E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
No con piedras de molino;
comulgamos con pirámides:
no creemos en potámides,
pero sí en cuento chino
del más grande desatino.
¿Al salir del neolítico,
obelisco monolítico,
cerca de cien toneladas?
Las perfectas cinceladas;
a mí me mantienen crítico.
¿Las pirámides en sí:
dos millones de sillares,
con esfuerzos musculares;
eso nunca lo creí,
ni su diseño admití,
que con piedras como mazos,
más el cobre y sus brazos,
cantos de dos toneladas
con perfección trabajadas
por los simples arañazos?
Y el pórfido antropófago
con sus surcos aberrantes;
solo discos de diamantes,
tal un moderno litófago
va ahuecando el sarcófago.
Con maquinaria especial
más rápida que la actual
han tenido que construirlo,
porque denota su chirlo
excelsitud sin igual.
¿Transportando en Sudamérica;
los bloques de cien mil kilos
sobre los juncos o tilos,
sin ruedas o cosa esférica,
me resulta tan quimérica;
sin carretera romana,
sólo con la fuerza humana,
hacen ciclópeos muros,
contra seísmos seguros,
con perfecta filigrana?
Y en Pascua, los gigantes,
con sus coronas pesadas:
casi treinta toneladas,
me parecen más de atlantes
por sus taras aberrantes.
Fuente de escritura única
de Polinesia neptúnica.
Las enormes plataformas
que dan a santuarios formas
en la Rapa-Nui que es única
¿No será que hubo edades
que superando a las nuestras,
donde han sido más diestras
haciendo grandes ciudades
con magnas grandiosidades?
Todo esto lo parece
y el que hoy alardece
de los logros de la ciencia
no admite competencia
y se mantiene en sus trece.
Epílogo: Solo una sociedad que no piensa puede admitir que los grandiosos monumentos antiguos, con sus perfectos diseños, hayan sido construidos por unos cavernícolas, apenas salidos del bárbaro neolítico.
La ciencia que ha guerreado contra la religión para sacarnos del dogmatismo irracional nos impone el suyo
de porte material.
Estamos en la quinta raza raíz, la Aria, y en la cuarta ronda de siete. La anterior a la nuestra, la cuarta, la Atlanta, ha sido la más material de todas y sus habitantes
eran gigantes, al igual que la vegetación y animales y unos grandes constructores.
Por ahí encajan las grandes construcciones que aunque deterioradas nos asombran por su monumentalidad y técnica.
Puede que como en el caso de Egipto quedara reminiscencia del antiguo saber.
Décimas (abbaaccddc)
Castro. 25 de noviembre del 2021
comulgamos con pirámides:
no creemos en potámides,
pero sí en cuento chino
del más grande desatino.
¿Al salir del neolítico,
obelisco monolítico,
cerca de cien toneladas?
Las perfectas cinceladas;
a mí me mantienen crítico.
¿Las pirámides en sí:
dos millones de sillares,
con esfuerzos musculares;
eso nunca lo creí,
ni su diseño admití,
que con piedras como mazos,
más el cobre y sus brazos,
cantos de dos toneladas
con perfección trabajadas
por los simples arañazos?
Y el pórfido antropófago
con sus surcos aberrantes;
solo discos de diamantes,
tal un moderno litófago
va ahuecando el sarcófago.
Con maquinaria especial
más rápida que la actual
han tenido que construirlo,
porque denota su chirlo
excelsitud sin igual.
¿Transportando en Sudamérica;
los bloques de cien mil kilos
sobre los juncos o tilos,
sin ruedas o cosa esférica,
me resulta tan quimérica;
sin carretera romana,
sólo con la fuerza humana,
hacen ciclópeos muros,
contra seísmos seguros,
con perfecta filigrana?
Y en Pascua, los gigantes,
con sus coronas pesadas:
casi treinta toneladas,
me parecen más de atlantes
por sus taras aberrantes.
Fuente de escritura única
de Polinesia neptúnica.
Las enormes plataformas
que dan a santuarios formas
en la Rapa-Nui que es única
¿No será que hubo edades
que superando a las nuestras,
donde han sido más diestras
haciendo grandes ciudades
con magnas grandiosidades?
Todo esto lo parece
y el que hoy alardece
de los logros de la ciencia
no admite competencia
y se mantiene en sus trece.
Epílogo: Solo una sociedad que no piensa puede admitir que los grandiosos monumentos antiguos, con sus perfectos diseños, hayan sido construidos por unos cavernícolas, apenas salidos del bárbaro neolítico.
La ciencia que ha guerreado contra la religión para sacarnos del dogmatismo irracional nos impone el suyo
de porte material.
Estamos en la quinta raza raíz, la Aria, y en la cuarta ronda de siete. La anterior a la nuestra, la cuarta, la Atlanta, ha sido la más material de todas y sus habitantes
eran gigantes, al igual que la vegetación y animales y unos grandes constructores.
Por ahí encajan las grandes construcciones que aunque deterioradas nos asombran por su monumentalidad y técnica.
Puede que como en el caso de Egipto quedara reminiscencia del antiguo saber.
Décimas (abbaaccddc)
Castro. 25 de noviembre del 2021