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Christian
A Rosana.
Yo no soy precisamente el indicado
para decirte que la luna es un reloj
sin hombros que se encojen.
Pero puedo decirte que tu falda,
es un sillón de piernas
de posiciones ajustables,
es un telón sin funciones detrás,
con la única función
de descansar mis actuaciones
y arrestar la presión
de la luna y las mareas.
No creas ciegamente
que este limbo momentáneo
de desearte a cada instante,
es el único contexto
que rodea mis pensares.
Aunque veas que parezco
un manifestante cerrando
las puertas del purgatorio,
siempre miro más arriba
buscando en el cielo la luna,
o los ojos del infierno,
o los ojos bien abiertos
de tus piernas que me buscan,
ese cíclope sin frente,
ese frente de batalla,
esa guerra de saberme
atrincherado en el romance
de besarte por ternura
y de besarte por besarte
hace que yo suba
al mismo infierno
y que baje
hasta tus piernas.
Yo no soy precisamente el indicado
para decirte que la luna es un reloj
sin hombros que se encojen.
Pero puedo decirte que tu falda,
es un sillón de piernas
de posiciones ajustables,
es un telón sin funciones detrás,
con la única función
de descansar mis actuaciones
y arrestar la presión
de la luna y las mareas.
No creas ciegamente
que este limbo momentáneo
de desearte a cada instante,
es el único contexto
que rodea mis pensares.
Aunque veas que parezco
un manifestante cerrando
las puertas del purgatorio,
siempre miro más arriba
buscando en el cielo la luna,
o los ojos del infierno,
o los ojos bien abiertos
de tus piernas que me buscan,
ese cíclope sin frente,
ese frente de batalla,
esa guerra de saberme
atrincherado en el romance
de besarte por ternura
y de besarte por besarte
hace que yo suba
al mismo infierno
y que baje
hasta tus piernas.
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