Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quisiera que este azul cuando alzo la vista
llegara a ti sin miedo con igual intensidad
que fueran pinceladas las mismas que navegan
por tu vientre y el mío en esas tardes del otoño
que el robo de la luz abierta por esas nubes de cristal molido
vertiera en ti sus arcas, del tesoro sin llaves
que los pájaros migratorios
arrojaran sus victorias, en tu regazo de laureles
que no temieras a la estrella fugaz en la noche
y ya sin ver, tu oído, cuanto de ti queda
crepitara en la hoguera un calor que se siente
besara en la espuma una humedad que se palpa.
Hay esperanza en lo muy pequeño, llega lejos
muy lejos, la cosecha de los peines,
frágil filamento que ahora enhebra
curva desacostumbrada de mis dedos.
Quisiera apretar los dientes….
sentir como tu aire juega entre ellos.
llegara a ti sin miedo con igual intensidad
que fueran pinceladas las mismas que navegan
por tu vientre y el mío en esas tardes del otoño
que el robo de la luz abierta por esas nubes de cristal molido
vertiera en ti sus arcas, del tesoro sin llaves
que los pájaros migratorios
arrojaran sus victorias, en tu regazo de laureles
que no temieras a la estrella fugaz en la noche
y ya sin ver, tu oído, cuanto de ti queda
crepitara en la hoguera un calor que se siente
besara en la espuma una humedad que se palpa.
Hay esperanza en lo muy pequeño, llega lejos
muy lejos, la cosecha de los peines,
frágil filamento que ahora enhebra
curva desacostumbrada de mis dedos.
Quisiera apretar los dientes….
sentir como tu aire juega entre ellos.