Qué suerte cando la pluma![]()
Soslaya esta línea de la noche,
sin nublos, ni míseros extravíos,
y sí, con un canto meritorio
a la sed que no sacia los días.
Recorro así su inclinación,
palmo a palmo.
Escudriñando en el fondo,
en la savia que sospecho,
alberga un verso para excitarlo.
-los puntos siguen en sesgo-
Y lánguido el manto nocturnal
que hurga mi cántaro arisco,
mientras muerdo algún recuerdo
a ver si espabilo su mirada.
No me inquieta la vacuidad,
porque me tranquiliza
que aún los quiera pintar.
Pero, ¡Ay! mi niña, por esta vez,
los versos se me acabaron.
(Publicado en Mundo Poesía el 12 de Julio de 2011)
aún tiene tinta
y regala una tonada
entre el misterio
y los recuerdos
aunque por esta vez
se acaben los versos
para luego
será un manantial
y entonces
el papiro
se vestirá de poesía.
siempre un lujo leerte bella Camelia, mi cariño de siempre,
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