Tengo puesta la carne que me concediste,
cúmulos de otoños ensangrentados,
libros apolillados de recuerdos,
tiempos sosegados por la ausencia.
Sigo disfrazado de tus carnes,
esas que arañe con fuerzas,
que trague para nunca olvidar,
esas carnes cálidas, pálidas, no mas mías.
Me corroen las dolencias necias y asquerosas,
que me traen reclamos, lastimas y arrepentimientos.
En ocasiones el dolor surge de su misma ausencia,
caminando entre angeles y demonios.
Dejo adelante tu cara y esos labios que arrancaba a mordidas,
entre palmeras y mares sin nombres,
me subo a esa balsa que se llama olvido,
y siempre me veo naufrago en las mismas playas,
te entregue mi virginidad y todas esas palabras divinas
que se alejaron con tu partida.
Te entregue mi piel de lobo y recibi tu piel de cordero
cúmulos de otoños ensangrentados,
libros apolillados de recuerdos,
tiempos sosegados por la ausencia.
Sigo disfrazado de tus carnes,
esas que arañe con fuerzas,
que trague para nunca olvidar,
esas carnes cálidas, pálidas, no mas mías.
Me corroen las dolencias necias y asquerosas,
que me traen reclamos, lastimas y arrepentimientos.
En ocasiones el dolor surge de su misma ausencia,
caminando entre angeles y demonios.
Dejo adelante tu cara y esos labios que arrancaba a mordidas,
entre palmeras y mares sin nombres,
me subo a esa balsa que se llama olvido,
y siempre me veo naufrago en las mismas playas,
te entregue mi virginidad y todas esas palabras divinas
que se alejaron con tu partida.
Te entregue mi piel de lobo y recibi tu piel de cordero