Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dueto realizado por: Alma Taína, la cual destaco en rojo y Alfredo Grajales sosa
Canto al amor verdadero
Amor… a buscarte vengo
entre solitarias sendas
y de mis ojos las vendas,
a tu lado, no sostengo.
Al tenerte ¡todo tengo!.
mi corazón, no te niego
en las llamas de tu fuego
me siento del gozo dueña
cual niña pura, que sueña:
en abundancia ¡me entrego!.
Tus brazos son el sosiego
de esta pobre alma que sueña,
hacerte mía se empeña
mi corazón, te lo ruego.
Eres mi vida, no niego
que logras enloquecerme
cuando accedes a quererme,
un beso tuyo me inflama
yo soy leño, tú la llama
que al roce logra encenderme.
Amor, a mi lado duerme
mi corazón te reclama,
que le ames como te ama
para así nunca perderme.
En tu pecho protegerme
mientras a ti me confío,
llenando nuestro vacío
con un sentír que complace,
porque bello y puro nace:
uniendo a tu mundo el mío.
Entre mis brazos ansío
abrigo poder brindarte
anda, ven a refugiarte,
tu cuerpo entero atavío.
De caricias, así el frío
no circunde nuestro lecho,
recostada tú en mi pecho
bajo la luz de la luna,
las estrellas una en una:
nos mirarán con despecho.
Canto al amor verdadero
Amor… a buscarte vengo
entre solitarias sendas
y de mis ojos las vendas,
a tu lado, no sostengo.
Al tenerte ¡todo tengo!.
mi corazón, no te niego
en las llamas de tu fuego
me siento del gozo dueña
cual niña pura, que sueña:
en abundancia ¡me entrego!.
Tus brazos son el sosiego
de esta pobre alma que sueña,
hacerte mía se empeña
mi corazón, te lo ruego.
Eres mi vida, no niego
que logras enloquecerme
cuando accedes a quererme,
un beso tuyo me inflama
yo soy leño, tú la llama
que al roce logra encenderme.
Amor, a mi lado duerme
mi corazón te reclama,
que le ames como te ama
para así nunca perderme.
En tu pecho protegerme
mientras a ti me confío,
llenando nuestro vacío
con un sentír que complace,
porque bello y puro nace:
uniendo a tu mundo el mío.
Entre mis brazos ansío
abrigo poder brindarte
anda, ven a refugiarte,
tu cuerpo entero atavío.
De caricias, así el frío
no circunde nuestro lecho,
recostada tú en mi pecho
bajo la luz de la luna,
las estrellas una en una:
nos mirarán con despecho.
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