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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Cansancio

Carrizo Pacheco

Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
Cansancio

Sintiendo ese peso del sueño en la cara
pasaba la tarde quemada de enero;
quería la siesta que todo repara:
cerebros, cansancios, ojeras de cuero.

Pero esclavizado por propias labores
que mal subvencionan fatigas futuras,
tan sólo podía soplar sus calores,
echando suspiros en sus amarguras.

Verano molesto para quien trabaja
en bruta intemperie, a brazo partido.
La suerte en el mazo muy mal se baraja
cuando la esperanza no tiene sentido...

Vivir en la lucha del diario sustento,
las cuatro estaciones cinchando penurias,
siguiendo el dictado de un duro argumento
plagado de grandes promesas espurias.

Y cuando un mal día le falte el trabajo
y se agobie en largos descansos forzados,
su historia sufrida se irá más abajo;
al mísero infierno de los desechados...


Ariel Carrizo Pacheco
 
El cansancio siempre es agotador,
Pero tener un trabajo nos vuele afortunados,
Gran escrito, abrazos!:)


Querida Marisol, plenas gracias por tus palabras, reflexivas y afectuosas. Me alegra que te hayan gustado estos dodecasílabos (¡con que no te haya fatigado leerlos me conformo!) ¡Un gran abrazo y hasta pronto!

Ariel
 
Cansancio

Sintiendo ese peso del sueño en la cara
pasaba la tarde quemada de enero;
quería la siesta que todo repara:
cerebros, cansancios, ojeras de cuero.

Pero esclavizado por propias labores
que mal subvencionan fatigas futuras,
tan sólo podía soplar sus calores,
echando suspiros en sus amarguras.

Verano molesto para quien trabaja
en bruta intemperie, a brazo partido.
La suerte en el mazo muy mal se baraja
cuando la esperanza no tiene sentido...

Vivir en la lucha del diario sustento,
las cuatro estaciones cinchando penurias,
siguiendo el dictado de un duro argumento
plagado de grandes promesas espurias.

Y cuando un mal día le falte el trabajo
y se agobie en largos descansos forzados,
su historia sufrida se irá más abajo;
al mísero infierno de los desechados...


Ariel Carrizo Pacheco
Todo trabajo al aire libre es sufrido, pero más cuando el trabajo no da para llegar a cumplir parte de los sueños o promesas.
Unos buenos dodecasílabos Ariel, donde en casi todos los versos has implantado el ritmo: 2-5-8-11 y que cuando has variado esa acentuación tan contínua, yo he llegado a notarlo, será porque lo voy cantando, jajaaja.
Un placer pasar por tu arte poético amigo.
Un abrazo.
 
Todo trabajo al aire libre es sufrido, pero más cuando el trabajo no da para llegar a cumplir parte de los sueños o promesas.
Unos buenos dodecasílabos Ariel, donde en casi todos los versos has implantado el ritmo: 2-5-8-11 y que cuando has variado esa acentuación tan contínua, yo he llegado a notarlo, será porque lo voy cantando, jajaaja.
Un placer pasar por tu arte poético amigo.
Un abrazo.


¡Muy agradecido, querido Ricardo, por tu cálido comentario reflexivo!

Sólo me propuse acentuar en 5ta. sílaba, además de la natural 11 (por la cesura de los dodecasílabos). Tras tu apunte de la segunda y octava, releí cada verso y veo que también hay una gran mayoría de acentos en la segunada y octaba, posiblemente producto del repique de la separación en hemistiquios de 6. Pasa que habiendo tantas palabras clave consideradas átonas, pese a que tienen su sonoro énfasis acentual (las preposiciones, por ejemplo), se torna muy difícil conseguir en un verso cuatro acentos. Veré si lo reformo, aprovechando que son tres o cuatro los versos a cambiar a lo largo del poema, para de paso lograr todos los acentos también en 2da y 8va.

¡Un gran abrazo y hasta pronto!
 
Última edición:
Cansancio

Sintiendo ese peso del sueño en la cara
pasaba la tarde quemada de enero;
quería la siesta que todo repara:
cerebros, cansancios, ojeras de cuero.

Pero esclavizado por propias labores
que mal subvencionan fatigas futuras,
tan sólo podía soplar sus calores,
echando suspiros en sus amarguras.

Verano molesto para quien trabaja
en bruta intemperie, a brazo partido.
La suerte en el mazo muy mal se baraja
cuando la esperanza no tiene sentido...

Vivir en la lucha del diario sustento,
las cuatro estaciones cinchando penurias,
siguiendo el dictado de un duro argumento
plagado de grandes promesas espurias.

Y cuando un mal día le falte el trabajo
y se agobie en largos descansos forzados,
su historia sufrida se irá más abajo;
al mísero infierno de los desechados...


Ariel Carrizo Pacheco
Ariel, no es facil trabajar duro a la interperie y despues sin apenas ganar para el sustento. Una dura realidad para muchos. Buen poema y bien plasmado. Saludos y bendiciones poeta.
 
Ariel, no es facil trabajar duro a la interperie y despues sin apenas ganar para el sustento. Una dura realidad para muchos. Buen poema y bien plasmado. Saludos y bendiciones poeta.


¡Muy sabias y contemplativas palabras, querida Geralda! Te agradezco la dedicación de leer y comentar con tu sensibilidad siempre asomando en cada frase. Nunca olvidaré que hace poco más de dos meses, cuando me integré a Mundo Poesía, enseguida me diste la bienvenida al escribirme mediante el foro de mi tema" La playa".

¡Un afectuoso abrazo!:

Ariel
 
Me gusto el poema, la realidad social que muestra y la forma en la que esta hecho. Felicitaciones !!
Muchas gracias por traer de nuevo, con tu generoso comentario, estos versos que casi no recordaba, ¡Un abrazo!
 
Cansancio

Sintiendo ese peso del sueño en la cara
pasaba la tarde quemada de enero;
quería la siesta que todo repara:
cerebros, cansancios, ojeras de cuero.

Pero esclavizado por propias labores
que mal subvencionan fatigas futuras,
tan sólo podía soplar sus calores,
echando suspiros en sus amarguras.

Verano molesto para quien trabaja
en bruta intemperie, a brazo partido.
La suerte en el mazo muy mal se baraja
cuando la esperanza no tiene sentido...

Vivir en la lucha del diario sustento,
las cuatro estaciones cinchando penurias,
siguiendo el dictado de un duro argumento
plagado de grandes promesas espurias.

Y cuando un mal día le falte el trabajo
y se agobie en largos descansos forzados,
su historia sufrida se irá más abajo;
al mísero infierno de los desechados...


Ariel Carrizo Pacheco

Me ha gustado mucho, Carrizo, son serventesios de doce sílabas (lo de las doce ya lo han dicho) y el último es monorrimo en asonante, un poema bueno y original, el trabajo al aire libre es muy jodio, he trabajado en verticales y en invierno la herramienta se pone fría como el hielo y el agua ni te cuento, al principio me ponía guantes de cuero pero me incomodaban y terminé trabajando con las manos desnudas, así las tengo; entre eso, el frío de las montañas y la escalada, hace unos días subí al Almanzor, el corredor de la Sur estaba nevado pero la temperatura era alta y te hundías en la nieve hasta el ombligo porque por el calor la nieve estaba blanda (papa o nieve primavera), por el calor me puse en manga corta pero había que usar piolets, los usé para todo, para auto detenciones, para clavarlos en la roca (dry tooling), para clavarlos en la tierra húmeda e inclinada del corredor, para clavarlos en las pequeñas praderas también con mucha inclinación, avanzar era penosos; te hundías hasta la cadera pese a seguir una huella, se me metió nieve en el culo, una cascada de agua helada que caía me empapó de arriba a abajo porque no había otro sitio por donde pasar, por el calor llevaba las manos desnudas (sin guantes, los tenía y buenos) y tuve que meterlas en la nieve muchas veces, hubo un momento en que no sentía las puntas de los dedos, menos mal que en la bajada me daba el sol de frente y calentó las manos... una historia, también he trabajado de jardinero, sin maquinaria adecuada, no había desbrozadora (no es falta como señala) y teníamos que desbrozar con azadón, una vez la jefa, que era ingeniera forestal, nos hizo mover una ladera de arena que pesaba toneladas con azadón, para eso hace falta una excavadora, claro, no pudimos hacer el trabajo, en invierno hielo...

Sacabao el cuento.

Buen día (por aquí noche), abrazos.
 
Última edición:
Impecable, un placer leerte. Mis saludos.

Hola Ludmila, ¡muchas gracias! Me alegra que te haya gustado, te envío un emotivo abrazo, con la alegría de este reencuentro matizado de pasados recuerdos entre sueños y letras...
 
Me ha gustado mucho, Carrizo, son serventesios de doce sílabas (lo de las doce ya lo han dicho) y el último es monorrimo en asonante, un poema bueno y original, el trabajo al aire libre es muy jodio, he trabajado en verticales y en invierno la herramienta se pone fría como el hielo y el agua ni te cuento, al principio me ponía guantes de cuero pero me incomodaban y terminé trabajando con las manos desnudas, así las tengo; entre eso, el frío de las montañas y la escalada, hace unos días subí al Almanzor, el corredor de la Sur estaba nevado pero la temperatura era alta y te hundías en la nieve hasta el ombligo porque por el calor la nieve estaba blanda (papa o nieve primavera), por el calor me puse en manga corta pero había que usar piolets, los usé para todo, para auto detenciones, para clavarlos en la roca (dry tooling), para clavarlos en la tierra húmeda e inclinada del corredor, para clavarlos en las pequeñas praderas también con mucha inclinación, avanzar era penosos; te hundías hasta la cadera pese a seguir una huella, se me metió nieve en el culo, una cascada de agua helada que caía me empapó de arriba a abajo porque no había otro sitio por donde pasar, por el calor llevaba las manos desnudas (sin guantes, los tenía y buenos) y tuve que meterlas en la nieve muchas veces, hubo un momento en que no sentía las puntas de los dedos, menos mal que en la bajada me daba el sol de frente y calentó las manos... una historia, también he trabajado de jardinero, sin maquinaria adecuada, no había desbrozadora (no es falta como señala) y teníamos que desbrozar con azadón, una vez la jefa, que era ingeniera forestal, nos hizo mover una ladera de arena que pesaba toneladas con azadón, para eso hace falta una excavadora, claro, no pudimos hacer el trabajo, en invierno hielo...

Sacabao el cuento.

Buen día (por aquí noche), abrazos.
Amigo Maroc, y digo amigo, porque lo que me cuentas ya me hace sentir, sin conocernos personalmente, una amistad espiritual que conecta nuestros caminos, aunque nunca he recorrido los senderos que empujan hasta el imponente Almanzor. Me duelen tus palabras de injustos padecimientos que no deberían haber existido, sencillamente, porque no los mereces. Tu sensibilidad aquí expuesta es suficiente para entender que esa labores tortuosas no condicen con el resplandor proveniente de tu buena humanidad. Un fuerte abrazo, y es un honor saber que estos pequeños versos hayan sido capaces de reflejarse en los duros recuerdos de quien que sí ha vivenciado, y con creces, lo que a modo de denuncia pretenden transmitir. A todos los trabajadores esforzados en demasía, pero principalmente a ti, dedico este poema.
 
Última edición:
Cansancio

Sintiendo ese peso del sueño en la cara
pasaba la tarde quemada de enero;
quería la siesta que todo repara:
cerebros, cansancios, ojeras de cuero.

Pero esclavizado por propias labores
que mal subvencionan fatigas futuras,
tan sólo podía soplar sus calores,
echando suspiros en sus amarguras.

Verano molesto para quien trabaja
en bruta intemperie, a brazo partido.
La suerte en el mazo muy mal se baraja
cuando la esperanza no tiene sentido...

Vivir en la lucha del diario sustento,
las cuatro estaciones cinchando penurias,
siguiendo el dictado de un duro argumento
plagado de grandes promesas espurias.

Y cuando un mal día le falte el trabajo
y se agobie en largos descansos forzados,
su historia sufrida se irá más abajo;
al mísero infierno de los desechados...


Ariel Carrizo Pacheco
Muy buenos dodecasílabos nos dejas.

Un verdadero placer hacer un receso en la posada de tus versos.
 

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