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Caminos

MarcosR

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las urgencias
devoran las pasiones,
que se quedan perdidas,
distantes de las pieles,
recortadas
del tiempo de las flores.
Flotando en calendarios
que han sido programados,
para que no te atrevas
a salirte del paso.
Agendas que encarcelan
los segundos, y aplazan
al futuro lo soñado.

En calles apiladas
de pasos que se pisan,
se aplastan las cabezas
para llegar más rápido.
Son tantas soledades
que están a la deriva,
amontonadas
de relojes frenéticos,
arrastradas sin rumbo
por la corriente urgente,
que estrangula a la urbe.

Los días son iguales
y la rutina es todo.
Lanzados al cemento,
desbocados atletas
en plena competencia.
En una carretera sin sentido,
donde no hay otra orilla
que la seguridad,
guardada, atesorada,
en el bolsillo roto
del tiempo que se expira.
Inevitable.

Pasa la primavera
su romance convicto,
de plazas atestadas
de náufragos insomnes,
y jardines cercados.
Después al ascensor,
la ciudad no da tregua,
para llegar a tiempo
de encerrarse en sus casas,
cerrar tres cerraduras,
y meterse en el féretro.
El duelo de los sueños
es una misa diaria.

De asfalto y de monedas.
Camino a la desidia,
de que nada conforme
el sueño de la risa.
Se complacen sus vientres,
con agotarse el tiempo
consumiendo basura.
Padecen de ansiedades
y arrasan heladeras,
se hinchan de gaseosas,
nunca ven a sus hijos,
y van a la terapia
porque se sienten vacuos,
y buscan la respuesta.
¿Porque teniendo todo
lo que debe tenerse,
sienten ese vacío
de que hay algo que falta?

Con los años,
desechan las preguntas
y se vuelven cemento.
Voraces cazadores de pastillas.
Sus pasos circulares
no saben de sorpresas,
y los años se fueron,
contando las monedas.
Ya han pagado su entierro,
los hijos ya no vienen,
están muy ocupados.
Y esperan a la muerte
mirando la pantalla,
con otras soledades
grises y abandonadas,
compartiendo sillón en el asilo.

Hoy,
siempre que puedo,
me abstengo del asfalto.
Hastiado de veredas y domingos.
No corro su carrera enloquecida.
Me salgo del camino de los días,
huyendo del rigor del conformismo.
Me arrojo a la aventura del instante.
A caminar el camino del intento,
al lado de otros pasos que se atrevan.
 
Última edición:
El ajetreo cotidiano de las grandes ciudades, ciertamente disloca un poco la cordura del verdadero espíritu de ese ser, que siempre se está buscando así mismo y, la manera de lograr un aceptable subsistir. Toda ruptura, contra la rutina de lo mal establecido siempre ha sido... solo patrimonio de todos aquellos espíritus libres que siempre; tarde o temprano lograron cambiar la historia de nuestras incoherentes vidas. A todo este proceso, siempre lento, áspero, sinuoso y que pasa muchas veces desapercibido; simplemente se le llama "evolución intuitiva". Y por esto, justamente hemos conseguido llegar y, con mucho sacrificio hasta estos complicados tiempos. Mis saludos, compañero Marcos R. por tan excelente poema, el cual expone un mensaje verdaderamente existencial; como también social, dentro de una espléndida argumentación.
Cordialmente:
 
Última edición:
Las urgencias
devoran las pasiones,
que se quedan perdidas,
distantes de las pieles,
recortadas
del tiempo de las flores.
Flotando en calendarios
que han sido programados,
para que no te atrevas
a salirte del paso.
Agendas que encarcelan
los segundos, y aplazan
al futuro lo soñado.

En calles apiladas
de pasos que se pisan,
se aplastan las cabezas
para llegar más rápido.
Son tantas soledades
que están a la deriva,
amontonadas
de relojes frenéticos,
arrastradas sin rumbo
por la corriente urgente,
que extrangula a la urbe.

Los días son iguales
y la rutina es todo.
Lanzados al cemento,
desbocados atletas
en plena competencia.
En una carretera sin sentido,
donde no hay otra orilla
que la seguridad,
guardada, atesorada,
en el bolsillo roto
del tiempo que se expira.
Inevitable.

Pasa la primavera
su romance convicto,
de plazas atestadas
de náufragos insomnes,
y jardines cercados.
Después al ascensor,
la ciudad no da tregua,
para llegar a tiempo
de encerrarse en sus casas,
cerrar tres cerraduras,
y meterse en el féretro.
El duelo de los sueños
es una misa diaria.

De asfalto y de monedas.
Camino a la desidia,
de que nada conforme
el sueño de la risa.
Se complacen sus vientres,
con agotarse el tiempo
consumiendo basura.
Padecen de ansiedades
y arrasan heladeras,
se hinchan de gaseosas,
nunca ven a sus hijos,
y van a la terapia
porque se sienten vacuos,
y buscan la respuesta.
¿Porque teniendo todo,
sienten ese vacío
de que hay algo que falta?

Con los años,
desechan las preguntas
y se vuelven cemento.
Voraces cazadores de pastillas.
Sus pasos circulares
no saben de sorpresas,
y los años se fueron,
contando las monedas.
Ya han pagado su entierro,
los hijos ya no vienen,
están muy ocupados.
Y esperan a la muerte
mirando la pantalla,
con otras soledades
grises y abandonadas,
compartiendo sillón en el asilo.

Hoy,
siempre que puedo,
me abstengo del asfalto.
Hastiado de veredas y domingos.
No corro su carrera enloquecida.
Me salgo del camino de los días,
huyendo del rigor del conformismo.
Me arrojo a la aventura del instante.
A caminar el camino del intento,
al lado de otros pasos que se atrevan.
La vida nos llleva por el camino que muy describes, sin dejar la tensión en cada estrofa y con el ritmo corto y rápido que exige el día a día. Un abrazo
 
El ajetreo cotidiano de las grandes ciudades, ciertamente disloca un poco la cordura del verdadero espíritu de ese ser, que siempre se está buscando así mismo; y la manera de lograr un aceptable subsistir. Toda ruptura, contra la rutina de lo mal establecido, siempre ha sido, solo patrimonio de todos aquellos espíritus libres que siempre; tarde o temprano lograron cambiar la historia de nuestras incoherentes vidas. A todo este proceso, siempre lento, áspero, sinuoso y que pasa muchas veces desapercibido; simplemente se le llama "evolución intuitiva". Y por esto, justamente hemos conseguido llegar y, con mucho sacrificio hasta estos complicados tiempos. Mis saludos, compañero Marcos R. por tan excelente poema. El cual expone, un mensaje verdaderamente existencial, como también social; dentro de una espléndida argumentación.
Cordialmente:
Hola estimado Iván!
Es una gran alegría saber que ha sído de tu agrado.
Concuerdo contigo en la certera exposición que has hecho.
En la ciudad está "todo lo necesario" para vivir y desarrollarse en el sistema, pero esa "seguridad" se paga con libertad. Y ahí nos quedamos, temerosos del salto, sujetando nuestro tiempo a la rutina, pensando que algún día vamos a poder hacer lo que soñamos.
Y la vida pasa y los años se trepan a la espalda, y sin darnos cuenta se nos ha hecho tarde para volar.
Pero la salida siempre estuvo allí, a un paso de nuestra voluntad.
La comodidad es una cadena, quizá la más difícil de romper.
Muchas gracias por acercarte a esto versos y enriquecerlos con tan magistral devolución.
Gran abrazo y espero que estés bien.
 
Tal cual la rutina haciendo tediosos los días.
Buenas letras nos compartes, para reflexionar.
Un abrazo, MarcosR.
Muchas gracias Rosmery!
La rutina se devora el tiempo, y es lo único que tenemos.
Se nos va la vida entre los horarios y las responsabilidades...
¿pero cuándo vamos a empezar a vivir?
¿habrá otra manera de vivir?
Yo creo que sí, Y está muy cerca de nuestra voluntad.
Nuevamente muchas gracias por pasar.
Gran abrazo estimada.
 

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