Littera
Poeta asiduo al portal
[Toma dos versos de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, construye con ellos una décima y procede a glosar cada uno de sus componentes en diez estrofas más de aquella especie, dedicando la resultante canción a Gema Carrillo].
"¿Quién pudiera, como el río,ser fugitivo y eterno",
calidez en el invierno
y frescor en el estío,
líquido y raudo navío,
ágil serpiente de plata
por entre arena escarlata
y transparente cristal
en las tinieblas fanal
que los bosques aquilata?
***
Fijar tu hermoso semblante,
sendas pupilas azules
a los dedos sendos tules,
sonrisa blanca y radiante
tan de ver como diamante,
de los cabellos rocío
para el amor balerío
y de cintura contorno
único en cualquiera entorno
quién pudiera, como el río.
Por burlar la cruel ausencia
de tus brazos, de tus manos
y de tus labios lozanos
en cuya roja potencia
crían mis versos su esencia
y por escribir tu tierno,
suave, famoso y superno
nombre sin pausa ni cese
ya de consuno quisiese
ser fugitivo y eterno;
tenue mas constante llama
que en de tu lecho la orilla,
donde aun silenciosa brilla
y sus virtudes proclama
por ti soberbia oriflama,
en las noches de gobierno
del brusco y rudo galerno
te acompañe en el dormir
para a tu vera sentir
calidez en el invierno;
chispeante y garza agua
que al gorjeo de las aves
y sombra de los agaves
la altiva belleza fragua
y, ya la aromada jagua
o el eufónico amormío,
todo baña a su albedrío,
por de tu pecho la albura
henchir de gentil dulzura
y frescor en el estío.
Sabe, niña de mis ojos,
que al observarme los tuyos
cual de rosa dos capullos
desparecen los abrojos
y los sufrimientos rojos
en que se hiere mi brío,
el corazón, si vacío,
volviéndose encontinente
fuerte y sonoro torrente,
líquido y raudo navío;
sabe, pasión de mis venas,
que al guiar tus caras voces
con movimientos veloces
y con caricias amenas
a mis oídos, los llenas
de paz que sus guerras mata
y por la piel se dilata,
la muda púrpura haciendo,
otrora regato horrendo,
ágil serpiente de plata.
No se sustenta mi vida
sino en la esperanza amable
que sigue mi alma incansable
de en jornada indefinida
mas por el Sol bendecida
al ardor de una fogata,
bajo la palmera grata,
andando silente senda
o con la más rica prenda
por entre arena escarlata
lograr de tu cuerpo indicio,
siquiera sutil vislumbre
o segundo de relumbre
que acaso enloquezca el juicio
pero rompa mi suplicio
junto a la aflicción cardial
que sólo aplaca su mal
saboreando a la vista
tu esplendorosa amatista
y transparente cristal.
En la tormenta sosiego,
en el esfuerzo descanso,
tras el bóreas aire manso,
divina luz para el ciego,
en el ruin desierto riego,
selecto y noble adelfal,
rosetón de catedral,
en el firmamento estrella,
en los árboles tordella,
en las tinieblas fanal:
qué mucho así describirte
cuando sin dudarlo eres
para el que tal vez no quieres
y en sueños osa ceñirte
arroyo ignoto en la sirte,
de inspiración catarata,
solemne y joven fragata,
fino y volátil alción
y madrigal o canción
que los bosques aquilata.
calidez en el invierno
y frescor en el estío,
líquido y raudo navío,
ágil serpiente de plata
por entre arena escarlata
y transparente cristal
en las tinieblas fanal
que los bosques aquilata?
***
Fijar tu hermoso semblante,
sendas pupilas azules
a los dedos sendos tules,
sonrisa blanca y radiante
tan de ver como diamante,
de los cabellos rocío
para el amor balerío
y de cintura contorno
único en cualquiera entorno
quién pudiera, como el río.
Por burlar la cruel ausencia
de tus brazos, de tus manos
y de tus labios lozanos
en cuya roja potencia
crían mis versos su esencia
y por escribir tu tierno,
suave, famoso y superno
nombre sin pausa ni cese
ya de consuno quisiese
ser fugitivo y eterno;
tenue mas constante llama
que en de tu lecho la orilla,
donde aun silenciosa brilla
y sus virtudes proclama
por ti soberbia oriflama,
en las noches de gobierno
del brusco y rudo galerno
te acompañe en el dormir
para a tu vera sentir
calidez en el invierno;
chispeante y garza agua
que al gorjeo de las aves
y sombra de los agaves
la altiva belleza fragua
y, ya la aromada jagua
o el eufónico amormío,
todo baña a su albedrío,
por de tu pecho la albura
henchir de gentil dulzura
y frescor en el estío.
Sabe, niña de mis ojos,
que al observarme los tuyos
cual de rosa dos capullos
desparecen los abrojos
y los sufrimientos rojos
en que se hiere mi brío,
el corazón, si vacío,
volviéndose encontinente
fuerte y sonoro torrente,
líquido y raudo navío;
sabe, pasión de mis venas,
que al guiar tus caras voces
con movimientos veloces
y con caricias amenas
a mis oídos, los llenas
de paz que sus guerras mata
y por la piel se dilata,
la muda púrpura haciendo,
otrora regato horrendo,
ágil serpiente de plata.
No se sustenta mi vida
sino en la esperanza amable
que sigue mi alma incansable
de en jornada indefinida
mas por el Sol bendecida
al ardor de una fogata,
bajo la palmera grata,
andando silente senda
o con la más rica prenda
por entre arena escarlata
lograr de tu cuerpo indicio,
siquiera sutil vislumbre
o segundo de relumbre
que acaso enloquezca el juicio
pero rompa mi suplicio
junto a la aflicción cardial
que sólo aplaca su mal
saboreando a la vista
tu esplendorosa amatista
y transparente cristal.
En la tormenta sosiego,
en el esfuerzo descanso,
tras el bóreas aire manso,
divina luz para el ciego,
en el ruin desierto riego,
selecto y noble adelfal,
rosetón de catedral,
en el firmamento estrella,
en los árboles tordella,
en las tinieblas fanal:
qué mucho así describirte
cuando sin dudarlo eres
para el que tal vez no quieres
y en sueños osa ceñirte
arroyo ignoto en la sirte,
de inspiración catarata,
solemne y joven fragata,
fino y volátil alción
y madrigal o canción
que los bosques aquilata.
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