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Chinescas

lesmo

Poeta veterano en el portal
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
 
Última edición:
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra muy flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba la impresión de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire que tenían era místico
y arcano, con un algo cabalístico,
como los estertores de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
Ayyyy Salva, profundísimos, inmensamente bellos todos y cada uno de los versos que componen este ferviente soneto. Flota en ellos el misterio existencial, lo arcano y místico flotan en su luz, y esa melancolía, esa triste sombra que se siente lejos de su Luz, cada vez más encontrando zonas de penumbra, teatros grises a los cuales les cuesta alcanzar la claridad y la alegría... ay, este mundo es un teatro de pocas luces y de muchas sombras, pero pienso que si escudriñamos en la esencia de las cosas y de todo, iremos encontrando cada vez más rendijas o claraboyas donde la luz se nos haga nítida y nuestra mano deje de ser pálida dorada al fin por el Sol de la Verdad... ayyy cómo me encanta sumergirme en tus maravillosas letras, y porque es tu mano inspirada la que las moldea e ilumina......muááááááááááááckssssssss....Tqm.
Ah...maravilloso uso haces de las esdrújulas, ayyy cuanta musicalidad y belleza....
 
Última edición:
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra muy flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba la impresión de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire que tenían era místico
y arcano, con un algo cabalístico,
como los estertores de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
Una vez estábamos acampando mis hijos y yo. Y de la nada comencé a proyectar sombras con una linterna sobre la tela de la carpa. Las formas salían de no sé dónde y todos reíamos. Saludos cordiales, Salvador.
 
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra muy flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba la impresión de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire que tenían era místico
y arcano, con un algo cabalístico,
como los estertores de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
Inmenso placer leer este profundo y místico soneto, Salvador. De hecho, lo leí tres veces y en cada lectura descubrí algo interno estremecedor. Qué arte, amigo !!!!
Gracias por compartir.
Un fortísimo abrazo.
 
Ayyyy Salva, profundísimos, inmensamente bellos todos y cada uno de los versos que componen este ferviente soneto. Flota en ellos el misterio existencial, lo arcano y místico flotan en su luz, y esa melancolía, esa triste sombra que se siente lejos de su Luz, cada vez más encontrando zonas de penumbra, teatros grises a los cuales les cuesta alcanzar la claridad y la alegría... ay, este mundo es un teatro de pocas luces y de muchas sombras, pero pienso que si escudriñamos en la esencia de las cosas y de todo, iremos encontrando cada vez más rendijas o claraboyas donde la luz se nos haga nítida y nuestra mano deje de ser pálida dorada al fin por el Sol de la Verdad... ayyy cómo me encanta sumergirme en tus maravillosas letras, y porque es tu mano inspirada la que las moldea e ilumina......muááááááááááááckssssssss....Tqm.
Ah...maravilloso uso haces de las esdrújulas, ayyy cuanta musicalidad y belleza....
Intenso comentario el tuyo, querida Isabel, ciertamente el mudo de las sombras se difumina con la luz del conocimiento pero también con la fuerza de la creencias que definen los caminos. Celebro, querida amiga, que hayan sido de tu agrado y evocadoras estas letras mías. Muchas gracias por dejar tu amabilísima huella.
Con todo cariño, un gran abrazo. Siempre tuyo,
Salva.
 
Una vez estábamos acampando mis hijos y yo. Y de la nada comencé a proyectar sombras con una linterna sobre la tela de la carpa. Las formas salían de no sé dónde y todos reíamos. Saludos cordiales, Salvador.
Muchas gracias, querido amigo Sergio por dejarme en estas letras esa tan hermosa experiencia familiar con las sombras. Divertida y esclarecedora, sin duda.
Con todo afecto, mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
Inmenso placer leer este profundo y místico soneto, Salvador. De hecho, lo leí tres veces y en cada lectura descubrí algo interno estremecedor. Qué arte, amigo !!!!
Gracias por compartir.
Un fortísimo abrazo.
Celebro, querido Ángel, que te hayan resultado evocadoras estas letras mías. Mil gracias por dejar aquí la huella de tu amable paso.
Te mando un abrazo grande junto a mis afectos.
Salvador.
 
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.

Hola estimado Salvador, también tu poesía me trajo a la memoria, recuerdos con mi hija, haciendo sobras con las manos, la del perro con sus orejas. Bello poema para leer y releer, te dejo esto que a mi me encanta. Un abrazo.-
 
Hola estimado Salvador, también tu poesía me trajo a la memoria, recuerdos con mi hija, haciendo sobras con las manos, la del perro con sus orejas. Bello poema para leer y releer, te dejo esto que a mi me encanta. Un abrazo.-
Muchas gracias, amiga Catia, muy buenos ratos hemos pasado de niños con esas sombras. Excelente el tema de Serrat, también gracias por dejarlo aquí.
Un fraternal y afectuoso abrazo.
Salvador.
 
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.


Es verdad, Salvador, esas sombras de la China siempre nos han fascinado, sobre todo en nuestra infancia.
Mi abuela me las hacía muchas veces y excitaba mi ingenua imaginación.
Buen poema, amigo.


Un fuerte abrazo.
 
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
fantástico!! Saludos. Azalea.
 
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.

Muy meritorio este soneto esdrújulo, no sé si le puede llamar así. Me ha gustado amigo. Enhorabuena.
 
Es verdad, Salvador, esas sombras de la China siempre nos han fascinado, sobre todo en nuestra infancia.
Mi abuela me las hacía muchas veces y excitaba mi ingenua imaginación.
Buen poema, amigo.


Un fuerte abrazo.
Muchas gracias, amigo Vicente, celebro que estas letras resulten de tu agrado. Todavía con algún compás en el oído que susurra. Mil gracias también por el buen rato en las excelentes liras de nuestra compañera Catia.
Un gran abrazo.
Salva.
 
Muchas gracias, amiga y compañera Azalea, celebro que estas letras hayan resultado ser de su agrado.
Con todo afecto, mis saludos cordiales.
Salvador.
Con gusto, compañero y amigo Salvador. Saludo respetuoso.
Azalea.
 
Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
siempre grato profundizar con tus letras, un gran saludos para ti Salva
 
Simplemente te digo que tu pluma es de altos vuelos. Abrazo.

Dios con el hombre a quien ama
siempre liberal y bueno,
un eco le dio a su voz
y dio una sombra a su cuerpo.

[…]
El eco y la sombra
Clemente Althaus
Chinescas

Estaba en la penumbra algo flemático,
sonriendo a las tristezas beatíficas,
y al lento transcurrir de horas pacíficas
que daba sensación de ser apático.

Pero merodeaba lo dramático,
las sombras proyectadas, terroríficas,
perfiladas, volubles y magníficas,
formaban un teatro no cromático.

El aire se envolvía con lo místico
y arcano, con un punto cabalístico,
como los movimientos de crisálida.

Entonces el matiz fuera astronómico
y el sol volvía todo tragicómico
haciendo aparecer mi mano pálida.
 

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