Conductores

Luis Libra

Atención: poeta en obras
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Conducir es fácil (en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas y cómodos asientos de cuero
o polipiel en su interior.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Como un rey en su trono móvil
con cien purasangres de acero a sus órdenes
frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.

Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

Es decir,
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos,
(si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores)
y así evitar futuros sobresaltos.

Aunque esto no siempre funciona,
pues resulta que cualquier vicisitud
o desliz fortuitos
podrían acabar repercutiendo drásticamente
en tu cómoda y prevista ruta,
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort;

a tener que improvisar,
y tomar la decisión -en unas décimas de segundo-
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado,
o por esquivarle te tirarías a la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu heroico gesto
y abogará por ti cuando lo necesites.

Da igual, mi amigo conductor, no te rayes:
en realidad sus señorías cósmicas,
el puto acantilado y tú
ya sabéis (o intuís) de sobra la respuesta.


_______
 
Última edición:
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Conducir es fácil
(en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.
Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea:
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos;

si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores.

Pero no siempre funciona.
Y resulta que pudiera acabar repercutiendo
en tu cómoda y prevista ruta
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort.

A tener que improvisar, y tomar la decisión,
en unas décimas de segundo,
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado
o te tirarías por la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis de sobra la respuesta...

_______


Pues yo creo que sí es una buena metáfora, y buenas letras. Es más difícil escribir claramente, aparentemente fácil, que rebuscadamente. Solo hay que leer a los grandes y a los buenos.

Abrazo, vejestorio jajajjajaja...
 
Pues yo creo que sí es una buena metáfora, y buenas letras. Es más difícil escribir claramente, aparentemente fácil, que rebuscadamente. Solo hay que leer a los grandes y a los buenos.

Abrazo, vejestorio jajajjajaja...


Estoy de acuerdo contigo, Vicente, escribir poesía prescindiendo o limitando mucho las metáforas es muy difícil, diría que casi tanto como escribir utilizando buenas metáforas de verdad (por ejemplo Lorca en su "Poeta en Nueva York"). Muchas gracias y otro abrazo chavalote ;).
 
Precisamente el valor metafórico de este excelente poema permite la interpretación literal y dos o más interpretaciones que de acuerdo a la agudeza del lector irán brotando con sus nuevas y profundas verdades (del autor y del lector). El lenguaje metafórico se origina en el principio de semejanza y de ahí su valor y su poder para condensar y transmitir verdades en otro plano de comunicación. Felicitaciones por tu arte amigo. Un abrazo.
 
Luis, amigo Poeta.
Es difícil pegar el volantazo
al borde del abismo...
Atisbarnos, acercarse al otro,
tarea a veces inútil, pero absolu-
tamente necesaria.
Equivocarnos una y otra vez.
La exageración es pedagógica.
Abrazo y más por favor.
Me GUSTÓ muchísimo!!!!
Abrazo fraterno
 
Precisamente el valor metafórico de este excelente poema permite la interpretación literal y dos o más interpretaciones que de acuerdo a la agudeza del lector irán brotando con sus nuevas y profundas verdades (del autor y del lector). El lenguaje metafórico se origina en el principio de semejanza y de ahí su valor y su poder para condensar y transmitir verdades en otro plano de comunicación. Felicitaciones por tu arte amigo. Un abrazo.


Así es, Gerardo, como ya hablamos anteriormente el lenguaje metafórico no precisa necesariamente de metáforas. Me gustó eso de "transmitir en otro plano de comunicación"; por ahí iría la poesía realista, (buscar otro plano de comunicación, poético, utilizando el lenguaje coloquial y/o prosaico). Muchas gracias, amigo.
Un fuerte abrazo.
 
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Luis, amigo Poeta.
Es difícil pegar el volantazo
al borde del abismo...
Atisbarnos, acercarse al otro,
tarea a veces inútil, pero absolu-
tamente necesaria.
Equivocarnos una y otra vez.
La exageración es pedagógica.
Abrazo y más por favor.
Me GUSTÓ muchísimo!!!!
Abrazo fraterno


Sí, querido Nelson, cierta y básicamente la vida consiste en equivocarnos una y otra vez. Supongo que entre tanta "cagada" lo grandioso es la posibilidad de reconocerlas y que nos sirvan para hacer algo bueno en la siguiente ocasión. Muchas gracias, amigo. Siempre son un lujo tus visitas y comentarios. Un fuerte abrazo.
 
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Conducir es fácil
(en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.
Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea:
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos;

si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores.

Pero no siempre funciona.
Y resulta que pudiera acabar repercutiendo
en tu cómoda y prevista ruta
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort.

A tener que improvisar, y tomar la decisión,
en unas décimas de segundo,
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado
o te tirarías por la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis de sobra la respuesta...

_______
A mi se me da mucho mejor conducir que cualquier metáfora a la que te refieras.... y sí, los ángeles, el puto acantilado y yo sabemos de sobra la respuesta.
Como siempre, amigo, una gozada leerte.
Un abrazo. Javier
 
A mi se me da mucho mejor conducir que cualquier metáfora a la que te refieras.... y sí, los ángeles, el puto acantilado y yo sabemos de sobra la respuesta.
Como siempre, amigo, una gozada leerte.
Un abrazo. Javier


A mí también se me da mejor conducir que las metáforas, jajja. Michas gracias, querido Javier. Un fuerte abrazo amigo.
 
Hay que estar en el justo momento para saber qué comportamiento tendría. A diario sorteamos situaciones en dónde el espíritu de la supervivencia prevalece ;) conducta espontanea. :D Saludos, Luis , un gusto reencontrarme con tus versos .

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Conducir es fácil
(en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.
Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea:
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos;

si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores.

Pero no siempre funciona.
Y resulta que pudiera acabar repercutiendo
en tu cómoda y prevista ruta
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort.

A tener que improvisar, y tomar la decisión,
en unas décimas de segundo,
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado
o te tirarías por la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis de sobra la respuesta...

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Hay que estar en el justo momento para saber qué comportamiento tendría. A diario sorteamos situaciones en dónde el espíritu de la supervivencia prevalece ;) conducta espontanea. :D Saludos, Luis , un gusto reencontrarme con tus versos .


Así es, Elba, ciertamente hay que verse en algunas situaciones en la vida para saber como actuaríamos; aunque pienso que también es verdad que con el tiempo empezamos a conocernos mejor a nosotros mismos. El espíritu de supervivencia es común y real, quizás hasta que algo o alguien nos importa más que nosotros mismos, y es que hasta algunos animales a veces arriesgan su vida por sus semejantes, y eso es en realidad el amor.
Un gusto verte por mis cosas, amiga. Un abrazo.
 
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Conducir es fácil (en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas y cómodos asientos de cuero
o suave tejido en su interior.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.

Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea, analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos,
(si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores)
y así evitar futuros sobresaltos.

Pero esto no siempre funciona,
pues resulta que cualquier desliz
pudiera acabar repercutiendo drásticamente
en tu cómoda y prevista ruta,
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort;

a tener que improvisar,
y tomar la decisión (en unas décimas de segundo)
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado,
o te tirarías por la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis (o intuís) de sobra la respuesta...

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Leerte es un postre que no me puedo negar.
Y difícil decisión entre leer o dormir. Un abrazo.
 
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Conducir es fácil (en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas y cómodos asientos de cuero
o polipiel en su interior.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.

Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea, analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos,
(si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores)
y así evitar futuros sobresaltos.

Pero esto no siempre funciona,
pues resulta que cualquier desliz
fortuito
pudiera acabar repercutiendo drásticamente
en tu cómoda y prevista ruta,
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort;

a tener que improvisar,
y tomar la decisión (en unas décimas de segundo)
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado,
o por esquivarle
te tirarías a la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis (o intuís) de sobra la respuesta...

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Pff... Para conducir bien y salvar tu trasero de una desagradable desgracia que amenace tu libertad (porque un vehículo es un arma), debes dar por hecho de que el otro cometerá errores; evitar los tuyos y predecir los suyos. ¡Cuánta responsabilidad!
Prefiero un Uber...
Abrazo Luis, qué suerte han subido este!
 
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Conducir es fácil (en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas y cómodos asientos de cuero
o polipiel en su interior.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.

Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea,
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos,
(si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores)
y así evitar futuros sobresaltos.

Pero esto no siempre funciona,
pues resulta que cualquier desliz
fortuito
pudiera acabar repercutiendo drásticamente
en tu cómoda y prevista ruta,
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort;

a tener que improvisar,
y tomar la decisión -en unas décimas de segundo-
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado,
o por esquivarle
te tirarías a la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis (o intuís) de sobra la respuesta...

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Pues si, es la triste realidad que los motociclistas hacen más caótico el asunto porque ves por el retrovisor y no viene carro, te cambias de carril y se te estampa una moto. Un gusto leerte.
 
Última edición:
pues sí que da de sí... para releer
solo me nace decir que la intuición no deje de darme repasos.
Un gusto, Luis.


¿Será la intuición una herencia directa de nuestro original instinto animal, o algo más? ... interesante cuestión, doña Rosa :)
Un placer tu visita a estos versos sobre ruedas, y algo más. Un abrazo grande, amiga.
 
¿Será la intuición una herencia directa de nuestro original instinto animal, o algo más? ... interesante cuestión, doña Rosa :)
Un placer tu visita a estos versos sobre ruedas, y algo más. Un abrazo grande, amiga.



Pues digo que sí, que la intuición, no es que sea herencia, pues no dejamos de ser animales, aún con la "inteligencia" o las creaciones de las Lenguas (el bosque, je), sino que somos naturaleza viva. Además de la imaginación (imagen por medio de los sentidos), igual que el resto de los animales, o los que más se acercan a nosotros, los lactantes ¿está bien dicho?, je
O algo así.
Sí, dejan ver algo más que ruedas... (no soy conductora).
Hasta ti el abrazo, Luis.
 
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Conducir es fácil (en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas y cómodos asientos de cuero
o polipiel en su interior.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.

Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea,
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos,
(si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores)
y así evitar futuros sobresaltos.

Pero esto no siempre funciona,
pues resulta que cualquier desliz
fortuito
pudiera acabar repercutiendo drásticamente
en tu cómoda y prevista ruta,
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort;

a tener que improvisar,
y tomar la decisión -en unas décimas de segundo-
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado,
o por esquivarle
te tirarías a la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis (o intuís) de sobra la respuesta...

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bróder, es difícil decir algo que ya los comensales no hayan dicho ya. es un poema bueno e interesante, y pensé un poco en el famoso dilema del tranvía. ¿es jodido no?

imaginate que tenés que elegir ya no entre la ángel buenorra (¿era así?) y vos, sino entre la ángel buenorra y cinco 'gatos' jodidos (no gatos gatos, sino cinco personas lo suficientemente desafortunadas para acabar así). a ver a quién te echás, luis.

buena lectura allí, un abrazo jodido.
 
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Conducir es fácil (en teoría)

Solo tienes que saber manejar
una bonita y obediente máquina
con ruedas y cómodos asientos de cuero
o polipiel en su interior.

Girar el volante hacia donde quieras ir.
Frenar o acelerar según la necesidad
o el deseo del momento.

Pero lo más importante es la visión global.

Visión global significa poder
predecir los potenciales sucesos del entorno.
Ver más allá de tus narices,
lo que ocurre en el espacio-tiempo
cercano desde tu inmediata posición.

O sea,
analizar el conjunto de lo que acontece
en todo el radio de visión que te permitan tus ojos,
(si aquel coche que circula 300 metros por delante
de ti hace una maniobra extraña
que súbitamente produjera
un efecto mariposa entre conductores)
y así evitar futuros sobresaltos.

Pero esto no siempre funciona,
pues resulta que cualquier desliz
fortuito
pudiera acabar repercutiendo drásticamente
en tu cómoda y prevista ruta,
obligándote a salirte
de tu zona de seguridad y confort;

a tener que improvisar,
y tomar la decisión -en unas décimas de segundo-
de si en plena vorágine automovilística
atropellarías a ese ángel despistado,
o por esquivarle
te tirarías a la pendiente
sin garantías de que alguna divinidad
apreciará tu estoico gesto y abogará
por ti cuando lo necesites.

Y es que, mi amigo conductor,
no te rayes: en realidad
los ángeles, el puto acantilado y tú
ya sabéis (o intuís) de sobra la respuesta...

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buen poema Luis... me trae en recuerdo a un poema que hace tiempo deje aunque, tal vez, con un coctel más fumanchero; como decimos por estos pagos. Casualidad que terminan ambas letras en el acantilado; pero que casualidad ni nada... si en este mundo todos vamos pá ahí sin más o menos cambios o sobresaltos. ;) Abrazo, amigo.

Autopista "Paraíso"


Yo siempre dije
que la vida es como una autopista que conecta a varios caminos.
El problema se encuentra en que no todos los caminos
están señalados con un cartel luminoso ( y algunos por más que lo estén,
somos tan ciegos que para nosotros son invisibles)
y cuando nos damos cuenta que pasamos algún destino de estos,
intenta tú dar la vuelta y retomarlo sin hacer un desastre.
Así andamos acumulando caminos que no transitamos,
atajos en la noche
que conducen a bares de mala muerte
(insomnio demasiado borracho y putas que son sólo la ilusión
de una sonrisa orgásmica en el espejo).
Tampoco hay que olvidarse de los malditos peajes;
esos que pagamos con creces (seguramente;
las cuotas más altas son las de los miserables nostálgicos,
los soñadores que se creen pájaros libres y se echan a volar
para estrellarse en los parabrisas). Sé lo que estoy diciendo,
yo fui uno de esos pajarracos encandilado por los faroles
de una morocha que conducía de contramano.
La caída siempre es dolorosa y la experiencia,
la experiencia es sólo una repetitiva historia de cómo ser un idiota
para cada vez caer más hondo.
Y luego, un día/noche, nos remojamos de más en ginebra,
sacamos del viejo saco las pastillas
y hartos de manejar a ningún sitio detenemos el auto para
lanzarnos del puente.
Sin duda, no es lo mejor que tenemos, pero es nuestro paraíso que pagamos
y por derecho nadie nos lo puede quitar.
 
Pff... Para conducir bien y salvar tu trasero de una desagradable desgracia que amenace tu libertad (porque un vehículo es un arma), debes dar por hecho de que el otro cometerá errores; evitar los tuyos y predecir los suyos. ¡Cuánta responsabilidad!
Prefiero un Uber...
Abrazo Luis, qué suerte han subido este!


Jeje, pues sí, lo mejor es que nos lleven y delegar responsabilidades, así no nos comemos el coco y somos más felices :).
Muchas gracias, Karma. Un abrazo!
 
Pues si, es la triste realidad que los motociclistas hacen más caótico el asunto porque ves por el retrovisor y no viene carro, te cambias de carril y se te estampa una moto. Un gusto leerte.


Me encantan las motos pero hoy en día me dan miedo, las he llevado muchas veces y alguna he salido vivo de milagro.
Gracias por tu visita y comentario, Luciana. Un abrazo.
 
Pues digo que sí, que la intuición, no es que sea herencia, pues no dejamos de ser animales, aún con la "inteligencia" o las creaciones de las Lenguas (el bosque, je), sino que somos naturaleza viva. Además de la imaginación (imagen por medio de los sentidos), igual que el resto de los animales, o los que más se acercan a nosotros, los lactantes ¿está bien dicho?, je
O algo así.
Sí, dejan ver algo más que ruedas... (no soy conductora).
Hasta ti el abrazo, Luis.

Mejor mamíferos :), pero sí, estoy completamente de acuerdo contigo. Y bueno, a mí me encanta conducir, aunque ahora con los exagerados límites de velocidad y el precio de la gasolina, un poco menos ;). Abrazo, amiga.
 
bróder, es difícil decir algo que ya los comensales no hayan dicho ya. es un poema bueno e interesante, y pensé un poco en el famoso dilema del tranvía. ¿es jodido no?

imaginate que tenés que elegir ya no entre la ángel buenorra (¿era así?) y vos, sino entre la ángel buenorra y cinco 'gatos' jodidos (no gatos gatos, sino cinco personas lo suficientemente desafortunadas para acabar así). a ver a quién te echás, luis.

buena lectura allí, un abrazo jodido.


Yo pulsaría el botón, a no ser que la ángel buenorra me ofrezca amor y buen sexo para unos añitos, y además tenga piso propio (que me gusta dormir solo en mi camita de 2 x 1,50); ... en ese caso lo sentiría en el alma por los "gatos jodidos" :D

Otro abrazo, cabroncete :)
 

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