentarios y lecturas.


Abrazos.
 
Una doble lectura a verse con lupa y telescopio.
Es que el mundo es una definición doble.
Puede ser las preocupaciones, los atavares diarios, las relaciones, los futuros planes. Todo cuanto rodea al individuo en sí mismo.
O quien sabe. Puede tomar forma de la posterior nota anónima.
Entonces...
Puede ser las preocupaciones, los atavares diarios, las relaciones, los futuros planes. Todo cuanto rodea al individuo fuera de sí mismo.

Ni siquiera se reconoce el interior como para andar corrigiendo el exterior.

Saludos Danie.

interesante comentario ... te lo podría resumir que yo por más que aprendo y sigo aprendido ya no cambio y no sé si me interesaría cambiar. Entonces qué puedo esperar de mundo. Yo soy yo… el tema no es cambiar siempre sino ser uno, así y todo como especies “inteligentes y racionales” nos adaptamos.
Y te voy a decir algo polémico: el mundo puede ser una bola fétida de cambios irracionales pero hay que vivirla, y sí, como dijo Luis, vaya contradicción, en una pequeña y minúscula nanomedida se cambia pá bien o mal.

Ahora yo pienso que somos adaptación… pero carajo, es para pensar si no es el mundo que se adapta a nosotros.

Y esto ya se esta yendo de foro a lo filosófico/ existencial y de lejos era la intención del poema, pero claro, siempre es bueno reflexionar un poco.

abrazos Dragón y gracias.
 
Deberías pilotar un avión Cero kamikaze. Cambiarás cuando al final te quedes calvo.

Kiss.
si sin dudas que cambiaría pero no hace falta estrellarse en un hongo atómico para eso "por cierto gracias por los buenos decesos" :D :P ya vamos a cambiar cuando estemos tipo zombis a 3 metros y medio bajo tierra, en mi caso incinerados como ceniza pa´qué seguir contaminando ;)

kisss y gracias.
 
See… en una nanomedida. Pero para cambiar al “puto” mundo primero hay que cambiar uno mismo y al final no podemos cambiar nuestras desdichada vida de terminar ciegos, locos y sordos… y a eso, con suerte, sumarle que con dicha perezcamos borrachos. O te la digo al estilo Bukowski:
Al final acabamos locos y solos” y para entonces, al carajo que se vaya el puto mundo.

Para que dar tantas vueltas. Al final de cuentas somos "poetas" bien mortales que no nos cambiamos ni los calzones (muchas veces) ni la marca de cigarrillos que fumamos. ;)

El placer, Luis, es mío por intercambiar comentarios y lecturas.


Abrazos.

Es que los humanos somos productos perecederos y reciclables, pero hasta el último día podemos hacer cosas buenas o seguir jodiendo.
Cambiar cambiamos aunque no queramos; físicamente nos vamos estropeando, está claro, pero a veces (solo a veces ;)) nos "arreglamos" en otros aspectos.
Y bueno, semos más o menos "poetas", ... hay cosas peores :eek::).
Más abrazos, Danie, con la misma marca de cigarrillos de siempre y calzones nuevos :D
 
Hubo un tiempo
en el que recitaba algún que otro verso
borracho en la barra de algún bar.
Hubo un tiempo en el que fui joven,
sí, mucho más que ahora,
igual que esas cotorras fastidiosas
que se estrellan contra los tímpanos de tus oídos
y los parabrisas de los autos.
Molestas como viejas zorras repetidoras,
igual a tener un contestador automático
en el bolsillo del pantalón.
No lo niego, uno nace
comiendo, fumando y durmiendo
el hedor pútrido y florido de las margaritas.
Todos nacemos así
desde los comienzos del Edén.
Volviendo a ese tiempo,
era un chalado más
creído en mi asombrosa capacidad
de salvar al puto mundo.
Y, pues, recitaba versos, como ya había dicho.
Lo más patético es que por más que
recitaba y recitaba
las tetonas veteranas del burdel
no derretían sus bombachitas
ante la tinta estéril de mis letras.
Fue después de tanto que me di cuenta
que los versos tendrían que tener otro fin.
Tal vez, salvar al mundo.
A ese extremo se izaba la bandera de mi chaladura.
Ahí empecé a cambiar
a las cotorras del contestador automático
por un Fal de la primera guerra mundial
reformado con cargador
de doble calibre a repetición.
Volviendo al tema de salvar a todo el putísimo mundo,
siempre había un pelmazo/aza que se prendía
en la balacera y entre el rock/punk
con estigmas hippies de la época
todo eso terminaba en una orgía
de impacto nuclear
igualita al hongo de Chernóbil.
No sé qué es preferible: ¿si un hongo radiactivo
o tener el soponcio claustrofóbico de un hongo?
Pero me fui en busca del legendario Pie Grande
a la punta del Everest; porque
eso no es lo que les quería contar.
En fin, como sea. Uno madura,
pasa de hongo a moho
y por más moho marchito que era
seguía con mi berretín loco
de diseccionar todo este zoológico mundial.
Las señoras cincuentonas me lanzaban
lavandas, jazmines y violetas
“hasta la mierda que sacaba a balde
de los escusados les parecían flores”.
Los señores trajeados, que olfateaban
como perros en celo a kilómetros una hembra,
decían: más, más, más culos y tetas,
más, más versos para un mundo mejor.
Carajo, yo pensaba… “¿Más mierda de esta,
más culo, tetas y estrechas vaginas?”
Haría falta más porno, millones de litros de cerveza
y hasta que legalicen la marihuana, pero no más de esto.
Y ahí fue, no sé si resucitó alguna neurona
debajo de un manto grueso de helechos enmohecidos
que pensé: “chaladas y más chaladas.
Los poetas no cambian el mundo,
el mundo los cambia a ellos”.


* * *

Aquella noche, en mi cama,
soñé que estaba en una playa desierta
y mientras las olas devolvían
los restos moribundos
de todo ese público que me admiraba
encontré una botella con un mensaje dentro
diciendo: “¡Jodete gilipollas!”
Firmaba
con nombre y apellido:
......................................“El Puto Mundo”.
Buen final. Tu poema me recordó la película "Amores perros" que tiene tres historia que confluyen, pero la última tiene mucho de tu poema. No quiero hacer spoiler. Tal vez la encuentres en Netflix. Un gusto leerte. Luciana.
 
¿Los poetas cambiar el mundo? Si acaso, se recrean en él, siempre a su modo y en porciones tan reducidas que nunca consiguen alcanzarlo; pero eso, también, es un buen entrenamiento. Saber que existe, interpretarlo, manosearlo y dejar que se nos encienda alguna bombilla, algo ya es.
Y luego, leerlos...Es un gusto, como el que he sentido yo con tu poema.
¡A la porra los poetas, aquí lo importante son los versos!;)
Ha sido un placer leerte.
Un abrazo,
Eva
 
¡Gran poema, Danie! Creo sinceramente que el arte es poderoso como motor del cambio. Y cuando digo arte, digo entregarnos al ocio de crecer, de alzar la vista al cielo y estremecernos, de escribir poemas como el que acabo de leer... Quizá poco a poco, verso a verso, libro a libro, podamos descolgarnos de aquel axioma que nos hemos ganado tan a pulso de que la violencia es la partera de la historia. Pero está la cosa muy jodida, desde luego. Vivimos en una inercia demencial de trabajo, consumo y distracción, y, por ahora, este mundo distópico es quien gana la partida. Somos más que nunca un hámster que no para de darle al puto rodillo. Ni siquiera cuando en aquella primavera del encierro el mundo saltó de su quicio y -por unos meses- dejó de girar, ese ejercicio de enfrentarnos a la crudeza de los espejos y preguntarnos quién nos estaba mirando y qué coño estábamos haciendo con nuestra vida, pareció servir para nada.
De todos modos, compañero, mientras nazcan versos como los de este poema tuyo o el del amigo Luis que acabo de leer, hay esperanza.
¡Un abrazo fuerte, poeta!
 
interesante comentario ... te lo podría resumir que yo por más que aprendo y sigo aprendido ya no cambio y no sé si me interesaría cambiar. Entonces qué puedo esperar de mundo. Yo soy yo… el tema no es cambiar siempre sino ser uno, así y todo como especies “inteligentes y racionales” nos adaptamos.
Y te voy a decir algo polémico: el mundo puede ser una bola fétida de cambios irracionales pero hay que vivirla, y sí, como dijo Luis, vaya contradicción, en una pequeña y minúscula nanomedida se cambia pá bien o mal.

Ahora yo pienso que somos adaptación… pero carajo, es para pensar si no es el mundo que se adapta a nosotros.

Y esto ya se esta yendo de foro a lo filosófico/ existencial y de lejos era la intención del poema, pero claro, siempre es bueno reflexionar un poco.

abrazos Dragón y gracias.

El mundo es un cambio constante y todos cambiamos. Es innegable.
¿Qué tanto afectamos o somos afectados?

Una analogía es la mecánica celeste. Donde los cuerpos poseen gravedad por fuera de su masa... y una enorme masa apenas atrae una milésima de gramo, mientras un cuerpo minúsculo atrae y devora un sistema en su interior.

Pero eso es el extremo... lo usual es que a mayor masa mayor gravedad, y el cuerpo chico es arrastrado por el grande.

La naturaleza contiene todas las opciones en coexistencia... y los humanos somos iguales.

La diferencia no estriba en la realidad, sino en la ilusión.

¿Cuántas existencias son solo ilusión?

¿Cambiar el mundo para bien... para bien de quién?

¿Acaso un solo ser es capaz de saber lo que es el bien para otros?

Son solo ilusiones mesiánicas en compensación de una realidad propia que no terminan de aceptar.
 
Última edición:
Cada día al levantarnos a pesar de que sintamos que se nos rompen los huesos ya estamos cambiando al mundo, lo que pasa es que un grano de arena a la vez es un poco tedioso, pero poco a poco eso es lo que intentamos al atrapar un poco de oxigeno.
Así se vayan los días, los meses los años las decisiones buenas o malas tienen su razón de ser y cada una de ellas cambian al mundo para bien o para mal, sólo que lo que lo que soñamos con un mundo mejor siempre vamos a querer que sea lógicamente para bien.
Un poquito a la vez y ya casi...:p
Besos, muchos besos pa´ti mi amor!
querida niña... mirá esto que dices, recuerda que soy terco, pesimista, chiflado de la guerra y revolucionario :P bueno las 2 primeras las dijiste tú... las otras no las dijiste pero las piensas :D

"Así se vayan los días, los meses los años las decisiones buenas o malas tienen su razón de ser y cada una de ellas cambian al mundo para bien o para mal, sólo que lo que lo que soñamos con un mundo mejor siempre vamos a querer que sea lógicamente para bien." Eso en base a lo que hablamos recién, sujetos a esos putos cambios y esas putas trabas que te meten por doquier todos esos entes horrorosos... :D y estoy siendo sutil. Las cosas son por algo aunque a veces mucha de razón lógica no tienen. Pero si son por algo y como somos bichitos sociales estamos sujetos a lo que impongan los otros, en mayor o menor medida. Ufff Si, sí siempre hay que pelearla con las pocas armas que uno tiene por lo menos luchar por lo que le hace bien a uno, más allá del bien y el mal. mientras allá vida, claro, aunque es cierto que los años pesan y se hace cada vez una ardua tarea complicadísima. Lo cierto que en mi pensamiento soy un poco egoísta y el margen de sueños se acorta, Porque ya con los años uno deja de soñar por un mundo mejor sino simplemente por lo que le hace bien a uno más allá de que tenga que hacerle la guerra de ser necesario al puto mundo.

bechos muchos para ti mi bella niña.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba