danie
solo un pensamiento...
Este collage lo hice de la obra de mi amigo Eladio, Dulcinista. Ya que su poema me encanto realmente y es una experimentación que quise hacer haber que se lograba, ya que siempre pensé que de una obra pueden duplicarse dos o tres o infinitas cantidades de obras distintas.
Cambie algunas palabras con sinónimos y otras con diferentes objetos, amplié el texto, no fue muy difícil ya que la esencia esta en la poesía de este escritor que admiro.
Acá les dejo el link por si les interesa ver la poesía
Un muerto con un solo ojo
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=473762
de Eladio Parreño Elías
16-Julio-2013 Dulcinista-
Gira el astro sobre la manivela del portón yendo desde la vara hasta el aguijón de la bayadera, marcando mi aura con frondosidades insípidas, que alumbran la luz de mi calavera. Suspira el céfiro apagando los cerillos de las luciérnagas, de la luz de la necrópolis fosca donde el roble canturrea, sucumbiendo al lazo de las tinieblas bañadas en sangre.
Se escucha un sollozo de una sombra deambulando por las gradas, remotamente se acerca la dama de duelo, desde la fosa de otra época, desde comarcas fortuitas, punzando el alma con sus arraigadas pisadas que traen un bálsamo de esfinges agonizantes.
Pasa por mi paraje sin pronunciar mero sonido como una entidad consumida y lasciva, frontera inextricable entre la vidorria y la víctima, es el mutismo y el olvido que llegan.
Veo un difunto que tenía tan solo un ojo y al dorso colgaba los pétalos ásperos de un macizo esculpido en canto calcáreo que el viento perpetre bautiza en pulimentas.
Cambie algunas palabras con sinónimos y otras con diferentes objetos, amplié el texto, no fue muy difícil ya que la esencia esta en la poesía de este escritor que admiro.
Acá les dejo el link por si les interesa ver la poesía
Un muerto con un solo ojo
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=473762
de Eladio Parreño Elías
16-Julio-2013 Dulcinista-
Gira el astro sobre la manivela del portón yendo desde la vara hasta el aguijón de la bayadera, marcando mi aura con frondosidades insípidas, que alumbran la luz de mi calavera. Suspira el céfiro apagando los cerillos de las luciérnagas, de la luz de la necrópolis fosca donde el roble canturrea, sucumbiendo al lazo de las tinieblas bañadas en sangre.
Se escucha un sollozo de una sombra deambulando por las gradas, remotamente se acerca la dama de duelo, desde la fosa de otra época, desde comarcas fortuitas, punzando el alma con sus arraigadas pisadas que traen un bálsamo de esfinges agonizantes.
Pasa por mi paraje sin pronunciar mero sonido como una entidad consumida y lasciva, frontera inextricable entre la vidorria y la víctima, es el mutismo y el olvido que llegan.
Veo un difunto que tenía tan solo un ojo y al dorso colgaba los pétalos ásperos de un macizo esculpido en canto calcáreo que el viento perpetre bautiza en pulimentas.