IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Bebed de la fuente pura,
beldad que en virtud cura,
nunca fui,
más que triste fortuna,
a una distancia inoportuna,
en ella creí,
ahora silencios cuento en cuna,
de muerto en punto de ayunas,
alma que fingí,
no permanecer en cuerpo jura,
mi temor aferrado a mi columna,
pude y sentí,
como me retorcía un dolor de alma,
desde la calma más abyecta,
inyecta fin,
en mis subidas menos dolidas,
llegando al cielo sin bienvenida,
consigo vivir.
beldad que en virtud cura,
nunca fui,
más que triste fortuna,
a una distancia inoportuna,
en ella creí,
ahora silencios cuento en cuna,
de muerto en punto de ayunas,
alma que fingí,
no permanecer en cuerpo jura,
mi temor aferrado a mi columna,
pude y sentí,
como me retorcía un dolor de alma,
desde la calma más abyecta,
inyecta fin,
en mis subidas menos dolidas,
llegando al cielo sin bienvenida,
consigo vivir.