Perdí por ti los sentidos
cuando tu ida llegó,
en un segundo perdí mi amor,
en cinco días me perdí yo.
Primero el tacto se fue,
con tus caricias de fuego,
quemando la piel ardiente,
quedando en cenizas luego.
Marchó tras él tu voz,
tal como hizo mi oido,
no fue tu mísero adiós,
fue que te hubieras ido.
No podía ya oirte ni tocarte
al alba del tercer día,
y no pude cerca sentirte
cuando el cuarto amanecía
pues como tu aroma lo hacía
mi olfato ya se perdía.
El gusto me abandonó
mientras tus besos marchaban,
gustosa era yo de tener
tus palabras y miradas,
que aquel cuarto día
ni tenía ni esperaba.
Fue al quinto día
cuando perdí ya la vista,
pues sin poder ver tus ojos,
de nada valían los míos.
Perdí por ti los sentidos,
por ti mi amor,
por ti me perdí yo.
cuando tu ida llegó,
en un segundo perdí mi amor,
en cinco días me perdí yo.
Primero el tacto se fue,
con tus caricias de fuego,
quemando la piel ardiente,
quedando en cenizas luego.
Marchó tras él tu voz,
tal como hizo mi oido,
no fue tu mísero adiós,
fue que te hubieras ido.
No podía ya oirte ni tocarte
al alba del tercer día,
y no pude cerca sentirte
cuando el cuarto amanecía
pues como tu aroma lo hacía
mi olfato ya se perdía.
El gusto me abandonó
mientras tus besos marchaban,
gustosa era yo de tener
tus palabras y miradas,
que aquel cuarto día
ni tenía ni esperaba.
Fue al quinto día
cuando perdí ya la vista,
pues sin poder ver tus ojos,
de nada valían los míos.
Perdí por ti los sentidos,
por ti mi amor,
por ti me perdí yo.