Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
¡Qué ruido hacen nuestros ojos!
Tiran puertas, sillas, estatuas,
hasta que volvemos a vernos.
Y cuando volvemos a vernos,
ni nos ocupamos en mirarnos
porque detrás de los ojos
hay un sendero de entrañas
al cual adentrarse, ciegos,
persiguiendo la raíz de las palabras
que nos desdecimos
para que vibren en la cuerda
que mejor nos tañe.
El silencio entre dos siempre incomoda,
pero antes de hablar del clima,
te encuentro más flor de labios,
te descubres quemadura de mi boca.
El justo medio es un relámpago.
Pétalos que se arriesgan al fuego
aunque ocupen más la lluvia.
Entonces las nubes se disipan,
y no hay más café que el de tu mirada
ni mejor música para esta tarde
que la luz última
donde nos besamos con los párpados
antes de cerrarlos.
Tiran puertas, sillas, estatuas,
hasta que volvemos a vernos.
Y cuando volvemos a vernos,
ni nos ocupamos en mirarnos
porque detrás de los ojos
hay un sendero de entrañas
al cual adentrarse, ciegos,
persiguiendo la raíz de las palabras
que nos desdecimos
para que vibren en la cuerda
que mejor nos tañe.
El silencio entre dos siempre incomoda,
pero antes de hablar del clima,
te encuentro más flor de labios,
te descubres quemadura de mi boca.
El justo medio es un relámpago.
Pétalos que se arriesgan al fuego
aunque ocupen más la lluvia.
Entonces las nubes se disipan,
y no hay más café que el de tu mirada
ni mejor música para esta tarde
que la luz última
donde nos besamos con los párpados
antes de cerrarlos.
05 de agosto de 2024