Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
Campesino... sé mental
Piedra dura,
masa oscura,
piedra blanda,
mucha mierda
por la espalda.
La suerte está en la chepa,
y la paga es buena o mala,
si no atino la receta
y me ensucio al tocarla.
El semen real
es indispensable
para la calidad
de los hijos.
Los peligrosos gérmenes,
sin malicia, y sin ánimo de ofender,
buscando un lugar donde esconderse,
se abalanzan sobre el terciopelo azul,
y al moverse hacia delante,
y recrearse por detrás,
la madera es el balance,
y de hierro su collar.
Hombres de tierras y campos,
de manera imperturbable
inmortalizan por sus actos
la verdad demoledora
de los mundos,
de sonrisas y de atracos.
Carcomida la moqueta,
y cuando el reloj queda sin horas,
llega el tiempo a la escopeta;
se oye atronadora,
y completamente a oscuras
no puede estarse quieta;
remata tesituras,
calaveras que perfora
en repetida metralleta.
Llega la noche, y de negro,
entre lo libre del poniente,
la sangre forma ríos, montes,
garras, rugir de fieras, aullar de perros,
escapularios gritos de la gente,
rabias previstas por lo mordido
con el diente fecundado,
y mojada la espalda
en el sudor que lo ha matado.
Y sonaron las voces,
y todo fue espanto;
corría el caballo,
corría como un galgo.
Levantaron las hoces,
y se escucharon rebotes,
aperos de hierro y madera,
revolución que está a la espera,
y que pide un algo
como pide un alma satisfecha,
como otorga un rico destripado,
como rompe el sol por el oriente,
como humano polvo realizado.
Como viento que se escucha
a la distancia con su trote,
y sólo ves cuando se estufa
Lo corriente ni lo toques,
lo vulgar que todo es bufa,
sopla más que mil azotes.
Campesino... sé mental
Piedra dura,
masa oscura,
piedra blanda,
mucha mierda
por la espalda.
La suerte está en la chepa,
y la paga es buena o mala,
si no atino la receta
y me ensucio al tocarla.
El semen real
es indispensable
para la calidad
de los hijos.
Los peligrosos gérmenes,
sin malicia, y sin ánimo de ofender,
buscando un lugar donde esconderse,
se abalanzan sobre el terciopelo azul,
y al moverse hacia delante,
y recrearse por detrás,
la madera es el balance,
y de hierro su collar.
Hombres de tierras y campos,
de manera imperturbable
inmortalizan por sus actos
la verdad demoledora
de los mundos,
de sonrisas y de atracos.
Carcomida la moqueta,
y cuando el reloj queda sin horas,
llega el tiempo a la escopeta;
se oye atronadora,
y completamente a oscuras
no puede estarse quieta;
remata tesituras,
calaveras que perfora
en repetida metralleta.
Llega la noche, y de negro,
entre lo libre del poniente,
la sangre forma ríos, montes,
garras, rugir de fieras, aullar de perros,
escapularios gritos de la gente,
rabias previstas por lo mordido
con el diente fecundado,
y mojada la espalda
en el sudor que lo ha matado.
Y sonaron las voces,
y todo fue espanto;
corría el caballo,
corría como un galgo.
Levantaron las hoces,
y se escucharon rebotes,
aperos de hierro y madera,
revolución que está a la espera,
y que pide un algo
como pide un alma satisfecha,
como otorga un rico destripado,
como rompe el sol por el oriente,
como humano polvo realizado.
Como viento que se escucha
a la distancia con su trote,
y sólo ves cuando se estufa
Lo corriente ni lo toques,
lo vulgar que todo es bufa,
sopla más que mil azotes.