Mi pulso afina impronta visceral.
Con él rebano mientras excomulgo.
Cerceno con sentido literal
las mismas leyes que después promulgo.
Con gusto mato, por lo general.
Mi sangre hierve por lo que divulgo.
Incluso asisto a más de un funeral.
Pesar sin deudos. Solo acude vulgo.
Oficio ejercen, despreocupadas.
De mal vivir, las víctimas que elijo.
El bisturí las deja hipnotizadas.
A Scotland Yard desvela mi acertijo.
Por las noches, estériles redadas.
Descuartizar, el acto más prolijo.