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Canción de agua

Estado
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Littera

Poeta asiduo al portal
[Toma dos versos de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, construye con ellos una décima y procede a glosar cada uno de sus componentes en diez estrofas más de aquella especie, dedicando la resultante canción a Gema Carrillo].




"¿Quién pudiera, como el río,ser fugitivo y eterno",
calidez en el invierno
y frescor en el estío,
líquido y raudo navío,
ágil serpiente de plata
por entre arena escarlata
y transparente cristal
en las tinieblas fanal
que los bosques aquilata?

***

Fijar tu hermoso semblante,
sendas pupilas azules
a los dedos sendos tules,
sonrisa blanca y radiante
tan de ver como diamante,
de los cabellos rocío
para el amor balerío
y de cintura contorno
único en cualquiera entorno
quién pudiera, como el río.

Por burlar la cruel ausencia
de tus brazos, de tus manos
y de tus labios lozanos
en cuya roja potencia
crían mis versos su esencia
y por escribir tu tierno,
suave, famoso y superno
nombre sin pausa ni cese
ya de consuno quisiese
ser fugitivo y eterno;

tenue mas constante llama
que en de tu lecho la orilla,
donde aun silenciosa brilla
y sus virtudes proclama
por ti soberbia oriflama,
en las noches de gobierno
del brusco y rudo galerno
te acompañe en el dormir
para a tu vera sentir
calidez en el invierno;

chispeante y garza agua
que al gorjeo de las aves
y sombra de los agaves
la altiva belleza fragua
y, ya la aromada jagua
o el eufónico amormío,
todo baña a su albedrío,
por de tu pecho la albura
henchir de gentil dulzura
y frescor en el estío.

Sabe, niña de mis ojos,
que al observarme los tuyos
cual de rosa dos capullos
desparecen los abrojos
y los sufrimientos rojos
en que se hiere mi brío,
el corazón, si vacío,
volviéndose encontinente
fuerte y sonoro torrente,
líquido y raudo navío;

sabe, pasión de mis venas,
que al guiar tus caras voces
con movimientos veloces
y con caricias amenas
a mis oídos, los llenas
de paz que sus guerras mata
y por la piel se dilata,
la muda púrpura haciendo,
otrora regato horrendo,
ágil serpiente de plata.

No se sustenta mi vida
sino en la esperanza amable
que sigue mi alma incansable
de en jornada indefinida
mas por el Sol bendecida
al ardor de una fogata,
bajo la palmera grata,
andando silente senda
o con la más rica prenda
por entre arena escarlata

lograr de tu cuerpo indicio,
siquiera sutil vislumbre
o segundo de relumbre
que acaso enloquezca el juicio
pero rompa mi suplicio
junto a la aflicción cardial
que sólo aplaca su mal
saboreando a la vista
tu esplendorosa amatista
y transparente cristal.

En la tormenta sosiego,
en el esfuerzo descanso,
tras el bóreas aire manso,
divina luz para el ciego,
en el ruin desierto riego,
selecto y noble adelfal,
rosetón de catedral,
en el firmamento estrella,
en los árboles tordella,
en las tinieblas fanal:

qué mucho así describirte
cuando sin dudarlo eres
para el que tal vez no quieres
y en sueños osa ceñirte
arroyo ignoto en la sirte,
de inspiración catarata,
solemne y joven fragata,
fino y volátil alción
y madrigal o canción
que los bosques aquilata.
 
Última edición por un moderador:
Tu desborde de inspiración me ha dejado iletrado. Leeré esto que has escrito diez o cien veces más, quizás recupere mis palabras -que has nublado- y pueda comentarte dignamente.
 
Excelente glosa, bien trabajada y enriquecida de imágens que permiten recitarla de un tirón sin tropezones disfrutando de un rato agradable...:::banana:::

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[Toma dos versos de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, construye con ellos una décima y procede a glosar cada uno de sus componentes en diez estrofas más de aquella especie, dedicando la resultante canción a Gema Carrillo].






¿Quién pudiera, como el río,
ser fugitivo y eterno,
calidez en el invierno
y frescor en el estío,
líquido y raudo navío,
ágil serpiente de plata
por entre arena escarlata
y transparente cristal
en las tinieblas fanal
que los bosques aquilata?

***

Fijar tu hermoso semblante,
sendas pupilas azules
a los dedos sendos tules,
sonrisa blanca y radiante
tan de ver como diamante,
de los cabellos rocío
para el amor balerío
y de cintura contorno
único en cualquiera entorno
quién pudiera, como el río.

Por burlar la cruel ausencia
de tus brazos, de tus manos
y de tus labios lozanos
en cuya roja potencia
crían mis versos su esencia
y por escribir tu tierno,
suave, famoso y superno
nombre sin pausa ni cese
ya de consuno quisiese
ser fugitivo y eterno;

tenue mas constante llama
que en de tu lecho la orilla,
donde aun silenciosa brilla
y sus virtudes proclama
por ti soberbia oriflama,
en las noches de gobierno
del brusco y rudo galerno
te acompañe en el dormir
para a tu vera sentir
calidez en el invierno;

chispeante y garza agua
que al gorjeo de las aves
y sombra de los agaves
la altiva belleza fragua
y, ya la aromada jagua
o el eufónico amormío,
todo baña a su albedrío,
por de tu pecho la albura
henchir de gentil dulzura
y frescor en el estío.

Sabe, niña de mis ojos,
que al observarme los tuyos
cual de rosa dos capullos
desparecen los abrojos
y los sufrimientos rojos
en que se hiere mi brío,
el corazón, si vacío,
volviéndose encontinente
fuerte y sonoro torrente,
líquido y raudo navío;

sabe, pasión de mis venas,
que al guiar tus caras voces
con movimientos veloces
y con caricias amenas
a mis oídos, los llenas
de paz que sus guerras mata
y por la piel se dilata,
la muda púrpura haciendo,
otrora regato horrendo,
ágil serpiente de plata.

No se sustenta mi vida
sino en la esperanza amable
que sigue mi alma incansable
de en jornada indefinida
mas por el Sol bendecida
al ardor de una fogata,
bajo la palmera grata,
andando silente senda
o con la más rica prenda
por entre arena escarlata

lograr de tu cuerpo indicio,
siquiera sutil vislumbre
o segundo de relumbre
que acaso enloquezca el juicio
pero rompa mi suplicio
junto a la aflicción cardial
que sólo aplaca su mal
saboreando a la vista
tu esplendorosa amatista
y transparente cristal.

En la tormenta sosiego,
en el esfuerzo descanso,
tras el bóreas aire manso,
divina luz para el ciego,
en el ruin desierto riego,
selecto y noble adelfal,
rosetón de catedral,
en el firmamento estrella,
en los árboles tordella,
en las tinieblas fanal:

qué mucho así describirte
cuando sin dudarlo eres
para el que tal vez no quieres
y en sueños osa ceñirte
arroyo ignoto en la sirte,
de inspiración catarata,
solemne y joven fragata,
fino y volátil alción
y madrigal o canción
que los bosques aquilata.






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Estimado Littera




¡Extraordinario trabajo poético el que hoy nos presentas, Campeón! Una glosa deliciosamente diseñada, con un lenguaje exquisito, refinado, rimas pulcras, inteligentes, novedosas y una altura poética inusitada.

Rescato las palabras que hoy he aprendido: superno, galerno, jagua, regato, cardial, tordella, sirte, alción… y resalto igualmente el uso de la locución adverbial "de consuno", "tan de ver" y la fusión de preposiciones (para mí innecesaria, "en de")

Siendo muy, pero muy estricto, con tu trabajo opino que la décima glosada no debería ser una interrogante, sino una exclamación. Los tres últimos versos los modificaría levemente para mudar la conjunción "y" y darle mayor fuerza al enunciado:

transparente cual cristal,
y en las tinieblas fanal
que los bosques aquilata.


No tengo ninguna duda en que este trabajo es digno de un reconocimiento a tu labor poética. Espero que el Jurado coincida con mi apreciación y haga lo justo.

Un abrazo fraterno,

Elhi
 
Última edición por un moderador:
[Toma dos versos de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, construye con ellos una décima y procede a glosar cada uno de sus componentes en diez estrofas más de aquella especie, dedicando la resultante canción a Gema Carrillo].




¿Quién pudiera, como el río,
ser fugitivo y eterno,
calidez en el invierno
y frescor en el estío,
líquido y raudo navío,
ágil serpiente de plata
por entre arena escarlata
y transparente cristal
en las tinieblas fanal
que los bosques aquilata?

***

Fijar tu hermoso semblante,
sendas pupilas azules
a los dedos sendos tules,
sonrisa blanca y radiante
tan de ver como diamante,
de los cabellos rocío
para el amor balerío
y de cintura contorno
único en cualquiera entorno
quién pudiera, como el río.

Por burlar la cruel ausencia
de tus brazos, de tus manos
y de tus labios lozanos
en cuya roja potencia
crían mis versos su esencia
y por escribir tu tierno,
suave, famoso y superno
nombre sin pausa ni cese
ya de consuno quisiese
ser fugitivo y eterno;

tenue mas constante llama
que en de tu lecho la orilla,
donde aun silenciosa brilla
y sus virtudes proclama
por ti soberbia oriflama,
en las noches de gobierno
del brusco y rudo galerno
te acompañe en el dormir
para a tu vera sentir
calidez en el invierno;

chispeante y garza agua
que al gorjeo de las aves
y sombra de los agaves
la altiva belleza fragua
y, ya la aromada jagua
o el eufónico amormío,
todo baña a su albedrío,
por de tu pecho la albura
henchir de gentil dulzura
y frescor en el estío.

Sabe, niña de mis ojos,
que al observarme los tuyos
cual de rosa dos capullos
desparecen los abrojos
y los sufrimientos rojos
en que se hiere mi brío,
el corazón, si vacío,
volviéndose encontinente
fuerte y sonoro torrente,
líquido y raudo navío;

sabe, pasión de mis venas,
que al guiar tus caras voces
con movimientos veloces
y con caricias amenas
a mis oídos, los llenas
de paz que sus guerras mata
y por la piel se dilata,
la muda púrpura haciendo,
otrora regato horrendo,
ágil serpiente de plata.

No se sustenta mi vida
sino en la esperanza amable
que sigue mi alma incansable
de en jornada indefinida
mas por el Sol bendecida
al ardor de una fogata,
bajo la palmera grata,
andando silente senda
o con la más rica prenda
por entre arena escarlata

lograr de tu cuerpo indicio,
siquiera sutil vislumbre
o segundo de relumbre
que acaso enloquezca el juicio
pero rompa mi suplicio
junto a la aflicción cardial
que sólo aplaca su mal
saboreando a la vista
tu esplendorosa amatista
y transparente cristal.

En la tormenta sosiego,
en el esfuerzo descanso,
tras el bóreas aire manso,
divina luz para el ciego,
en el ruin desierto riego,
selecto y noble adelfal,
rosetón de catedral,
en el firmamento estrella,
en los árboles tordella,
en las tinieblas fanal:

qué mucho así describirte
cuando sin dudarlo eres
para el que tal vez no quieres
y en sueños osa ceñirte
arroyo ignoto en la sirte,
de inspiración catarata,
solemne y joven fragata,
fino y volátil alción
y madrigal o canción
que los bosques aquilata.



Littera
Sabes lo que más me ha gustado
que logras una fluidez hermosa en tus versos
para mí esos es fundamental
que se sientan los versos
con una musicalidad única...
Mis estrellas, admiración y cariño
Ana
 
Quedé boquiabierto y prácticamente mudo.

Solo puedo aplaudir.

Para ti mi aplauso, poeta Littera.

Reyes

 
Zamuros de la Barrosa
del alcornocal de abajo:

ahora verán, señores,
al Diablo pasar trabajo...
Alberto Arvelo Torrealba

Estimados colegas: volvieron los tiempos de Góngora y Quevedo, los de Florentino y el Diablo. Empezó la guerra en este portal. Resultar ser que yo le propuse al poeta Littera, hacer un dueto en base a los versos de la poetisa cubana Dulce María Loynaz quien gustosamente aceptó la propuesta.​
Llegamos a un acuerdo de que el glosaría una décima mía titulada“En la estación de la espera” la cual se basa en dos versos de la poetisa Loynaz y que el me mantenía informado conforme iba avanzando la creación poética. pues me encuentro con la sorpresa de que éste colega publicó la glosa solo, sin consultarme a mi de que lo iba hacer. Si me hubiera dicho que quería hacer el poema de manera independiente, utilizando la idea de extraer los versos de Loynaz. Yo lo hubiese entendido y hubiese estado de acuerdo, sin problemas, pero resulta que éste publicó sin consultarme a mí primero. De manera que dicho apto cometido me indignó y queda expuesto de usurpador por haber tomado la idea de glosar los versos de loynaz. De ese sentimiento adquirido, surgió este imperfecto soneto que dejo aquí a disposición de ustedes. Dedicado a este poeta ladrón quien gustosamente esperaré su respuesta y estaré abierto al dialogo por si desea disculparse. efraín​



A UN POETA LADRÓN Y TRAIDOR

A nadie le concierne tu hemorroide.
Nadie escribe palabras en la arena.
Dichoso el árbol, sensitivo apenas.
Dichosos los combados antropoides.

No es el amor por el conocimiento
lo que va a redimirte de la infamia.
Fórjate otra virtud. La monogamia
en ti más bien es un padecimiento.

¿Peor infierno que escribir en vano?
El árbol del saber no es un manzano.
Instruye el hambre antes de hincar el diente.

Sacude tus metáforas en otros
jardines. El Edén es de nosotros,
que estamos cocinando la serpiente.




 
Última edición:
Estimado Littera:

Con el permiso de ustedes quisiera decirte lo siguiente: me parece que tanto tú como Efraín han omitido una informacion sumamente importante en la presentación de sus poemas. Creo que hubiese sido justo señalar que los dos versos iniciales de tu décima piloto pertenecen al poema "Tiempo" de la poetisa cubana Dulce Mª Loynaz. Hasta ahora no se ha especificado cuáles son los versos o qué poema de la autora fue tomado para la elaboración de este trabajo.

Por otra parte, sin interés de convertirme en juez, se puede evidenciar que el poeta Efraín, publicó con anterioridad, el 27/11/2011, una décima de su autoría en la que glosa los mismos versos de Loynaz que has "elegido" para tu trabajo.

http://www.mundopoesia.com/foros/po...asica/383557-en-la-estacion-de-la-espera.html

De modo, amigo, que creo que es imperioso que le des tus disculpas a todos, no por plagiar un poema, sino por "tomar" una idea y desarrollarla con ventaja sin el concentimiento explícito de quien la concibió originalmente. El asunto de la traición, los insultos y las descalificaciones se los dejo a ustedes. Me remito a las pruebas y me manifiesto sinceramente a favor del poeta Efraín, en el sentido de que a éste le asiste la razón.

No es bueno incurrir en estas faltas de consideración.
Por favor, amigo, haz lo prudente.

Un abrazo,

Elhi Delsue
 
Última edición por un moderador:
Me vino a la mente el caso de Mark Zuckerberg: Los hermanos Winklevoss aseguran que fueron ellos los de la idea de Facebook, pero fue el primero quien lo puso en práctica y sabemos el éxito obtenido, claro que Mark tuvo que pagarle a estos hermanos 65000000 de dólares; como Efraín no pide tanto yo le aconsejo a Littera que pida disculpas y acabado el asunto, de todas maneras el éxito será de él por haber logrado tan bellas décimas, un saludo a ambos excelentes poetas
 
Acabo de acceder al portal y, con una mezcla de perplejidad, estupor, hilaridad y no por ello inquietud, percatarme de lo que de repente se ha empezado a verter en torno a mi persona. Efectivamente, no pensaba perder ni un segundo de mi tiempo en escribir nada al respecto, pero cuando he recorrido las líneas de Elhi y comprobado, porque seré bondadoso, mas no idiota, que se está implicando haber detrás de estos versos una red de plagio, de robo, de falseamiento y de empleo interesado del trabajo de terceros, creo conveniente decir unas pocas cosas que cierren el disparate o, cuando menos, que lo intenten.
Al palanquín Efraín tan sólo me gustaría señalarle lo siguiente: no sé quién demonios eres o, lo que es peor, quién demonios te crees que eres para entrar en un foro público a difamar, calumniar y ensuciar la dignidad de gente a la que ni tan siquiera conoces, y lo único que lamento es que, habiéndome por buenas señas demostrado la clase de animal que mora en tu cerebro, razonar e incluso mantener contigo una elemental conversación va a resultar tarea imposible. La discreción, el tacto y la elegancia deben parecerte entidades tan exóticas como hermanas la grosería, la necedad y el gratuito exhibicionismo, y sin embargo, procederé a aclararte los sucesos y a advertirte de algo en la vana esperanza de que tu rudimentario entendimiento se ilumine: me propusiste, sin ninguna clase de especificación, plan o proyecto y sólo porque debieron mostrársete lúcidas unas espinelas a la manera itálica que hube de publicar jornadas atrás, escribir un poema en colaboración (lo cual, todo sea expuesto, no sé exactamente cómo se hace en un medio inmaterial en que el contacto directo entre los individuos no existe), y para ello me enviaste una décima creada a partir de dos versos de una autora cubana, dejando caer, con tu natural y desconsoladora indigencia léxica, que quizás sería entretenido mejorarla y que hablara sobre el transcurrir del tiempo y los obstáculos en la vida de los hombres, o algo así; te contesté que no hallaba inconveniente y, en vista de la carencia de cualquier detalle o esquema organizativo, te indiqué que procedería por mi parte a rehacer la estrofa, conservando su principio (que desde luego, salvo que me enseñes los papeles debidamente cumplimentados del registro, me extrañaría que fuera de tu propiedad), y a glosar cada uno de sus componentes en otras tantas de idéntica formalidad, forjando un texto original según mi particular estilo y motivaciones: de entrante, porque me apetecía; y de postre, porque yo no tengo que solicitarle, ni a ti ni a nadie, permiso alguno para plasmar mi amor por las letras y la poesía en composiciones métricas. ¿Te queda lo suficientemente clarito? Acto seguido no solamente tuve el gesto de presentarte mi tonada con la generosidad de un caballero y la grata disposición de un amigo, mas de reafirmar mi voluntad de ayudarte en todo pormenor que te surgiera a la hora de diseñar lo que, supongo, pretendieras en un primer momento. Y es que sólo una mente cerril, de unas limitaciones bravas, entendería que el que yo haya decidido, con la libertad y el albedrío que me han sido dados, redactar los octosílabos presentes sin expoliar nada a nadie signifique que nuestra posible asociación (tú como artífice y principal exponente -pues para algo te me dirigiste en primera instancia-, y un servidor como consejero e inspirador secundario) haya de romperse tal que tu agresividad y falta de inteligencia ha indefectiblemente roto. Más aún: no contento con el espectáculo circense que has dado (repito, ¿quién te crees que eres?; ¿una especie de poeta prestigiado, de renombre y reputación porque has rimado dos o tres terminaciones y dedicado un par de tardes a hilar varias oraciones consecutivas, tal vez, o un ser superior en la potestad de juzgar alegre y livianamente a los demás, acaso?), me pides, para mayor quijotismo, que me disculpe por mis… ¿abusos? Confórmate, y respira aliviado, sabiendo que no voy a prestar mayores atenciones a tus sandeces y mucho menos a satirizarte en verso (a tanta prostitución no someteré mi lírica): porque ten muy de seguro que como me proponga hacerlo, antes de lo que tus ciegos ojos tarden en parpadear estarás deseando que la tierra te engulla los huesos. No es una amenaza ni un alarde de prepotencia: es una noticia que te transmito siguiendo las leyes de la educación y la urbanidad, con el acato que se debe a la verdad.
Estimado Elhi, paso gustosamente a ofreceros réplica ante la serie de valoraciones que, presumo, con una temeridad inoportuna habéis revelado. Que no a mentiros: y esto porque, francamente, no sólo me desconciertan vuestras palabras, sino que entreveo en ellas una malicia un tanto provocativa. ¿Que se ha omitido información decisiva acerca de la naturaleza del poema y su génesis? En ningún modo: previo inicio de la materia en sí, se describe muy sucinta y comprensiblemente qué tipo de cuerpo va a dársele al mismo, apuntándose que los dos versos introductorios los toma el autor de la poetisa cubana Dulce María Loynaz. ¿Dónde está el ultraje, la trampa, estafa o atropello? ¿En que no se especifica el nombre de la producción a que tales pertenecen? Claro que no: porque ni sé cuál es esta, ni la he leído, ni tiene ninguna trascendencia para el desarrollo del escrito a realizar toda vez mi objetivo en él no es amplificar o parafrasear lo que la antedicha mujer haya podido sentenciar (compruébese, si no, si el tono o la temática de ambos ejercicios posee concomitancias, que ya sería fabulosa casualidad), sino fabricar mi propio canto de amor haciéndole entrar a escena (anecdótico y prescindible capricho) con dos coplas que por un casual han venido a mis manos, igual que en lo antiguo se utilizaban refranes o dichos populares para encabezar letras o romances. Es decir, que el hecho de que sea Loynaz la que se cite y no Góngora, Lorca o el emperador de Trapisonda es puramente azaroso, circunstancial y contingente. El asunto me parece de una transparencia y sencillez tales que aún me pregunto si los lectores no andarán carcajeando con estruendo ante mis prolijos esfuerzos por desnudar sus pocas ropas. Pero la incredulidad no se agota aquí: ¿que yo me he apoderado de una idea ya existente, desarrollándola con ventaja y sin el consentimiento explícito de quien la concibió? Imagino que si habéis navegado lo que hasta el punto he consignado ocioso es que os diga que afirmáis desde la más completa ignorancia, ¿no es cierto? Imagino, igualmente, que tal condición de algún modo os exculpa, mas aun así, y con todas las deferencias posibles por delante, maestro, no puedo sino destacar lo desafortunado de la frase y, como ya expresé, la carga de maldad, no queriendo asegurar de rencor, envidia o animadversión, que contra mí dispara. Tomar una idea precedente hubiera sido sintetizar o dilatar el poema en cuestión de Loynaz, manteniendo su cervical, orientación, elementos nucleares y vitales características de la primera sílaba a la última, tal que supongo en el mejor de los casos hizo el genio de Efraín en su décima; desarrollarla con ventaja, sin el consentimiento del que la engendró, incorporar a su hipotética base reconocible toda una serie de adherentes que alargaran el radio de alcance de sus conceptos, adornando, en definitiva y arrogándose unilateralmente el mérito, la techumbre de un edificio cuyos cimientos son ajenos. Como se sigue, ni lo uno ni lo otro es en modo alguno declarable del ejemplo que nos ocupa, lo que ahonda mis sospechas sobre la espontaneidad o no de vuestros comentos. Ni siquiera puede acusárseme de haberme aprovechado de la invención del mentado sujeto de construir una decena de décimas cuyos postreros versos repitieran cada uno de los encontrados en otra primeriza para dar a conocer la pieza, pues que tal invención jamás aconteció.
Bien. No me hago responsable, después de esta fantástica sarta de raciocinios que a nadie han de importarle una mierda, de haber dejado ambigüedades por el camino o cabos sueltos. Cada quien saque sus conclusiones y juzgue con la cabecita que Dios le haya concedido. En lo que me concierne, y con perdón anticipado a aquel o aquella que pacífica y humildemente quisiese interpelarme al respecto, no voy a sacrificar ni un vocablo más en esta corriente de aguas estancadas. No se trata ni de pasotismo, ni de prudencia ni de indignación. Se trata llanamente de ser consecuente con la realidad: que habiendo consagrado una cantidad de tiempo indecible en la ardua y solitaria labor de encaje, de paciencia y de desafío a los íntimos límites que todo arte conlleva, compartiéndolo sin esperar nada que no fuera cortesía y respeto con los semejantes, aparezca un pelafustán de dientes de leche y olímpica vanidad (porque es, no nos equivoquemos, ahí donde reside esta problemática, en el orgullo y afán de protagonismo exacerbado que ciertos personajes manifiestan partiendo de la tontuna de que son lo que no son) poniéndote cual chupa de dómine y tildándote poco menos que de ladrón, sinvergüenza, desagradecido, ventajista y aranero, siendo de inmediato secundado por la autoridad de un moderador, le hace a uno reflexionar sobre los esenciales valores que abraza en la actividad que realiza. Por lo pronto, a mí me evoca el interrogante de si la pasión y minuciosidad que jornada a jornada trasplanto en la escritura no estarán siendo, bajo mi mismo auspicio, traicionadas (ahora sí) cada vez que les dedico como una condena sañuda la evanescencia, frivolidad y mezquindad de estas plataformas digitales.
En cualquier caso, y porque otra cosa sería muy injusto, gracias a quienes han paseado por este trabajo y firmado su pensamiento, ya positivo o negativo, desde el comedimiento y la tolerancia.
 
[...] "Estimado Elhi, paso gustosamente a ofreceros réplica ante la serie de valoraciones que, presumo, con una temeridad inoportuna habéis revelado. Que no a mentiros: y esto porque, francamente, no sólo me desconciertan vuestras palabras, sino que entreveo en ellas una malicia un tanto provocativa. ¿Que se ha omitido información decisiva acerca de la naturaleza del poema y su génesis? En ningún modo: previo inicio de la materia en sí, se describe muy sucinta y comprensiblemente qué tipo de cuerpo va a dársele al mismo, apuntándose que los dos versos introductorios (?????) los toma el autor de la poetisa cubana Dulce María Loynaz. ¿Dónde está el ultraje, la trampa, estafa o atropello? ¿En que no se especifica el nombre de la producción a que tales pertenecen? Claro que no: porque ni sé cuál es esta, ni la he leído, ni tiene ninguna trascendencia para el desarrollo del escrito a realizar toda vez mi objetivo en él no es amplificar o parafrasear lo que la antedicha mujer haya podido sentenciar (compruébese, si no, si el tono o la temática de ambos ejercicios posee concomitancias, que ya sería fabulosa casualidad), sino fabricar mi propio canto de amor haciéndole entrar a escena (anecdótico y prescindible capricho) con dos coplas que por un casual han venido a mis manos, igual que en lo antiguo se utilizaban refranes o dichos populares para encabezar letras o romances.

Es decir, que el hecho de que sea Loynaz la que se cite y no Góngora, Lorca o el emperador de Trapisonda es puramente azaroso, circunstancial y contingente. El asunto me parece de una transparencia y sencillez tales que aún me pregunto si los lectores no andarán carcajeando con estruendo ante mis prolijos esfuerzos por desnudar sus pocas ropas.

Pero la incredulidad no se agota aquí: ¿que yo me he apoderado de una idea ya existente, desarrollándola con ventaja y sin el consentimiento explícito de quien la concibió? Imagino que si habéis navegado lo que hasta el punto he consignado ocioso es que os diga que afirmáis desde la más completa ignorancia, ¿no es cierto? Imagino, igualmente, que tal condición de algún modo os exculpa,mas aun así, y con todas las deferencias posibles por delante, maestro, no puedo sino destacar lo desafortunado de la frase y, como ya expresé, la carga de maldad, no queriendo asegurar de rencor, envidia o animadversión, que contra mí dispara. Tomar una idea precedente hubiera sido sintetizar o dilatar el poema en cuestión de Loynaz, manteniendo su cervical, orientación, elementos nucleares y vitales características de la primera sílaba a la última, tal que supongo en el mejor de los casos hizo el genio de Efraín en su décima; desarrollarla con ventaja, sin el consentimiento del que la engendró, incorporar a su hipotética base reconocible toda una serie de adherentes que alargaran el radio de alcance de sus conceptos, adornando, en definitiva y arrogándose unilateralmente el mérito, la techumbre de un edificio cuyos cimientos son ajenos.

Como se sigue, ni lo uno ni lo otro es en modo alguno declarable del ejemplo que nos ocupa, lo que ahonda mis sospechas sobre la espontaneidad o no de vuestros comentos. Ni siquiera puede acusárseme de haberme aprovechado de la invención del mentado sujeto de construir una decena de décimas cuyos postreros versos repitieran cada uno de los encontrados en otra primeriza para dar a conocer la pieza, pues que tal invención jamás aconteció.

Bien. No me hago responsable, después de esta fantástica sarta de raciocinios que a nadie han de importarle una mierda, de haber dejado ambigüedades por el camino o cabos sueltos. Cada quien saque sus conclusiones y juzgue con la cabecita que Dios le haya concedido. En lo que me concierne, y con perdón anticipado a aquel o aquella que pacífica y humildemente quisiese interpelarme al respecto, no voy a sacrificar ni un vocablo más en esta corriente de aguas estancadas. No se trata ni de pasotismo, ni de prudencia ni de indignación. Se trata llanamente de ser consecuente con la realidad: que habiendo consagrado una cantidad de tiempo indecible en la ardua y solitaria labor de encaje, de paciencia y de desafío a los íntimos límites que todo arte conlleva, compartiéndolo sin esperar nada que no fuera cortesía y respeto con los semejantes, aparezca un pelafustán de dientes de leche y olímpica vanidad (porque es, no nos equivoquemos, ahí donde reside esta problemática, en el orgullo y afán de protagonismo exacerbado que ciertos personajes manifiestan partiendo de la tontuna de que son lo que no son) poniéndote cual chupa de dómine y tildándote poco menos que de ladrón, sinvergüenza, desagradecido, ventajista y aranero, siendo de inmediato secundado por la autoridad de un moderador, le hace a uno reflexionar sobre los esenciales valores que abraza en la actividad que realiza. Por lo pronto, a mí me evoca el interrogante de si la pasión y minuciosidad que jornada a jornada trasplanto en la escritura no estarán siendo, bajo mi mismo auspicio, traicionadas (ahora sí) cada vez que les dedico como una condena sañuda la evanescencia, frivolidad y mezquindad de estas plataformas digitales.
En cualquier caso, y porque otra cosa sería muy injusto, gracias a quienes han paseado por este trabajo y firmado su pensamiento, ya positivo o negativo, desde el comedimiento y la tolerancia."



Littera:

Ha escrito usted 1.630 palabras --imagino que controlando su ubérrimo verbo-- para caer en insultos y descalificaciones totalmente fuera de lugar.

El caso es muy simple y está sustentado en la fecha de publicación de dos obras: la suya (Canción de agua, 06/12/2011) y la de Efraín (En la estación de la espera, 27/11/2011). Cualquiera cuya capacidad de entendimiento sea mínima, podrá percatarse que el poema de Efraín fue publicado con antelación. En ese poema emplea los mismos dos versos que usted emplea para diseñar su trabajo poético.

Ahora, dígame ¿Lo acusé a usted de plagio? ¿Acaso no le advertí de muy buenas maneras que debía disculparse con todos por "tomar" una idea y desarrollarla con ventaja sin el consentimiento explícito de quien la concibió originalmente (Efraín). ¿No presenté pruebas de ello? ¿O es que es una feliz coincidencia que ambos poetas glosaron los mismos versos en diferentes trabajos y fechas?

¡Por favor! trate de ser un poco más razonable y humilde al respecto. Efraín no pide nada, sólo que reconozca --como lo evidencian las fechas-- que la simple idea de tomar esos dos versos de Loynaz fue originalmente de él. Su extraordinario poema, "Canción de agua" sigue siendo tan original y tan suyo como su propio carácter.

Ahora Cito:

"[Toma dos versos de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, construye con ellos una décima y procede a glosar cada uno de sus componentes en diez estrofas más de aquella especie, dedicando la resultante canción a Gema Carrillo]"

¿En qué parte explica usted cuáles versos tomó de Loynaz, de qué poema y dónde los insertó en su décima piloto? ¿Se le acusó de ultraje, trampa, estafa o atropello por esto? ¿O simplemente se le dijo que omitió información importante al respecto? ¿No hay otro poeta que los empleó anticipadamente? ¿No tiene importancia esto? Pues entonces, aquí se acabó esta conversación? Yo me limité a documentar y exponer los hechos de manera que usted entendiera las situación, no para que se armara este zafarrancho innecesario.

Quiero aclararle que he hecho caso omiso de sus disimulados insultos y de sus egotistas, erráticos y prepotentes planteamientos. Todo el que me conoce sabe que me he contenido; así que le agradezco que cualquier comentario que desee hacer, lo haga en privado. Yo haré lo propio.

¡Salve, Poeta!

Elhi Delsue







 
Última edición por un moderador:
Quiero recordarles a los tres, que: Toda clase de reclamos de esta índole se deben ventilar en privado ante JULIA, ya que el respeto que debemos guardarnos en los foros implica también el respeto a todos los compañeros poetas.
 
Última edición:
Gracias Lacandoni por recordar a los poetas lo que es básico y exigido en este portal: el irrenunciable respecto hacia los demás compañeros.

Tres cosas sobre el desagradable y bochornoso debate acontecido:

- El que dos autores decidan tomar dos versos de un autor/a como inspiración a sus propios poemas (indicado en el tema expresamente dicha influencia y el nombre del autora) no constituye plagio alguno, ni robo ni nada por el estilo, a lo sumo podría suponer una falta de cortesía si la idea provino de uno antes que del otro, aunque aquí parece más bien que lo que ha habido es una falta de entendimiento más que un malicioso pero inocuo gesto, y en todo caso lo que hubiera procedido es que los implicados lo resolvieran por privado.

Si tuviera que considerar como ultraje el hecho de que la idea de un poeta de versar o hacer un contrapunto sobre la base de un poema conocido (indicando siempre autor) fuera desarrollada antes o después por otros, tendríamos que sancionar a decenas, por no decir centenas, de autores de este portal (pongo por ejemplo el poema de Lope de Vega de "Un soneto me manda hacer Violante" que lo he visto como base e influencia de muchísimos poemas de usuarios de este portal), y no digamos la poesía de Machado que hasta ha sido versionada en canción.

- Los moderadores de esta casa ante situaciones de conflicto que desembocan en insultos, deben cerrar el tema y avisarme pero en ningún han de proceder a realizar comentarios acusadores, e incluso ofensivos, que necesariamente van a provocar una reacción de igual índole; el moderador no debe generar reacciones de este tipo sino solventarlas o avisarme.


- Los dos usuarios implicados en este asunto (sin olvidaral moderador que se autoinvita a la contienda) han recurrido al insulto mutuo (por poner ejemplos, se han utilizado términos, por uno u otro, tales como: ladrón, traidor, infamia, serpiente, animal que mora en tu cerebro, rudimentario entendimiento, necedad, desconsoladora indigencia léxica, pelafustán...), términos que aunque se hallen inmersos en comentarios o poemas con una redacción impecable, no dejan de ser ofensivos.

Ahora bien, en Mundopoesia no hace falta ser un gran escritor o poeta, no se exige que el usuario cuide sus formas literarias hasta realizar siempre obras excelsa, antes al contrario cada cual escribe como sabe o como puede, sin embargo, sí es una exigencia para ser y continuar siendo usuario de esta casa que cada uno de los mismos cuide obligatoriamente el respeto básico y mínimo que las personas han de mantener las unas con las otras y el insulto es justo lo contrario a dicha exigencia.

Todos y cada uno de los usuarios de esta casa publican libremente a cambio de nada, se les mantiene sus publicaciones indefinidamente hasta que ellos decidan lo contrario, se les atienden en todo lo que necesitan, diría incluso que se les mima y todo, repito, a cambio de nada. Miento, sí es a cambio de algo y ese algo viene dado por el respeto a las reglas de esta casa, reglas sencillas que atienden al sentido común y que tienden a armonizar la convivencia e interacción de los usuarios. Lo que ofrecemos a cambio del respeto que se les exige ¿es mucho pedir?.

El insulto se sanciona en Mundopoesia con puntos (a los 120 acumulados el usuario es expulsado automáticamente por el programa), en este caso, dado que han sido recíprocos, no voy a sancionar pero sí voy a dar por finalizada esta contienda cerrando los temas de ambos usuarios pues, aunque los versos de los dos poetas son extraordinarios, sus reacciones posteriores dejan mucho que desear.

Y a ambos les digo y ADVIERTO (y al moderador también) que cuando un usuario se siente ofendido de cualquier manera lo que procede en esta casa es avisarme (antes de contestar no después) pero nunca ha de proceder al contraataque público e insultante. Los conflictos entre los usuarios se resuelven privadamente y si a alguno de ellos ha tenido alguna actuación pública que suponga una falta de respeto, intervengo yo. Pero jamás se hace de los foros un bochornoso espacio de contiendas, que a nadie interesa, salvo a los implicados.



Se CIERRAN este tema y el tema de Efrain cuyo enlace coloco abajo y en el cual pego este mismo mensaje.



http://www.mundopoesia.com/foros/po...asica/383557-en-la-estacion-de-la-espera.html



JULIA

PROPIETARIA DE MUNDOPOESIA.COM
 
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